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56 Cultura MARTES 8 2 2005 ABC Carmen Iglesias rescata al Cervantes libre moralmente fuerte y valiente A. ASTORGA MADRID. La académica e historiadora Carmen Iglesias abre hoy un ciclo de conferencias, organizado por la Fundación Santander Central Hispano, sobre la España de Cervantes. Hasta hace poco, recordó Iglesias, la figura del Quijote había ocultado a la persona de Cervantes por la visión noventayochista Por eso es el momento de entusiasmarse con una peripecia humana que como toda historia es sufrimiento: De Cervantes me apasiona su sentido de la libertad, moralmente fuerte, y su valentía. Fue capaz de comprender la condición humana como pocas veces se ha dado en la Historia dice. Apunta la catedrática que Cervantes es cruel con el Quijote, pero esa crueldad va dirigida a un medio siempre, no al individuo, cuya libertad siempre está a salvo Cervantes interioriza el fracaso de la Gran Armada (la que los ingleses llamaron la Invencible que fue más simbólico y psicológico que real: Sólo se perdieron 28 barcos Tuvo que mantener el autor del Quijote a su alrededor toda una cohorte de mujeres. Debió tener un hijo en Nápoles, y una hija, Isabel de Saavedra. Literariamente, se acuchilló Cervantes con Lope de Vega. Las disputas entre los clanes literarios (desde Quevedo a Góngora, pasando por los Argensola o una cohorte de escritores de segundo nivel) eran de órdago. Semiautodidacta, lector genial que conocía como nadie los clásicos, reconoció Cervantes el genio de Lope, aunque matizaba que su éxito le llevó a escribir cosas mediocres. Trapicheó con el vil metal. Siempre estaba repleto de deudas. Se pegó a la cohorte de la Corte y a los hombres de dinero para conseguir comisiones. Aunque las cuentas no cuadraran, él actuó siempre con rectitud. Fue tres veces encarcelado y sufrió dos excomuniones. Pero por encima de ello subyace su valentía. Los árabes nos ven bajo conceptos teológicos: el judío es el demonio Aharon Appelfeld publica en español su autobiografía y la novela Vía férrea sus padres en un campo de concentración pero logró sobrevivir. Su obra busca en el territorio de una Europa sin judíos las indelebes huellas de su cultura TULIO DEMICHELI MADRID. A lo largo de sus libros, Appelfeld traza una suerte de geografía de la desaparición, un territorio fantasmático- -Europa- -en el que pervive la huella que dejaron sus antepasados. Yo vengo de una familia judía asimilada de clase media alta. Mis padres no se sentían especialmente judíos, sino europeos, algo que ocurría aún más señaladamente entre los jóvenes. Es imposible imaginar y comprender qué es Europa sin Marx, sin Freud, sin Witgenstein, sin Kafka, sin Mahler... Hasta el día de hoy día no puedo entender por qué los europeos, no sólo los alemanes, los mataron. En la Edad Media se esgrimía una razón religiosa para alimentar el odio contra los judíos. Sin embargo, para el pueblo judío, el mundo moderno aún fue mucho más cruel que la Edad Media Hubo dos antisemitismos clásicos, el más benigno fue el religioso (España) el más terrible, el racial (Francia, Alemania, Ucrania, Rusia, Centro Europa... Actualmente se dan signos en Europa de un resurgir del antisemitismo. ¿Cómo lo caracteriza? Hoy casi no hay judíos en Europa; antes de la segunda guerra había doce millones; a la mitad los mataron y la otra mitad se dispersó por el mundo. Ahora no habrá ni un millón, por eso, el antisemitismo europeo contemporáneo es más bien mitológico. Y está dirigido contra Israel; lo que antes se decía de los judíos, ahora se dice en contra de Israel El protagonista de Vía férrea vive en el tren, no es practicante, pero va en busca de libros y de objetos sagrados. ¿Qué simbolizan? El tren fue el vehículo del exterminio y él no se puede apartar de él... porque pasó por su cab Perdió a sa. Este hombre viaja continuamente de ida y vuelta porque está buscando algo. ¿Qué busca? En primer lugar, busca el espíritu colectivo judío, que no está en las gentes- -apenas quedan judíos en Europa- -sino en los fantasmas. En todos los lugares él encuentra un candelabro, un libro de oraciones. Y él los redime porque quiere reunir en sí mismo todo lo que ha quedado de los judíos Pero también va en busca de venganza, aunque ésta luego no sea tan intensa como lo fue la incesante persecución del esbirro de los nazis que mató a sus padres. ¿Por qué? Hay que tener en cuenta que el que va a asesinar al asesino no es un asesino En la novela, las mujeres esperan mientras que los personajes masculinos hacen cosas. Es cierto que los hombres son más activos que las mujeres, pero su actividad tiene lugar en una pesadilla. El tren es un escape, ellos están en una huida eterna; pero el hombre no puede vivir siempre dentro de la catástrofe. El protagonista come, bebe, se divierte, tiene amoríos... En fin, Vía férrea también es una contaduría de lo que hizo el judío moderno. Por ejemplo, quiso mejorar el mundo con el comunismo ¿y cuál fue el pago que recibió? Aharon Appelfeld IGNACIO GIL Democratización y secularización Europa, tierra sin judíos Aharon Appelfeld es uno de los más importantes escritores judíos del siglo XX. Nació en Czernovitz (Bucovina, 1932) en la misma calle que Paul Celan. Fue deportado a los 8 años a un campo de concentración junto con sus padres, que fueron asesinados. La amistad de unos criminales ucranianos le ayudó a sobrevivir. En 1946 emigró a Israel, donde actualmente reside e imparte clases en la Universidad Ben Gurión. Autor de 40 obras (ensayo, narrativa) publica en España su autobiografía Historia de una vida (Península, premio Médicis 2004) y Vía férrea (Losada, premio de Literatura Judía 1999) Appelfel afirma que todo judío necesita que la habitación en la que duerme tenga dos salidas, incluso en medio de una pesadilla. Aterrizando en el mundo actual, ¿cuál es la salida en el conflicto abierto con Palestina? ¿La seguridad del Estado de Israel? Quien estuvo en el gueto o en los campos de concentración nunca dormirá tranquilo en una habitación que no tenga dos posibilidades de escape. El conflicto palestino- isrealí es muy complejo. La posibilidad de paz se producirá si la zona se democratiza y seculariza. La tragedia es que Europa demonizó a los judíos; y los árabes, por su parte, nos ven bajo conceptos teológicos. Bajo esa pespectiva, el judío es el demonio concluye.