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50 Sociedad MARTES 8 2 2005 ABC Educación Las Comunidades Autónomas comienzan a extender la enseñanza bilingüe a la escuela pública Todas las Administraciones regionales tienen programas que les permiten impartir algunas asignaturas en un idioma extranjero b Las modalidades van desde un segundo idioma como asignatura hasta los centros bilingües, pasando por secciones lingüísticas que afectan sólo a ciertas materias M. ASENJO MADRID. En la formación de los profesionales del futuro y para que puedan competir en condiciones de igualdad en un mundo cada vez más globalizado, el conocimiento y dominio de al menos una lengua extranjera desempeña un papel cada vez más decisivo. Por ello, las leyes educativas vigentes promueven la anticipación de su enseñanza a edades tempranas y el propio Gobierno se comprometió en el programa con el que ganó las elecciones a mejorar la enseñanza precoz del inglés. En cualquier caso, las Comunidades Autónomas- -todas tienen transferidas las competencias en materia de educación- -han comenzado a intensificar la enseñanza de los idiomas en sus colegios públicos. Existen diferentes modalidades de promoción de las lenguas extranjeras, fundamentalmente, el inglés: introducción de una segunda e incluso de una tercera lengua en el currículum (plan mayoritario) secciones lingüísticas y, en menor medida, centros íntegramente bilingües. Pero el camino por recorrer para aprobar esa asignatura pendiente de la educación española es todavía largo, aunque con horizontes esperanzadores. Asturias tiene también dos centros bilingües de Primaria procedentes de acuerdos con el British Council, con continuidad en Secundaria, y varias secciones bilingües. En realidad, el modelo de las secciones bilingües se extiende. Andalucía, Aragón, Castilla- La Mancha, Castilla y León, Cantabria, Extremadura, Baleares, Murcia, La Rioja y así hasta las 17 que componen el mapa autonómico (salvo Cataluña, que sólo ofrece idiomas extranjeros como asignatura del currículum) mantienen modelos más o menos ambiciosos en los que algunas materias del programa son impartidas en lengua extranjera. He aquí algunos ejemplos. En Andalucía funcionan des- de 1998 secciones de enseñanza bilingüe en francés y alemán. En total, son 27 los centros que imparten esta enseñanza. El Gobierno autonómico quiere comenzar el próximo curso la implantación de los primeros cien centros bilingües español- inglés. Si se cumplen las previsiones, a lo largo de la legislatura habrá 400 centros bilingües. Formación de los docentes Galicia cuenta también desde 1999 con las secciones europeas en las que los alumnos de Secundaria y Bachillerato reciben la enseñanza de determinadas asignaturas en inglés o francés, según elijan. En realidad es un plan trilingüe ya que es una región con lengua vernácula. Castilla- La Mancha tiene secciones bilingües en 36 centros- -20 en francés y 16 en inglés- la mitad de cada modalidad en Primaria y la otra en Secundaria. Cantabria también cuenta con secciones bilingües de inglés, francés y alemán en ocho institutos de Secundaria. La Comunidad Valenciana pondrá en marcha el próximo curso un programa plurilingüe enriquecido desde Infantil, que ya se aplica de forma experimental. Según los programas de enseñanza bilingüe, al menos un tercio del currículum se imparte en el idioma extranjero elegido. Lengua y matemáticas se suelen enseñar en español. Profesores nativos, auxiliares de conversación e intercambios facilitan este modelo educativo Algunas Comunidades aplican programas lingüísticos derivados de acuerdos con el British Council Alumnos del colegio bilingüe San Juan Bautista de Madrid La implantación de los modelos choca en muchos casos con la falta de profesores adecuados. Por esta razón, las Administraciones promueven programas de formación de docentes y cuentan con profesores nativos y con auxiliares de conversación. Casi cuatro mil alumnos Madrid es una de las primeras Comunidades en apostar por el bilingüismo en la red pública. En esta Comunidad funcionan desde 1976, en virtud de un Convenio entre el Ministerio- -aún gestionaba la Educación- -y el British Council, diez centros públicos bilingües (español- inglés) Esos centros ya tienen institutos de ESO adscritos en donde los alumnos que pasan a ellos continúan su formación bilingüe. Hoy son 3.700 alumnos de Primaria y 150 de Secundaria los que se benefician de un programa ya consolidado. Además, el Gobierno regional ha iniciado este curso otro plan en 26 centros públicos de Primaria. No son colegios creados ex novo sino que en los ya existentes se instaura el bilingüismo a partir de primero de Primaria y ésta enseñanza convive con la tradicional en castellano. Para el curso 2004- 2006 serán 80 (5.300 alumnos) de un total de 110 prometidos en el programa electoral del PP, los colegios adheridos. ENSEÑANZA BILINGÜE JOSÉ LUIS GARCÍA GARRIDO adie o casi nadie duda de que, entre las competencias básicas exigibles a los ciudadanos en el siglo XXI y en la reclamada sociedad del conocimiento una de las más obvias es la capacidad de comunicarse con cuanta más gente mejor. Esto exige el suficiente dominio de por lo menos una lengua de amplia extensión y universal recurso, que hoy por hoy y en el previsible mañana resulta ser, en nuestro caso, el inglés. Conscientes de esta necesidad, muchos apuestan por la introducción de la enseñanza bilingüe, con inglés como primera lengua extranjera, desde edades muy tempranas, casi a la vez que se aprende la lengua materna. Sin embargo, co- N mo ocurre con casi todo lo que toca a la educación, conviene interpretar esta apuesta de modo sensato, circunspecto, flexible, lejos de apriorismos y de reglas de aplicación indiscriminada. Lo primero que conviene recordar al respecto es la necesidad de actuar sobre oídos bien abiertos y sobre lenguas ya relativamente expeditas. Hay niños muy inteligentes que aprenden a hablar bastante tarde, mientras que otros, por el contrario, se expresan pronto con relativa soltura sin tener por eso una inteligencia excepcional. Inteligencia como el propio vocablo proclama, es algo muy en conexión con la capacidad de entender pero es difícil precisar el alcance concreto de ésta en las primeras edades, cuando las apariencias pueden resultar muy engañosas. En resumidas cuentas, no está para nada demostrado que actuar muy precozmente, en lo que a la enseñanza de otra lengua se refiere, esté indica- do en todos los casos. Lo único quizá sostenible es que una mayor apertura del entendimiento lingüístico podría venir sensatamente explorada a partir de los tres años, pero sin agobios, sin la exigencia de alcanzar objetivos precisos en cada caso. Un pedagogo italiano escribió hace ya bastantes años un libro cuyo mero título era ya toda una declaración de intenciones: Bilingües a los tres años Salvo en el caso de entornos familiares verdaderamente bilingües (positivos quizá en este aspecto, aunque no necesariamente en otros) la pretensión de conseguir esto para todos o casi todos a través de la escolarización no sólo resulta utópica, sino que podría convertirse en una utopía peligrosa, causante de irrealismo y de frustraciones tempranas en los niños y en sus padres. Creadora por tanto de sensaciones precoces de fracaso escolar primer núcleo de esa bola de nieve tendente a engordar en la rodada de los años.