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ABC MARTES 8 2 2005 35 Gallardón califica de irreversible la carrera de Madrid hacia los Juegos Olímpicos Los agricultores tendrán un carné propio para conocer en tiempo real el estado de sus subvenciones trodujo en ningún portal, la descartó. Al llegar al 89, se topó con dos puertas abiertas. Una- -marrón- -era la de la portería. La empujó. Frente a él, en un salón, un hombre con un mono. Sus miradas se cruzaron. Sacó la pistola de su bolsillo derecho del chándal. Sentado a la mesa, un niño de 2,5 años- -pensó que dormía- ¡De rodillas, y de cara a la pared! dijo Galán a su padre. El niño alzó la vista. Puso el arma en la cabeza de Juan Francisco, a quemarropa. Erró el tiro. El hombre, aterrorizado, suplicó: No, por favor Cayó fulminado. No recogió la vaina. El pequeño comenzó a llorar, sin cesar de mirarle. Salió, tranquilo. Ya en su coche, dejó la pistola- -Tokarev- -bajo el asiento del copiloto por si la necesitaba Pasó por la puerta de la finca. Nadie se había dado cuenta aún ASESINOS EN SERIE, AFÁN DE NOTORIEDAD GABRIEL RUBIO Psiquiatra ¡Asesino! fue el grito que algunos familiares dedicaron ayer a Alfredo Galán, presunto asesino de la Baraja Y también cobarde por no declarar y echar la culpa a dos rapados Azar y cartas para desconcertar Volvió a actuar el 5 de febrero. Ya firmó su crimen con el as de copas para que la policía tardase en relacionar los casos. Sobre las 3.30 de la madrugada, en Barajas, ve a un joven esperando el autobús. Deja el motor en marcha. De rodillas, contra el árbol le dijo a Juan Carlos Martín, de 28 años. Le alcanzó de un disparo en la parte posterior de la cabeza. Repite el modus operandi salvo en 2 detalles: Cogí el casquillo, tiré el naipe y me fui a dormir Se levantó y a las 16 horas va hacia Alcalá. Ve un bar: El Rojas Descerraja un certero tiro al camarero, Mikel Jiménez, de 18 años; otro, a Juana Dolores Uclés, de 57, que está hablando por un teléfono verde Falla al disparar a Mayte Sánchez, madre del primero, que huye y se refugia en la cocina. Se marcha. No podía perder más tiempo No dejó firma. No recogió las vainas. Vuelve a aparecer el día 7. En Tres Cantos. A media noche. Ve a una pareja. Dispara al chico- -Eduardo Salas, 27 años- -en la cabeza. Falla y le alcanza el rostro. Repite con la chica. Se encasquilla el arma. Lanza el dos de copas y usa una redecilla para el casquillo. No mueren. Su rastro acaba el 18 de marzo. Elige San Fernando pero acaba en Arganda. Se topa con una pareja- -George y Doina Magda, de 40 años- Ambos mueren. Deja su sello el tres y cuatro de copas. Después se entregó; confesó varias veces que usaba dos barajas con reverso verde y rosa, que marcaba con un rotulador azul. as personas con psicopatía, diagnóstico éste que se le atribuye al llamado asesino de la baraja o asesino del naipe suelen caracterizarse por ser inteligentes y extremadamente frías de ánimo. Cuando llegan al asesinato no les invade ningún sentimiento de culpabilidad por lo acontecido a sus víctimas ni por el sufrimiento de los familiares de éstas. Algunos de estos individuos al repetir la conducta homicida pueden encontrar en ella una manera de rivalizar con la policía, de hacerse notar, de adquirir notoriedad. Suele haber una planificación tanto de éstas conductas como de la selección de sus víctimas. La sensación de tener atemorizada a una población y de poner en entredicho las investigaciones policiales, les hace sentirse sujetos dignos de admiración, superiores. Por todo ello el valor de las víctimas queda mucho más devaluado y les lleva a restar importancia a los nuevos homicidios. En definitiva, no se trata más que de un juego para ellos. El tratamiento psicológico y psiquiátrico de estos pacientes suele ser bastante complicado ya que no se consideran culpables de lo ocurrido- -la víctima para él no tiene valor- -y no suelen colaborar en el proceso terapéutico. Los estudios de psiquiatría forense son poco alentadores sobre el pronóstico de la rehabilitación de estos individuos. Suelen repetir las conductas homicidas mientras tienen posibilidades y fuerzas para poder realizarlas. L Mataré al señor malo que hizo daño a papá TEXTO: M. J. ÁLVAREZ MADRID. ¡Asesino! clamaron varias voces al término de la sesión de ayer. Eran familiares de la primera víctima del presunto asesino de la baraja que expresaban así su indignación. Mi sobrino, que ahora tiene cuatro años y medio no lo ha superado. ¡Es imposible! Juega siempre a que compra una pistola y mata al hombre malo de rojo que hizo daño a su papá Así se expresaba Antonino Campesino, cuñado del Juan Francisco Ledesma, el portero que pereció de un certero disparo a quemarropa y a sangre fría, en presencia del menor de sus hijos. Unos 50 años. Tenía bigote. El pelo canoso. Medía 1,85. Llevaba anillo y reloj de pulsera. Encima de la mesa, había una billetera detalló en una de sus múltiples declaraciones autoinculpatorias. Demasiados detalles. Demasiados datos. Demasiada frialdad. ¡Es imposible que lo supere! Estuvo 45 minutos viendo a su padre envuelto en sangre. ¡Por eso llama al asesino hombre de rojo, por el reguero que dejó a su paso! Al niño le he- mos preguntado mil veces ¿Cuántos eran? sacando dos dedos de una mano, y siempre ha bajado uno, seguro de lo que dice Amparo, hermana de la víctima, asegura que toda la familia está muy mal. Su hijo mayor, que tiene ahora 7 años, sigue los juegos del pequeño, aunque él varía la historia y asegura que su papá está en el cielo, en una portería La esposa del fallecido- -se casó en segundas nupcias- -es ecuatoriana y está en una precaria situación. Todos están en tratamiento psiquiátrico, dejaron la portería, y, aunque mi cuñada es ingeniero de telecomunicaciones, se dedica a limpiar Rabia contenida Rabia. Y dolor. Multiplicado por seis, el número de familias destrozadas por unos crímenes fruto del azar, y por las otras tres que por suerte, tienen a su seres queridos vivos, aunque destrozados. Ésos eran los sentimientos de los allegados de las víctimas ayer. ¡Qué cumpla la condena íntegra! ¡Qué cobarde es ahora. No da la cara y se niega a declarar! repite Amparo. ¿Cómo que no ha sido él? ¿y los datos que ha dado que sólo sabía la policía? Y los retratos robots clamó. En la última declaración de Galán aseguró que los verdaderos autores de los crímenes eran dos rapados que le obligaron a que se confesara culpable. Me amenazaron con dejar el 5 y 6 de copas bajo los cadáveres de mis hermanas. Lo único cierto es que les vendí la pistola y que me hicieron su cómplice al contarme todas las muertes. Tuve que emborracharme para entregarme. ¡Hasta pensé en suicidarme! El juicio continúa mañana. Mi sobrino se pasó tres cuartos de hora solo, con su padre envuelto en sangre. ¿Cómo se supera eso ¿Cómo que no fue él? ¿Por qué, entonces, dio detalles que sólo podía conocer la policía? dicen los familiares