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34 MARTES 8 2 2005 ABC Madrid El presidente del Tribunal, Miguel Hidalgo Galán permaneció cabizbajo en algunos momentos Siete acusaciones se han personado en el juicio El asesino de la baraja mató para ver qué se siente al acabar con la vida de un ser humano Alfredo Galán, que ocultó su rostro bajo una gorra, se negó a declarar en el primer día del juicio b El procesado, que estuvo en mi- Trece días de sesiones Expectación. Los crímenes mantuvieron en vilo no sólo a la Policía, sino también a la opinión pública española. Proceso largo. El abundante número de víctimas- -6 mortales y tres que pudieron sobrevivir- -ha provocado un calendario de 13 días de juicio, en sesiones dobles: mañana y tarde. Se han personado siete acusaciones. Conclusiones. Los informes de la Defensa, las acusaciones particulares y el Ministerio Fiscal serán explicados los días 23, 24 y 25 de este mes, los últimos previstos en el calendario de sesiones. Pruebas. Los testigos declararán los días 9, 11, 14, 15, 16, 17 y 18. Las pruebas periciales serán los días 21 y 22. Miedo. Una de las presuntas víctimas de Galán, la propietaria de un bar de Alcalá, declarará el viernes por videoconferencia. Tiene pánico a ver de nuevo con el asesino de su hijo y casi, al suyo. sión humanitaria en Bosnia y causó baja en el Ejército 14 días antes de empezar a matar, escuchó la lectura de su autoinculpación M. J. ÁLVAREZ MADRID. La expectación suscitada por la primera sesión del juicio seguido contra el presunto asesino de la baraja Alfredo Galán Sotillo, de 27 años, defraudó. Ayer era su turno. Le tocaba declarar ante el tribunal ordinario que le juzga en la Sección 16 de la Audiencia Provincial de Madrid, que le imputa seis crímenes consumados, tres homicidios en grado de tentativa, un allanamiento de morada y tenencia ilícita de armas. Todo ello, cometido en tres meses: de enero a marzo de 2003. Permaneció mudo. Ni siquiera dejó que asomara su voz ni tampoco dejó que se vislumbrara su rostro, tapado con una gorra, imitando la moda impuesta por El Malaguita condenado hace dos semanas por su participación en el crimen de Sandra Palo. El último asesino en serie confeso El inicio de la vista se demoró una hora. Sólo su mirada y su actitud, fría, distante y prepotente, fue visible durante los 60 minutos escasos de la sesión. A veces agachaba la cabeza- ¿aburrido, tal vez? mientras la secretaria del tribunal iba desgranando los crueles detalles de su espiral sangrienta, a tenor de sus diversas confesiones autoinculpatorias, excepto la última, hasta la fecha, realizada el 10 de septiembre de 2003. No abrió la boca. Ni siquiera cuando le recordaron que tenía derecho a no declarar en su contra y a permanecer en silencio Su callada por respuesta hizo que la funcionaria explicase: en vista de su negativa, procederemos a dar lectura a cuan- Dejé de asesinar para que cesara la alarma social creada. Decidí entregarme; tiré la ropa y el arma a la basura en Puertollano pa que usaba y el arma a un contenedor en Puertollano, cerca de la casa de mis padres y me entregué: antes o después me cogerían Su primera víctima, elegida al azar, como las otras fue Juan Francisco Ledesma, de 50 años. Era 24 de enero. Galán salió de su casa de Madrid- -tiene otra en Alcalá- -con la intención de matar cuando se dieran las condiciones favorables Se dirigió en su Mégane al centro y aparcó en Alonso Cano. Eran las 12.30. Vio a una cartera pero, como no se in- Uno de los abogados de las acusaciones, al salir de la Audiencia tos testimonios ha prestado el acusado en la fase de instrucción Así se acabó la expectación, mientras crecía la rabia entre los familiares de su listado homicida. El relato comenzó con el que hizo el procesado, el 3 de julio de 2003, cuando se entregó a la Policía en Puertollano (Ciudad Real) y siguió FOTOS: CHEMA BARROSO con otros similares. La razón que arguyó para explicar el rastro macabro de cadáveres fue estremecedora: Quería experimentar la sensación que causa acabar con la vida de un ser humano. Comencé con el portero, y al no sentir nada, seguí matando... Lo dejé para que cesara la alarma social. Tiré la ro-