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28 Internacional MARTES 8 2 2005 ABC El Reino Unido endurece su política de inmigración y elegirá a los más cualificados Los trabajadores extranjeros deberán dominar el inglés para tener residencia permanente b Blair se dispone a endurecer su La fortaleza británica -Creación de un sistema de puntos para los inmigrantes que quieran trabajar o estudiar. -Fianza para los inmigrantes en sectores sujetos a abusos para garantizar el regreso a su país. -Fin del derecho automático de residencia para las familias. -Permiso indefinido sólo para trabajadores cualificados, después de pasar un examen de inglés. -Aumento de la multa a empresarios por emplear a trabajadores ilegales. -Los refugiados sólo tendrán garantizado el derecho de asilo mientras no mejore la situación en sus países. El ministro del Interior, Clarke, a su llegada al Parlamento para anunciar el plan manda de un sistema de cuotas anuales, el primer ministro ha reconocido que el Gobierno desea ganar la confianza de los ciudadanos. La gente está preocupada con los abusos, y está correctamente preocupada ha asegurado, por más que ha advertido que no existe una solución mágica al problema. De esta forma, los laboristas centran la discusión en la perversión del sistema, no en la supuesta saturación de inmigrantes que, a juicio del Partido Conservador, padece el Reino Unido. El Gobierno insiste en que las necesidades económicas del país exigen la llegada de más inmigrantes y que, por tanto, no deben fijarse barreras infranqueables, sino un control más efectivo sobre quienes llegan en demanda de trabajo. de la UE a viajar al Reino Unido sólo si demuestran que se les ha ofrecido un puesto de trabajo, con la autorización de permanecer en territorio británico sólo mientras dure su situación de empleo. Las personas altamente cualificadas, como expertos en informática, ya contaban con un especial trato, y con una pronta concesión del derecho de residencia. El nuevo plan sólo prevé para éstos un permiso permanente de estancia en el país, aunque después de que demuestren suficientes conocimientos de inglés. EPA política de inmigración, sin llegar a establecer cuotas anuales de inmigrantes, pero con el propósito de revisar la concesión de asilo EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. El Reino Unido impondrá un sistema de puntos para la admisión de inmigrantes, en función de la cualificación profesional de los demandantes de trabajo, y dejará de conceder automáticamente el derecho de residencia a las familias de los inmigrantes que se establezcan en el país. Asimismo cobrará una fianza a quienes opten a trabajos en sectores propicios a abusos laborales para garantizar el regreso a los países de origen. Con este paquete de medidas, el Gobierno de Tony Blair se dispone a endurecer su política de inmigración, sin llegar a establecer cuotas anuales de inmigrantes. También se revisará la concesión de asilo, que ya no será permanente, sino transitoria, dependiendo de la evolución de la situación de los países de los que proceden. Mientras España procede a una amplia amnistía de trabajadores sin papeles como destaca la Prensa británica, Londres se propone cortar los abusos del sistema de inmigración y asilo según el propósito anunciado por Blair como parte del programa electoral de los laboristas para los próximos cinco años. Aunque Blair ha negado que se trate de una medida electoral en respuesta a la campaña de los conservadores, que están centrando su actuación en la de- Disputa electoral E. J. B. LONDRES. El Gobierno de Tony Blair presentó el endurecimiento de su política con un mensaje positivo sobre la inmigración, y calificó de vital para la economía y la sociedad británicas la llegada de extranjeros. Es la falta de confianza en nuestro sistema de control el que puede fomentar la intolerancia afirmó el ministro del Interior, Charles Clarke, en la presentación del nuevo plan. Se trató de una escenificación electoral, con la que se pretende no dejarse arrebatar por los conservadores la bandera de la mano dura contra una inmigración descontrolada, y al tiempo mantener el mensaje de tolerancia y sociedad abierta que enarbolan los laboristas. Con la vista puesta en las elecciones generales de mayo, Blair no ha podido pasar por alto las denuncias del Partido Conservador, que recuerda que en 2003 se llegó a la cifra récord de 140.000 concesiones de permiso de residencia, la mitad de las cuales corresponde a familiares de inmigrantes con trabajo en el Reino Unido. Con ello, son ya 1,4 millones los extranjeros que trabajan en el país, lo que supone el 5 por ciento de la fuerza laboral. Los conservadores acogieron las nuevas medidas con la advertencia de que se toman tarde y que afrontan el problema sólo a medias, como fruto del pánico por perder el debate electoral. Cobro de fianza Otra de las novedades del plan presentado por Clarke ante la Cámara de los Comunes es el cobro de una fianza, que podría ser de unas 1.000 libras (unos 1.500 euros) para los trabajadores que resulten ocupados en sectores de precariedad laboral y con situaciones de trabajo ilegal. La fianza tendrá como misión garantizar el pago del regreso a su país de origen. Los empresarios que contraten trabajadores ilegales deberán pagar mayores multas, que podrían llegar a los 2.000 libras por cada empleado en situación irregular. Por lo que respecta a la política de asilo, Clarke anunció que a los demandantes ya no se les permitirá permanecer indefinidamente, sino que se les concederá el derecho de asilo de manera transitoria, hasta que la situación en sus países haya cambiado y puedan regresar a ellos sin peligro para su integridad física. El derecho de asilo será por cinco años, y se revisará periódicamente. El ministro se comprometió a combinar esta medida con un mayor control de las situaciones irregulares de quienes gozan de asilo. Toma de huellas dactilares De acuerdo con el plan presentado ayer por el ministro del Interior, Charles Clarke, el Reino Unido copiará la fórmula vigente en Australia y establecerá un sistema de puntos sobre todas aquellas personas de fuera de la Unión Europea deseen establecerse en el país, cuyas huellas dactilares deberán figurar en las demandas de visado. El Gobierno fijará, en función de las necesidades de cada sector de la producción, qué tipo de trabajadores son necesarios y cuántos puntos son requeridos para poder ser admitidos, pero no predeterminará ningún número arbitrario sobre la fuerza laboral solicitada. Los inmigrantes será encuadrados en cuatro categorías: los de alta, media y baja cualificación y experiencia, y una separada pensada para estudiantes y especialistas Las últimas medidas adoptadas ya obligaban a los trabajadores de fuera