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ABC MARTES 8 2 2005 11 Alud de críticas a Maragall por comparar el derrumbe del barrio del Carmelo con la tragedia del Prestige Malestar en el Gobierno con el presidente de Andalucía por anunciar los viajes oficiales a Cuba TRABAJAR EL DUELO MARISA PÉREZ SORIANO Psicóloga, voluntaria del SAMUR Morella fue uno de los municipios más afectados por la tragedia EFE Las escenas de dolor se sucedían EFE La fiesta, a la que asistieron 60 personas, se realizó, al parecer, sin solicitar permiso a las autoridades Más de 250 personas fueron atendidas por tres psiquiatras y veintiocho psicólogos por crisis de ansiedad A mediodía concluyeron su tarea. Se esfumaba así la esperanza, que, aunque mínima, todavía albergaban algunos familiares de que sus allegados no estuvieran en la lista negra. Porque en la fiesta que organizó Bartolomé Meseguer para celebrar su 50 aniversario participaron unas 60 personas y no todas se quedaron a dormir en el albergue. La mayoría se marchó antes para disfrutar de los Carnavales de Vinaroz, y los dos supervivientes, el anfitrión de la fiesta y su novia, que ocupaban una habitación contigua, eran incapaces de recordar quién se quedó a dormir y quién se marchó. Morella arropa a Bartolo, el protagonista del cumpleaños y superviviente. Quiso viajar a Castellón para estar con las familias de las víctimas. No le dejaron y ahora recibe ayuda psicológica Hubiera querido estar en esa habitación TEXTO: ESPERANZA MOLINA Asistencia psicológica La del lunes fue una madrugada agónica, a la espera de la confirmación oficial de un mal presentimiento. Más de 250 personas fueron atendidas por tres psiquiatras y 28 psicólogos por crisis de ansiedad. A mediodía, acabado el trabajo de los forenses, un macabro desfile de coches fúnebres partía con destino a los distintos municipios para dar el adiós más duro a los muertos. CASTELLÓN. Hubiera querido estar en la habitación con todos Con estas palabras, el alcalde de Todolella, Alfredo Querol, contaba la sensación de angustia y pesar que atenazó a Bartolomé Meseguer después de conocer que dieciocho de los amigos que se habían reunido para celebrar su cumpleaños habían fallecido por una mala combustión de gas. Bartolomé- -comentaba el alcalde de Morella, Ximo Puig- -es un hombre bueno que despierta cariño y al que aprecian todos los habitantes de Els Ports Esta era una de las razones por la que sus amigos y conocidos habían pensado en ofrecerle una gran fiesta en el albergue de San Cristóbal por su 50 cumpleaños. Ayer por la mañana, después del luctuoso suceso, el cartel pintado a mano en el que se leía Aniversari de Bartolo permanecía como testigo mudo de un dolor que el propio Bartolomé no sabe cómo superar y para el que está recibiendo tratamiento psicológico. Bartolomé es natural de Herbés y vecino desde hace años de Morella. A lo largo de su vida ha sido restaurador del castillo del pueblo, miembro de las brigadas rurales de la zona y, durante algunos veranos, ha regentado la piscina local. Se le conoce también como uno de los impulsores del Aplec una fiesta popular con una gran atracción para la gente joven, en la que se realza la cultura y la tradición de la comarca. Según el alcalde de Morella, Ximo Puig, Bartolo forma parte de un amplio grupo de personas enamorados de esta tierra y que habían decidido echar sus raíces aquí. Ahora mismo no se siente culpable, no siente nada y está flotando, como todos El pueblo de Morella se ha volcado para arroparlo y protegerlo de miradas, fotos y malsanas curiosidades porque saben el calvario que está pasando e intentan ofrecerle su cariño. El catedrático de la Academia Valenciana de la Lengua Luis Meseguer, primo hermano de Bartolo, lo define como un hombre de una gran bondad y siempre alegre; si tenía un amigo- -dijo- era para siempre l duelo ha sido considerado desde hace tiempo como una desviación del estado de salud y bienestar, y al igual que es necesario curarse en la esfera de lo fisiológico, se necesita trabajar el duelo para restaurar el funcionamiento vital. Como psicóloga clínica he trabajado con personas que acababan de perder a un ser querido, siendo la experiencia más dura el 11- M. En los primeros momentos, los más cercanos a la víctima sufren un estado de insensibilidad o shock, y el psicólogo lo más que puede hacer es servir de apoyo y escuchar. Una semana después empieza un proceso terapéutico más extenso. Al elaborar el duelo el primer objetivo del psicólogo es lograr que afronte plenamente la realidad de que la persona ha muerto. Lleva tiempo, pero los rituales tradicionales como el funeral ayudan. Se deben trabajar también las emociones y el dolor de la pérdida, intentando evitar que bloquee sus sentimientos. Lo importante es dar rienda suelta al dolor: sentirlo y saber que un día pasará. Ayudar al familiar a adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente es tarea fundamental: en estas muertes prematuras y súbitas, la persona puede sentir que ha perdido la dirección en la vida. El psicólogo debe entonces desarrollar las habilidades de enfrentamiento necesarias para evitar el aislamiento del mundo y que asuma las exigencias del día a día. En definitiva, el objetivo global del asesoramiento psicológico en procesos de duelo es ayudar a la persona a completar cualquier cuestión no resuelta con el fallecido y ser capaz de decir un adiós final. E