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ABC MARTES 8 2 2005 Opinión 5 El mal perder Después de su sonada ausencia en la última ceremonia de los Goya, Pedro Almodóvar ha consumado su ruptura con la Academia de Cine. A través de una nota, el realizador manchego anunció ayer su salida de la institución, que abandona notablemente escocido después de que La mala educación saliera de los Goya con el marcador a cero. Mal encaje para una amarga derrota. Votos particulares En un gesto poco frecuente, la Conferencia Episcopal consideró el pasado jueves como opción legítima la abstención en el referéndum de la Constitución de la UE, argumentando su postura en la premura de la consulta. De la tesis de los obispos se desmarca ahora la Compañía de Jesús, que en el último número de su revista Mensajero asegura que no podemos ampararnos en este desconocimiento para desentendernos de toda responsabilidad y apuesta por la participación en el referendo. Los jesuitas dan un paso adelante para desmarcarse de los obispos. No se abstienen. Puertas enfrentadas Frente a la desahogada apertura de fronteras decretada por el Gobierno español, Tony Blair ha presentado un plan drástico para controlar la inmigración en Gran Bretaña. A través de pruebas selectivas- -incluido un examen de idioma inglés- -la Administración buscará profesionales altamente cualificados y expulsará al resto. La puerta sigue abierta, pero se extrema la vigilancia. MIKEL PONCE En fila. El primer día del proceso de regularización de inmigrantes estuvo marcado, además de por largas colas ante dependencias administrativas y consulares, por el cruce de acusaciones entre PP y PSOE, con Ángel Acebes tildando de propaganda este procedimiento y Consuelo Rumí replicando que este ataque de los populares es de una demagogia y un radicalismo sin límites La regularización de trabajadores inmigrantes se prolongará hasta el próximo 7 de mayo y pretende normalizar a los sin papeles que demuestren que llevan en España desde antes del pasado 8 de agosto y tengan un contrato de trabajo. En la imagen, un inmigrante reza, ayer, en la cola formada ante el consulado de Marruecos de Valencia. van a aprender por la vía rápida e intensiva la relevante diferencia que existe entre un volante del padrón y un certificado de empadronamiento documento este último que resulta, según parece, ser el fetén para la Seguridad Social, pero excesivo para el Ayuntamiento. Unos y otros peticionarios van a repasar el catálogo de organismos de la Administración española y, si Dios no lo remedia, a conocer las delicias de una de nuestras más solventes actividades nacionales: hacer cola. El Gobierno y la oposición seguirán zurrándose con este asunto tan complejo y tan serio para la economía nacional, para el futuro de nuestra sociedad, para la solidaridad y para los sentimientos humanitarios, pero ya nadie va a impedir que durante los tres próximos meses se regularicen esos cientos de miles que estén empadronados antes del 8 de agosto y su empleador pueda demostrar que tienen un contrato de trabajo, aunque resulta ingenuo pretender que esta medida termine con la economía sumergida, como afirma el Gobierno socialista. Entre otras cosas, parece que hay empadronados más de tres millones de inmigrantes, cifra imposible de regularizar incluso utilizando todas las fórmulas previstas. Los españoles navegamos entre la compasión y el egoísmo empujados por vientos políticos dispares, pero no queremos que nadie sufra la pena accesoria de la desidia e ineficiencia burocrática. Ni siquiera como entrenamiento para una vida regularizada en España. CURSO DE BUROCRACIA MANUEL ÁNGEL MARTÍN OR si no eran ya suficientemente sufridos y espabilados, nuestros inmigrantes van a recibir como culminación a su educación hispánica un curso intensivo de burocracia a la española. Capaces de superar insalvables obstáculos geográficos y de soportar privaciones sin límite, los que yo he tratado y conozco no sólo han sabido sortear con habilidad las asechanzas de expulsión, sino que además tienen un profundo conocimiento de todo lo que social y jurídicamente existe en torno a ese salvoconducto vital, a ese milagro de esperanza P que recibe el cabalístico nombre de papeles Pero quizá les faltaba ese practicum final que todo español realiza casi desde su nacimiento y consiguiente inscripción registral, y que le habilita para enfrentarse a cualquier ventanilla desde la que un funcionario inmisericorde le recrimine que se haya equivocado de impreso y le increpe por la ausencia de esa póliza que siempre falta. Empleadores- -que serán los que presenten la documentación en las oficinas de la Seguridad Social- -y empleados, partícipes de un interés tan legítimo como asimétrico,