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4 Opinión MARTES 8 2 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO DIPLOMACIA Y DESCRÉDITO L A política exterior del Gobierno socialista resulta alarmante. La acumulación de errores, agravios innecesarios y malentendidos está comprometiendo seriamente la imagen exterior de España. De hecho, parece que algunos no se han enterado de lo que ha venido sucediendo en el mundo desde el derribo del Muro de Berlín hasta nuestros días. No es que nuestro país haya dejado de lado la política exterior homologable con una sociedad abierta y avanzada de nuestro entorno europeo y occidental; es que comienza a bascular decididamente hacia una deriva tercermundista y neutralista en la que el único rumbo parece marcado por la voluntad de contrariar todo aquello que, con mayor o menor fortuna, se ha venido haciendo en las últimas décadas. El penúltimo episodio en esta acumulación de disparates exteriores lo ha protagonizado el presidente de la Junta de Andalucía durante su visita oficial a Cuba. La reunión de Manuel Chaves, presidente del PSOE, con el dictador Castro es el reflejo preciso de lo que está sucediendo con nuestra acción exterior. Son de sobra conocidos los encantos seductores que el tirano cubano ejerce sobre muchos líderes de la izquierda europea y española. Pero lo acaecido con Chaves supera lo previsible. Entrar dispuesto a mantener una entrevista crítica con Castro y salir arrobado por la gran capacidad de atracción y la personalidad fascinante de un dictador que sojuzga Cuba y que conduce a los disidentes a la cárcel o a los pelotones de ejecución es algo inadmisible en boca de quien se supone un demócrata convencido. Sobre todo cuando a renglón seguido recibe casi de tapadillo- -y tras hacerle esperar- -a un grupo de disidentes cubanos en la Embajada española y anuncia que en el próximo encuentro del canciller cubano, Felipe Pérez Roque, con el ministro Moratinos en Madrid se podría con- cretar la futura visita de Su Majestad el Rey y el presidente del Gobierno a Cuba en 2006. La gravedad del anuncio es de tal calibre que exige una pronta clarificación. No sólo porque estemos ante un rapto de imprudencia que podría comprometer la imagen de la Corona, sino porque probablemente desvela una estrategia diplomática de fondo que parece decidida a brindar cobertura a una dictadura tan despreciable como la que exhibe Castro ante el mundo. En este sentido, el descrédito que España ha sido capaz de granjearse en tan sólo unos meses supera todas las marcas. No es que nuestra imagen exterior vaya de mal en peor, es que tenemos que asistir constantemente a nuevas pruebas sobre el escaso peso que en estos momentos tiene nuestro país en el concierto de la comunidad internacional. Y así, en apenas una semana, hemos tenido que presenciar cómo el Gobierno británico volvía a las andadas y hacía recalar al submarino nuclear Sceptre en Gibraltar, al tiempo que la nueva secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, pasaba de largo por España durante su visita a Europa e ignoraba ostensiblemente a un país amigo que, hasta hace un año, mantenía con los EE. UU. una relación casi tan especial como la que viene sosteniendo con el Reino Unido desde la Guerra Fría. El último ejemplo revelador de la falta de tino exterior se produjo ayer mismo al anunciar el ministro de Exteriores que había concluido el asalto al consulado español en Berna cuando la Policía- -que después confirmó la huida de los atracadores- -todavía se encontraba en el interior de la sede. No hay término medio para Moratinos: o se precipita, como ayer, o llega tarde, como cuando anunció, con siete días de retraso, la llegada del Sceptre a Gibraltar. Nuestra diplomacia, siempre a destiempo. ESPERANZA DE PAZ E CÁTEDRA VITALICIA L secretario de Estado del Vaticano, monseñor Angelo Sodano, ha declarado que la eventual renuncia del Papa debe dejarse a la decisión de su conciencia. Estas palabras no deben ser interpretadascomo el anuncio de una inminente dimisión, hipótesis posible pero que siempre ha sido, en principio, descartada por el Vaticano. Pese a que algunos rumores se han disparado después de estas declaraciones y de la confirmación por parte del portavoz de la Santa Sede, Rafael Navarro Valls, de que la hospitalización del Santo Padre continuará, al menos una semana más, nada permite conjeturar una inminente renuncia. Sodano ha declarado que el Papa sabe mejor que nadie lo que debe hacer y se encuentra en condiciones de seguir guiando a la Iglesia Católica. Pidió a todos los católicos y hombres de buena voluntad plegarias por su salud y abogó por que su Pontificado, de veintiséis años y tres meses de duración, llegue a superar la meta de los 32 años que duró el de Pío IX. La silla de San Pedro es, desde los orígenes del cris- E tianismo, vitalicia. El magisterio pontificio no se rige por las normas mundanas y sus caminos no son los que rigen las magistraturas temporales. Por lo demás, es insensato despreciar la utilidad de la vejez y el valor ejemplar del sufrimiento. La sabiduría de un anciano es, como ha recordado Sodano, un don para la Iglesia. Si el Pontífice así lo estimara, quedaría abierta la puerta para la renuncia. Pero el gobiernode la Iglesia no se resiente, sino todo lo contrario, por la debilidad física de quien ostenta su más alta magistratura. No hay motivos ni para la alarma ni para la inquietud entre los católicos. La cátedra de Pedro continúa ocupada mientras su titular viva o no encuentre razones que aconsejen su renuncia por el bien de la Iglesia y del mensaje de que es depositario. Mientras Juan Pablo II viva o su conciencia no le aconseje otra cosa, la silla no está vacía. No sobran, desgraciadamente, en nuestro tiempo ejemplos como el de un Papa que ha hecho ya historia en la larga evolución del cristianismo. L anuncio de que palestinos e israelíes se disponen a proclamar hoy un cese de hostilidades durante el encuentro inicial entre Mahmud Abbas y Ariel Sharón constituye la primera buena noticia en esta atormentada región del mundo desde hace prácticamente una década. Es muy difícil decir que ya se pueden lanzar las campanas al vuelo, porque quedan muchos problemas que resolver y algunos de ellos tienen un significado tan profundo para ambas partes que no está claro cómo se podrán enfocar, pero el mundo estaba tan necesitado de una señal de esperanza que no queda más remedio que confiar en que todos los implicados harán lo posible por preservarla. Resultaría injusto decir que esta reunión es una consecuencia directa de la desaparición de Arafat, pero no cabe duda de que los nuevos aires que ha traído el relevo en el liderazgo palestino han servido para crear unas condiciones propicias a este diálogo. Es más, se puede decir que la aproximación de los palestinos al ejercicio de los rituales democráticos y la madurez que han demostrado eligiendo al sucesor de Arafat, o a los alcaldes de Gaza, puede considerarse un factor determinante que ha facilitado el camino hacia la negociación. Del mismo modo, cuando el primer ministro Ariel Sharón decía que era imposible negociar con Arafat estaba comprometiéndose implícitamente a hacerlo con sus sucesores y ahora mismo no podría entenderse que rechazase sentarse en la misma mesa con un dirigente palestino que tiene la misma legitimidad democrática que él. Por otro lado, la Administración norteamericana del reelegido George W. Bush tiene ahora más interés que nunca en promover la solución del conflicto palestino- israelí, de manera que se ha llegado a una concatenación de circunstancias en la que la continuación del conflicto solamente interesa ya a los extremistas más radicales de ambas partes. Si los palestinos perseveran en este camino hacia la democracia y si los israelíes son capaces de apreciar la oportunidad histórica de encontrar un marco de convivencia con sus vecinos árabes, no sólo ellos saldrán ganando, sino que proporcionarán al mundo la resolución de uno de los factores históricos de inestabilidad entre el universo árabe- musulmán y Occidente. La apuesta es arriesgada y para saber cuánto, baste con recordar los asesinatos de otros líderes que lo intentaron antes, como el israelí Isaac Rabin o el egipcio Anuar el Saddat. Pero ahora sabemos que no hay alternativa para la paz.