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ABC LUNES 7 2 2005 Deportes 93 DECO Centrocampista del Barcelona NACIONALIDAD Me siento brasileño por mentalidad y por mi forma de mirar el fútbol y la vida BARCELONA Que haya empezado ganando me ha ayudado a integrarme. Con los éxitos no hay lugar para las dudas MOURINHO Transmite su ambición. Un jugador suyo da la vida por ganar un partido Con fama o sin ella, siempre he jugado como ahora El brasileño- portugués, campeón de Europa con el Oporto, considera que su rendimiento en el Barcelona sólo ha sorprendido a los que le habían visto poco y no conocían bien su fútbol TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS MADRID. Anderson Luiz de Souza (26 años, Sao Bernardo do Campo) ha impactado. Detrás del fulgor de Ronaldinho y al nivel de los goles con mensaje al madridismo de Eto o ha crecido la figura de este brasileño educado en Portugal al que Cruyff santifica como el único que juega al fútbol de verdad ¿Cómo ha logrado una integración tan rápida en el Barça? -Creo en la suerte para estas cosas. También la gente de Barcelona me ha ayudado mucho y, sobre todo, el hecho de que el equipo haya empezado ganando. Cuando conquistas victorias, no hay lugar para las dudas. -Dicen de usted que duda poco. -Yo necesito tiempo para aclimatarme como cualquiera, pero como sabía a lo que venía a Barcelona todo ha resultado más fácil. -Llegó sin la aureola de crack, pese a que era campeón de Europa. Y ahora se le ensalza porque es el jugador más completo de la plantilla. -No lo sé. Quienes me conocían, podían haber emitido un juicio sobre mi fútbol. Pero creo que mucha gente sólo me había visto jugar con el Oporto en un par de partidos de la Liga de Campeones. Lo cierto es que, con fama o sin ella, siempre he jugado como ahora. Así que no sé donde está la sorpresa. ¿Le ha perjudicado Portugal como escaparate? -No sé si me perjudicó o no. Sí le digo que he sido una persona y un futbolista feliz en Oporto. Estuve a gusto en la ciudad, me sentí importante en el equipo, conquisté títulos. Fui feliz. Cierto es que en la votación de premios individuales me puede haber perjudicado un país con menos peso en este tipo de decisiones. Me da igual. Considero maravillosos los seis años que viví allí. ¿Y qué ha encontrado en el Barça que no hubiese en el Oporto? -Una proyección internacional que infelizmente no tiene el Oporto, a pesar de ser campeón de Europa. ¿Qué huella le dejó el Oporto campeón de Europa? -La mentalidad fuerte. La evidencia de que para ganar hay que sufrir. ¿Qué secreto esconde Mourinho como entrenador? -La ambición. Logra transmitir esa ambición a sus jugadores. En el Oporto todos salíamos convencidos de que lo hacíamos mejor que nadie y que podíamos ganar. Un jugador de Mourinho da la vida por ganar un partido. -Y volvemos a lo mismo. Portugal es un freno para la publicidad. -Pienso que sí. También ganamos la UEFA jugando contra grandes equipos y ni siquiera pensaba la gente que podíamos pasar la primera fase de la Champions. La crítica tendría que conocer mejor a los equipos. -Tal vez por ese papanatismo hacia el brillo de las estrellas, Grecia ganó la Eurocopa. -Hombre, no es lo mismo Grecia que el Oporto. Es bastante distinto. El Oporto ganó la Liga de Campeones siendo superior a todos los rivales a los que se enfrentó. El juego de Grecia a mí no me gustó nada. -Sólo jugó un año en la liga profesional de su país. ¿Se considera un brasileño de mentalidad europea o un portugués con raíces brasileñas? -Todavía soy brasileño, por la mentalidad, por la manera de mirar el fútbol, por la forma de entender la vida. Cierto es que busqué el traslado a Europa y que he conquistado muchas cosas aquí, pero me siento brasileño. Hay muchos jugadores de mi país que han militado en clubes europeos y se han educado profesionalmente aquí, como Anderson, Raí y otros, pero siguen siendo brasileños. ¿De dónde procede su facilidad para el disparo, del ensayo o del talento? -Es una cualidad natural que se puede mejorar con el entrenamiento. No me fijé en ningún jugador concreto. Desde niño chuto así a la portería. Supongo que por las ganas de hacer gol que tenía siempre. ¿Dónde aprendió a jugar al fútbol? -En la calle, como todos los brasileños. Luego me marché al club Guaraní y empecé a pensar en dedicarme a ello. ¿Era el mejor de su barrio? -Uhhh. Era muy bueno, desde luego (ja, ja, ja) Pero muchos amigos míos eran igualmente magníficos, futbolistas fabulosos. Ninguno se ha dedicado profesionalmente al fútbol, aunque alguno, tres o cuatro, sí al fútbol sala. -Trabajó en la fábrica de Mercedes donde estaba su padre. ¿Dudó sobre su futuro como futbolista? -Empecé a trabajar en la fábrica, sí, pero duró poco tiempo. No era sólo porque en mi casa necesitaban ayuda, sino que en esa época pensé en dejar el fútbol. Tenía que decidir entre el fútbol o el trabajo y al final elegí el fútbol, que era lo que me gustaba. No fue porque nadie viese mis cualidades, sino que era muy joven, tenía quince años. He pasado por dificultades, claro, pero las normales en Brasil. ¿Qué le ha sorprendido del Barcelona? -Me sorprendió mucho el entusiasmo de la gente. Son muchos los aficionados del Barça, quieren mucho a la entidad y apoyan siempre. -Y mucho sentimiento catalán, también, ¿no? -Sí, claro, también, también. ¿Qué le ha gustado de la Liga? -La calidad de todos los equipos. No era una sorpresa, porque ya la conocía. Ha sido una confirmación de lo que pensaba y había visto. ¿Y un jugador? -Ya conocía a muchos. Hay muy jugadores extraordinarios, como Yeste, el del Athletic, que juega de maravilla, o Fernando Torres, que tiene una calidad increíble para ser futbolista. Estos dos son los más cualificados entre los jóvenes que me han llamado la atención.