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84 Deportes PRIMERA DIVISIÓN VIGÉSIMA SEGUNDA JORNADA LUNES 7 2 2005 ABC Atlético, un minuto para ganar y 89 para resistir a sangre y fuego El Barça se dedicó al acoso y derribo con poca lucidez y escasas ideas BARCELONA ATLÉTICO DE MADRID 0 2 ASÍ JUGARON BARCELONA Valdés: notable. Belletti: regular. Puyol: regular. Oleguer: regular. Van Bronckhorst: mal. Xavi: regular. Márquez: mal. Deco: regular. Giuly: mal. Eto o: regular. Ronaldinho: regular. Albertini: regular. Iniesta: bien. Maxi López: regular. El técnico: Frank Rijkaard. Regular. Intentó rectificar con los cambios adecuados, pero al equipo le faltaron ideas y algo de chispa para solventar la barrera de los rojiblancos. Lo mejor: La entrada de Iniesta cercó al Atlético. Las paradas de Valdés. Lo peor: Muy pocas ideas arriba. Excesiva precipitación en el ataque. Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Belletti, Puyol, Oleguer (Maxi López, m. 77) Van Bronckhorst; Xavi, Márquez (Albertini, m. 46) Deco; Giuly (Iniesta, m. 62) Eto o y Ronaldinho. Atlético (4- 2- 3- 1) Leo Franco; Molinero, Pablo, Perea, Antonio López; Sosa, Colsa (Raúl Medina, m. 77) Aguilera (Sergi, m. 55) Ibagaza, Gronkjaer (Jorge, m. 78) y Fernando Torres. Árbitro Mejuto González. Amarilla a Pablo. Colsa, Márquez, Leo Franco y Valdés. Goles 0- 1, m. 1: Torres. 0- 2, m. 90: Torres, de penalti. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Un minuto, un gol y para Atocha. Todos en el autobús a resistir, como estaba previsto en el plan de Ferrando, pero mejor. La faena le salió de dulce al Atlético. Toque de Gronkjaer y espuela de Ibagaza que fue un pase en profundidad a Torres. Esta vez Puyol, con un metro de desventaja y con un tipo tan rápido como él, no llegó. La mordió el niño al otro palo, lejos de Valdés, y entonces empezó el partido, un partido reducido al ataque del Barcelona contra la defensa del Atlético. Ya se sabe lo buena que es la zaga rojiblanca, sobre todo por el centro. Si le pones a un dogo como Sosa y a un versátil sacrificado por delante como Colsa, junto con dos alas más prestas a defender que a atacar, el equipo de Ferrando llegó a contar con nueve hombres y medio (Ibagaza también echaba manos defensivas) por detrás del balón en cada jugada. El Barcelona nunca se había visto en otra igual. Cierto que muchos equipos llegan al Camp Nou a poner camiones y trailers ante su puerta, pero ninguno tiene el rigor defensivo del Atlético, ni dos centrales excepcionales co- ATLÉTICO DE MADRID Leo Franco: notable. Molinero: bien. Pablo: muy bien. Perea: muy bien. Antonio López: bien. Aguilera: regular. Sosa: regular. Colsa: bien. Gronkjaer: bien. Ibagaza: bien. Fernando Torres: notable. Sergi: regular. Raúl Medina: regular. Jorge: sin calificar. El técnico: César Ferrando. Bien. Un planteamiento conservador, pero realizado con cabeza. El equipo estuvo siempre ordenado. Se cerró demasiado en algún tramo del encuentro. Lo mejor: La labor de los defensas centrales, formidable, y de la zaga en general. El taconazo de Ibagaza. Lo peor: Cedió demasiados metros. mo Pablo y, sobre todo, Perea, atento a todo, a los cruces aquí y allá, con velocidad para llegar a cualquier zona y con la colocación y rapidez suficiente para amargar la primera parte a Eto o. La concentración fue total en el Atlético, especialmente mentalizado en tapar las habituales líneas de pase del Barça (Xavi, Deco y Ronaldinho a Giuly y Eto o) No se sabe si fue por la presión puesta por el Madrid en la víspera, o por la impotencia que sentía ante la muralla rayada, pero el Barcelona jugó con más precipitación de la deseada para armar su ofensiva. Atacaba y atacaba, y no veía nada. Ni una sola ocasión, ni un tiro entre los tres palos hasta el 26 (dos disparos fuera y uno flojito de Xavi) y, por ende, con unos riesgos tremendos, con boquetes enormes atrás prestos a que Ibagaza viese un hueco y llegase la bala rubia. En esta clase de partidos, el dominio es de uno y las ocasiones, a la contra, del otro. Y a fe que las tuvo el Atlético (un tiro de Fernando Torres que salvó Valdés con las uñas más un penalti muy claro a Sosa en el que Mejuto pareció arrugarse) En el otro bando todo eran prisas, ceguera, embotellamiento y escasa claridad de ideas. El enorme desgaste físico de los madrileños en defensa tapaba vías de agua, rodeaba a cada barcelonista que se hacía con el balón hasta con tres hombres y convertía cada ataque del rival en un ocho mil que escalar por parte de los de Rijkaard. Un asedio total La traca explosiva que se preveía por parte del Barcelona en la segunda mitad quedó en un simple petardeo. Rijkaard metió a Albertini en el partido para intentar poner neuronas en el ataque azulgrana, pero fue con la entrada de Iniesta en el Barça cuando el Atlético cedió ya mucho terreno, quizá demasiado. Perea se multiplicaba, lo mismo que Pablo y Colsa, pero el acoso era tremendo y los rojiblancos cada vez salían menos en busca de Torres. Con el asalto final se vio de todo. Un penalti que no lo fue de Perea a Eto o (el pisotón era fuera del área) el consecuente error de Ronaldinho que hacía justicia al lance y un tiro de Gronjkaer a la contra que volvió a salvar Valdés. Pasaba el partido por los ojos del espectador a velocidad de vértigo, con el rit- mo trepidante con el que se había jugado todo el partido. Así, los últimos minutos fueron lo que se esperaban. El Atlético ya renunció a todo y el Barcelona lo intentó con las mismas prisas y la escasa lucidez de todo el encuentro. Después, otro penalti que tampoco fue para que Torres ampliara la distancia en el marcador. Al final, ya se sabe, hay Liga...