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ABC LUNES 7 2 2005 Espectáculos 51 CLÁSICA Ibermúsica Obras de Weber, R. Schumann y Rachmaninov. Int. Filarmónica de San Petersburgo. Dir. Y. Termirkanov. Solista: E. Virsaladze (piano) Lugar: Auditorio Nacional Madrid. TEATRO Molière x 2 Autor: Molière. Traducción: Mauro Armiño. Dirección: Adrián Daumas. Escenografía: Tomás Muñoz La escuela de los maridos y A. Daumas Las preciosas ridículas Vestuario: Sabina Moncys. Iluminación: Michael Collins y A. Daumas. Intérpretes: Santiago Nogués, Jesús Calvo, Antonia Paso, Rebeca Medina, Carmen Mayordomo, Sergio Mur e Íñigo Echevarría. Lugar: Teatro de Madrid POP Mercury Rev Concierto de Mercury Rev. Lugar: Fnac Callao (Madrid) Fecha: 3- 2- 2005. NUEVA MIRADA A. I. LA BUENA VIDA ES SUEÑO JESÚS LILLO ran concierto a la vieja usanza al separar la orquesta los primeros violines (a la izquierda) de los segundos (a la derecha) y el resto de la cuerda en consonancia, con mejor respuesta por adecuación con el pensamiento del compositor programado. Después, las interpretaciones admiradas: sin salirse de unos cauces que la tradición nos impone, como son los de la naturalidad traductora. El titular de la Filarmónica de San Petersburgo supo moldear versiones magníficas, extraordinarias por normalísimas con el único escape de un aumento regulador crescendo en la tercera de las Danzas sinfónica Op. 45 de Rachmaninov, que cerraba el buen programa. Éxito grande de Yuri Temirkanov, capaz de permitirse el lujo de dar la espalda a los profesores situados a la derecha. Su compatriota de Tiflis, la pianista Elisa Virsaladze, respondió de la misma manera: naturalidad en su juego hermosísimo, sin denotar nunca la dificultad interpretativa del Concerto para piano y orquesta Op. 54 de Schumann, llevado sin aparente esfuerzo, con una inimaginable compenetración con lo que sonaba en la orquesta, en ajuste perfecto con la estilística del director y la respuesta sinfónica; pocas veces nos es dado admirar tal logro en las ideas, las acentuaciones y los tempi La Virsaladze inscribió una versión shumanniana que, sin vencer ese escollo rítmico del tercer tiempo (podría ser defecto de escritura) se lució con tintes magistrales. El programa lo abrió la agrupación rusa con una cumplida y vibrante traducción de la obertura de Euryante de Weber. Nueva mirada a tiempos pasados. G FESTIVAL MOLIÈRE J. I. G. G. L ntre otras facetas de su enorme estatura de hombre de teatro, Molière (1622- 1673) fue un feroz fustigador de las costumbres y vicios de su época, empleándose a fondo contra la hipocresía, la hueca vanidad, el ciego seguimiento de modas absurdas y la doble moral. Y así, enarbolando su devastadora capacidad de ironía, no tuvo reparos en zurrar la badana a diestro y siniestro, lo que le acarreó no pocos enemigos Fue también un maestro en buscarle los filos al lenguaje, hacer equilibrios con los dobles sentidos y parodiar las pomposas jerigonzas utilizadas como máscaras de la necedad o de intereses inconfesables, lo que queda bien patente en la fresca traducción realizada por Mauro Armiño de las dos piezas que Adrián Daumas ha unido en el espectáculo Molière x 2 La escuela de los maridos y Las preciosas ridículas citadas según el orden en que se ofrecen. Una comedia de costumbres y una farsa de figurones, estrenadas con menos de dos años de diferencia; la primeramente mencionada, en junio de 1661 y la segunda, en noviembre de 1659. Dos aproximaciones de diverso sesgo a la condición femenina. En La escuela de los maridos Molière toma partido a favor de que las mujeres puedan desarrollar libremente su personalidad y ridiculiza y deja con tres palmos de narices al preceptor severo y castrante, celoso guardián de los viejos miedos y preceptos del patriarcado; una pieza de redondo final en la que se adivinan ecos de Terencio, Boccaccio y Lope de Vega, en concreto de La discreta ena- E Adrián Daumas ÓSCAR HUERTAS morada como señalan algunos estudiosos. En esa línea de denuncia de los elementos que coartan la libertad femenina, en Las preciosas ridículas el autor satiriza el tonto hábito de preferir lo embrollado a lo sencillo. Daumas subraya la condición de figurón del preceptor y aspirante a esposo, que pretende tener encerrada a su pupila bajo llave en La escuela de los maridos y deja que el resto de los caracteres fluya de modo más natural. Y logra un cuadro de rotunda comicidad con aromas de Commedia dell Arte en Las preciosas ridículas donde el gozoso tono de farsa se apodera por entero de una representación notable, ajustada al milímetro y muy, muy divertida, sobre todo por el memorable trabajo de Santiago Nogués como Mascarilla, el criado trapisondista y algo sentimental que solía interpretar el propio Molière, quien debía sentir por este personaje tal afecto que lo hizo aparecer en otras piezas. La coordinación entre las preciosas ridículas Antonia Paso y Rebeca Medina, ambas estupendas, es también de nota, en consonancia con el resto de los elementos que completan un agradable y dinámico Festival Molière. a convocatoria era musical, pero Jon Donahue quiso aprovechar la cita para improvisar un manifiesto sobre los sueños y la magia. Antes de los bises, cerró el recital con When You Wish Upon A Star del Pinocho de Disney, cuyo estribillo dramatizó con esa gestualidad que ha ido desarrollando hasta alcanzar registros propios de los musicales de Broadway. Habló Donahue de su estrecha relación con los Flaming Lips- navegamos en barcos distintos, pero por el mismo mar -y de la psicodelia- esto que hacemos no procede de un viejo disco de los sesenta, sino del corazón -en un discurso ilustrado con proyecciones y mecido por canciones, interpretadas despacio y sin percusión. Casi nada queda de los Mercury Rev que en su primera visita a España competían con Pavement en las categorías de velocidad y atropello. De aquella época feroz recuperaron Car Wash Hair una de las piezas que entonces revelaban las inquietudes melódicas del grupo y su ambición para transformar su sobrecarga eléctrica. Por dos veces recalaron en Deserter s Songs y, atentos al guión promocional de la cita, presentaron cuatro piezas de su último trabajo, The Secret Migration soberbio y onírico ensayo sobre los misterios de la vida y de la muerte. No necesita Mercury Rev la asistencia de los exuberantes arreglos de Dave Fridmann para reproducir en directo el hechizo de sus últimas canciones. Grasshopper, maestro de la guitarra y los pedales, ha hecho de su instrumento una máquina cuya versatilidad le permite despejar, como ecuaciones, las melodías más complejas. Detrás, dos teclados y un bajo. Y, a su lado, Jon Donahue, cada vez más y mejor iluminado.