Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 7 2 2005 49 Los Elegantes. Inspirados por las corbatas de Paul Weller, se decantaron por la opción más clásica. Hicieron canciones vibrantes y poderosas que se convirtieron en auténticos himnos juveniles. Gabinete Caligari. Luego descubrieron las castañuelas, inventaron el rock torero y se fueron derechitos al éxito pasando por Soria, pero en su primera época eran siniestros y provocativos. Iñaki Glutamato. Provocador con su bigote hitleriano ¿o era chapliniano? encabezó las Hornadas Irritantes. La delirante historia del hombre que vivía en su nevera es otro clásico de la época. nal de Rimbaud, servida a la castiza y casi por la cara en los puestos callejeros de Malasaña, con muchos y variados hongos, setas más o menos venenosas, caballos llamados muerte, mucha química (demasiada) y sobresaliente física, aunque de ésta nunca se puede decir que es suficiente, amigos, o que lo fuera. LA OTRA NOCHE DESPUÉS DE LA MOVIDA LUIS ALBERTO DE CUENCA Abierto 24 horas Entre 1978 y 1986 los días tenían bastante más de 24 horas y terminaban (o empezaban) al solecito en La Bobia, en el Rastro. Había poetas que llevaban una cuchara en el ala del sombrero, y poetas que regalaban sus endecasílabos posmodernos por los garitos, quizá mientras el pincha le daba al Obediencia, obediencia y nada más de los Caligari. Como cualquier movimiento que se precie (y movimiento hubo, vaya que si hubo) al margen de lo que dicte la vanguardia y la oficialidad, lo importante era y es la tropa. Y vaya tropa. Una tropa que atravesaba el barrio chino madrileño (calles de la Ballesta, de Valverde, del Barco, del Tesoro) y acababa desembocando en la Plaza del Dos de Mayo y aledaños. Las corbatitas de cuero mod se cruzaban con las crestas punkies, otros preferían el patillaje, otros la greña, otros el tupé. Litros de alcohol corrían por nuestro cuerpo, mujer, y no tengo problemas de amor, que cantara el Rey del Pollo Frito. Más o menos, uno sabía dónde emepezaba la noche, pero nunca se podía adivinar dónde concluiría ni con quién. Podías salir con chica y volver sin ella. O viceversa. Podías P arece que fue ayer. Y fue ayer. Un cuarto de siglo no es nada. De repente, Madrid se puso furioso, como si acabara de ver, grabados a cuchillo, en la corteza de un madroño los corazones enlazados de su novia y de su rival. Perdió los papeles del viejo casticismo e inauguró la tradición de moverse en el límite de las cosas, que eso es lo que fueron en la música, pero también en la literatura y en los cómics y en la vida nocturna de la ciudad, los primeros años ochenta. Mi querido amigo José Luis Gallero lo ha contado admirablemente en su libro Sólo se vive una vez. Esplendor y miseria de la movida madrileña Allí está todo lo que podemos llegar a conocer de aquellos años mitológicos, arquetípicos, fundacionales. Y me pongo estupendo en los adjetivos, en plan Max Estrella, porque entonces tenía los años adecuados para disfrutar del sinsentido general, los años perfectos para asumir los amaneceres con optimismo, para cruzar los puentes que separan el aburrido raciocinio de la alegre locura como si fuesen pasarelas de moda y no hubiese feroces cocodrilos debajo, con la vehemente, lela y delicada inconsistencia de la juventud. Éramos postmodernos entonces. Algunos, los supervivientes de aquella diezmada tripulación, aspiramos, pasados los cincuenta, a convertirnos en premodernos. Pero esa nueva condición les parece subversiva a nuestros gobernantes, y creo que van a prohibirla. lión vital, sentimental y sexual, no política, porque en aquellas noches del Madrid ochentero, cuando el veneno del sida era aún un gran desconocido, aquello de sexo, drogas y rock and roll fue más que un lema, fue un tatuaje que quedó marcado en muchos antebrazos, en algunos incluso de por vida. La edad de la inocencia Hubo mucha inocencia, claro, demasiada, una inocencia que muchos perdieron en esos días y sobre todo en esas noches. Hubo tacones de aguja (hipodérmica) demasiadas penúltimas, demasiadas flores de pasión, muchas cortadas de cuajo por la podrida guadaña de la Parca, una invitada a la que en aquel tiempo nadie esperaba, por supuesto. Días de vino y rosas (cuatro rosas en tu honor) de perlas ensangrentadas, de calles del ritmo, de chicas de ayer y de anteayer, de negritos que pasaban hambre y frío, de estatuas que invitaban a una copa en el Jardín Botánico, por ti y para ti que tienes quince años cumplidos, para ti que quieres conocer el paraíso, y por supuesto un vidrio mojado en el que escribí tu nombre sin darme cuenta. Famosos y populares, anónimos y desconocidos participaron en este viaje sin retorno que hoy, veinticinco años después se antoja como una orgía de color, de technicolor, sensualidad, de vida a quemarropa, de mucho sexo y algún seso, una vida en la frontera, una vida en el límite del bien, en el límite del mal. La verdad es que sí, que fue bonito. Fue bonito mientras duró. encontrarte extraños en tu casa (y hasta en tu cama) o verte obligado a salir por piernas porque todavían quedaban novios tradicionales, digamos que chapados a la antigua. Para muchos, la tan traída y llevada movida fue un hecho particular, pero que sólo cobraba plenitud en la calle, en compañía de otros, de muchos otros, cuantos más mejor. Sí es cierto, en algunas buhardillas unos cuantos avispados (y algún que otro artista) elaboraron provechosos (y con sustancia) proyectos profesionales, se hicieron reyes del diseño y, a pesar del paso del tiempo, quisieron hacer creer que seguían enamorados de la moda juvenil. Porque la movida fue también rebeldía, hubo unos cuantos rebeldes sin ninguna causa o con todas, una rebe- Radio Futura. Fue, desde luego, la emisora más moderna del lugar. Se enamoraron de la moda juvenil, primero, y del Caribe, después, y fueron siempre de las voces más personales de su generación. Los Secretos. De los tres Urquijo que empezaron, Javier abandonó y a Enrique se lo llevó la vida por delante. Sobre un vidrio mojado, el grupo escribió muchos de los mejores temas de la nueva ola El Zurdo. Compuso Para ti y eso le reserva lugar de privilegio entre las figuras de la movida Si su voz no se hubiera resentido, habría hecho más cosas, aunque con Kaka de Luxe, Paraíso o La Mode ya escribió unas cuantas páginas memorables. Información realizada por Pablo Carrero