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ABC LUNES 7 2 2005 Sociedad 45 Medio Ambiente China construye la mayor de las centrales que generan electricidad sólo con la fuerza de las olas del mar La planta producirá 26.300 kilowatios por hora y dará luz a 240 viviendas b Una presa en el mar y un sistema de dobles turbinas permiten aprovechar la fuerza de las mareas en unos vertigionosos acantilados del sur de China PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. ¿Se imagina la tremenda cantidad de energía que liberó el maremoto desatado el pasado mes de diciembre en el sureste asiático, con olas gigantes (tsunamis) de 20 metros de altura que avanzaban a más de 700 kilómetros por hora? ¿Y se imagina que el hombre pudiera domar esa demoledora fuerza de la naturaleza, equivalente a 32.000 bombas atómicas como la de Hiroshima, para aprovecharla en su propio beneficio? Pues bien, eso es lo que se ha propuesto, aunque a menor escala, un grupo de científicos chinos que ya ha comenzado a construir la mayor de las centrales eléctricas que, de manera continua e independiente, generan este tipo de energía gracias únicamente a la fuerza de las mareas. El lugar elegido para este proyecto ha sido la ciudad de Shanwei, ubicada en la parte más oriental de la provincia de Guandong, al sur del país. Y es que dicho extremo de la península de Zhelang es famoso no sólo por sus vientos huracanados, sino también por los vertiginosos acantilados contra los que se estrellan las enfurecidas olas que azotan esta región de los mares del sur de China. De los molinos de agua a las dobles turbinas Inspiradas en los molinos de agua tradicionales, las centrales eléctricas marítimas funcionan gracias a un sistema de dobles turbinas instaladas en una barrera construida en un estuario, una playa o cualquier otro lugar donde el mar se estreche antes de llegar a la orilla. Así, cuando sube la marea, toda la fuerza de las olas se estrella contra la presa. En ese momento, el agua pasa al otro lado de la barrera por unos túneles y activa las turbinas, que ponen en marcha el generador eléctrico. De igual modo, y cuando baja la marea, el agua vuelve a colarse por esas mismas turbinas de doble dirección y las hace girar nuevamente para producir más electricidad. Si el emplazamiento es el adecuado, esta fuente será, además, inagotable. Según un estudio británico sobre la energía, 200 grandes turbinas colocadas en el estuario del río Severn proporcionarían 8.000 megawatios, mucho más de lo que producen doce centrales nucleares. A pesar de que este sistema no contamina el medio ambiente, al ser relativamente limpio y no generar ningún tipo de gas de efecto invernadero, la construcción de una barrera de tales dimensiones en el mar sí entraña una peligrosa amenaza ecológica. Y es que son numerosas las especies marinas que, como los salmones que pueblan los deltas de algunos ríos, pueden quedar atrapadas en las turbinas. La central se erigirá sobre acantilados de entre siete y ocho metros de altura les condiciones geofísicas de la península de Zhelang, el experimento conseguía superar una de las principales barreras de la energía generada con las mareas: su inestabilidad a la hora de suministrar agua a los alternadores con la fuerza suficiente como para ponerlos en marcha. EFE Sobre un acantilado Sobre uno de estos rocosos acantilados, que van formando calas a lo largo de todo el litoral y cuya altura está entre los siete y los ocho metros, se erigirá la futura central eléctrica, que será capaz de producir 26.300 kilowatios por hora a finales de este año y podrá dar luz a las más de 240 familias que viven en los cercanos pueblos costeros. Además de producir electricidad, contará con una planta desalinizadora y potabilizadora para purificar el agua y hacerla apta para el consumo explicó a la agencia estatal de noticias Xinhua You Yage, el responsable de esta iniciativa y director del Instituto de Conversión de Energía de la provincia de Guangzhou. Dicho organismo, pionero en la transformación de los recursos hídricos en electricidad, ya ha llevado con éxito varias pruebas en las que un generador alimentado sólo por las olas del mar produjo seis kilowatios, mucho más de lo que logró otro modelo similar que funcionaba con gasóleo. De esta manera, y gracias a las especia- Fuente inagotable de energía No en vano, investigadores de todo el mundo llevan ya muchos años analizando el movimiento constante de las olas para convertirlo en una fuente inagotable de energía. Sin embargo, el alto coste tecnológico y la dificultad para mantener estas instalaciones han hecho prácticamente inviables las plantas eléctricas que, desde mediados del siglo pasado, se han puesto en marcha en varios países combinando los recursos hídricos con otros métodos de producción más tradicionales. Sin ir más lejos, China construyó en 1956 rudimentarias plantas que servían para bombear agua de riego procedente del mar y que, dos años después, comenzaron a generar electricidad en cantida- des que resultaban insuficientes (400 kilowatios) Aunque la capacidad de dichas instalaciones aumentó hasta los tres megawatios en los años 70, cuando ya ascendían a medio centenar, fueron rápidamente sustituidas por centrales convencionales debido a su escasa rentabilidad y a sus errores de diseño, por lo que sólo quedaron ocho en funcionamiento una década más tarde. Pero el gigante asiático no fue el único país que intentó aprovechar la fuer- Rusia, Canadá, el Reino Unido y Francia también han auspiciado proyectos similares con desigual fortuna Es necesario edificar una barrera en el mar para aprovechar el ascenso y descenso de las olas za de sus mares para alumbrar sus hogares, puesto que Rusia, Canadá, el Reino Unido y Francia también han auspiciado proyectos similares, con desigual fortuna. Así, mientras que la planta gala levantada en 1966 en el estuario del río Rance tiene una capacidad de 240 megawatios, la canadiense de Andeboriece, que data de 1984, apenas llega a los 20. Frente a las ventajas que ofrecen estas centrales, que no contaminan y funcionan con un sistema de dobles turbinas accionadas tanto al elevarse como al bajar el nivel del mar, su principal inconveniente radica en los elevados costes de construcción, ya que es necesario edificar una barrera en el mar para aprovechar el ascenso y descenso de las olas. Además, sólo pueden generar electricidad cada diez horas, cuando sube la marea y cuando ésta se retira. Por ese motivo, en el mundo únicamente hay veinte lugares apropiados para instalar una planta de tales características. Uno de ellos está en los acantilados contra los que cada día chocan las revueltas aguas de Zhelang.