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ABC LUNES 7 2 2005 43 Juan Pablo II impartió la bendición apostólica desde el hospital con voz entrecortada MONSERRAT DOMENECH Presidenta del Grupo Ágata La marihuana me ayudó a superar el peor año de mi vida Monserrat Domenech, presidenta del Grupo Ágata, que agrupa a más de 500 mujeres con cáncer de mama, cuenta a ABC su historia personal con el cannabis de uso terapéutico. Hoy no fuma ni cigarrillos, asegura la mujer, que consumió marihuana para superar la angustia de la quimioterapia TEXTO: Á. MARÍN FOTO: YOLANDA CARDO YOLANDA CARDO Los farmacéuticos pueden educar en otras vías de consumo más efectivas y seguras que fumar porros habituales no funcionan, que prueben la marihuana para paliar los efectos de la quimioterapia. Los efectos beneficiosos son una evidencia y taparnos los ojos no soluciona el problema afirma Linares, quien cree que el uso del cannabis oral, bajo control médico y farmacéutico, es sufiente garantía para que no se dispare el consumo de marihuana, aunque reconoce que hay un riesgo entre la juventud si no se separa el debate sobre su legalización con el de su uso terapéutico. BARCELONA. Hace 24 años la vida se le vino encima cuando los médicos le detectaron un cáncer de mama a esta mujer que hoy trabaja en el laboratorio de genética del Hospital de Sant Pau de Barcelona. Sólo tenía treinta primaveras y toda una vida por delante recuerda Monserrat Domènech, presidenta del Grupo Ágata- -asociación que representa a más de 500 mujeres con cáncer de mama- que en 2001 llevó al Parlamento catalán el debate sobre el uso terapéutico del cannabis. En 1981, Monserrat empezó las sesiones de quimioterapia para combatir el tumor y la sensación de muerte inminente se apoderó de esta mujer que, según cuenta, se pasaba el día vomitando, con náuseas y sin ganas de comer, sin ganas de nada. La marihuana me ayudo a superar el peor año de mi vida asegura. Su primer contacto con los porros se produjo unos meses después de empezar el tratamiento contra el cáncer. Un amigo suyo del Hospital Clínico le habló del uso terapéutico del cannabis y le animó a probarlo para intentar poner fin a su dramática situación porque los fármacos que le recetaban los médicos no surtían ningún efecto en ella. Cultivar la sensatez entre los jóvenes El Colegio de Farmacéuticos de Barcelona no está haciendo apología del cannabis, ni pretende incentivar su consumo, sólo quiere reducir los riesgos asociados a su consumo a aquellos pacientes que toman ahora esta sustancia con fines terapéuticos, sin control médico ni farmacéutico subraya Rafael Borrás, vocal de drogodependencia del Colegio. No obstante, este profesional reconoce que el debate sobre el uso terapéutico de la marihuna puede inducir a los jóvenes a pensar que esta droga tienen efectos beneficiosos para la salud y contribuir a aumentar la popularidad de los porros. Borras asegura que es una gran irresponsabilidad aprovechar el debate sobre su utilización como medicamento para potenciar otros mensajes e intereses ligados a su legalización. Hay una gran diferencia entre su uso terapeútico y su uso lúdico y remarca que es partidario de cultivar la sensatez entre los jóvenes en temas relacionados con la droga. Para ello, les recomienda que visiten la web (www. farmaceuticonline. com) para informarse sobre los efectos nocivos de su consumo. Entre otros, destacan que el cannabis puede empeorar las alteraciones psicológicas, sobre todo en personas psicóticas e influir en la capacidad de concentración y reacción. Todos fumaban porros en mi casa Todos mis amigos se reunían por las noche en mi casa para fumar porros y tirarme el humo para que yo lo pudiera inhalar porque en mi vida había fumado ni un cigarrillo explica con una amplia sonrisa Monserrat, que justifica esta singular situación con un rotundo era demasiado inocente Con el tiempo, la mujer aprendió a tragar- se el humo e, incluso, hasta liar canutos para no depender de sus compañeros. Cuando finalizó su tratamiento, un año después, Monserrat se fue a la India para ver mundo y, de paso, aprender técnicas de relajación. A su vuelta, aprendió que la marihuana no se ha de fumar sino que se ha de ingerir para que sus efectos sean más beneficiosos para este tipo de enfermedad. Si fumas, los efectos son más efímeros, calma al momento, pero el efecto placebo se pasa en seguida y ahora asegura que no fuma ni un cigarrillo. Monserrat sólo se acuerda de la marihuana cuando siente su olor por la calle y, en su interior, exclama: Vaya porro se están fumando!