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28 Internacional LUNES 7 2 2005 ABC en ninguna parte del mundo, excepto por grupúsculos de la extrema izquierda de la India, Bangladesh y Sri Lanka. Los métodos de la guerrilla nepalesa, integrada fundamentalmente por el Partido Comunista Nepalés- Maoísta (PCN- M) se basan en tomar las zonas rurales como campo de acción principal, para ganarse la confianza de los campesinos, que representan más del 70 por ciento de la población activa, dejando en segundo término la lucha obrera y urbana, salvo en acciones puntuales generalmente dirigidas a la huelga general. Ahora mismo tienen convocada una que no ha tenido apenas seguimiento en el país. Prachanda, el Feroz Según declaraciones de su máximo dirigente revolucionario, Pushpa Kamal Dahal, más conocido como Prachanda el Feroz la guerrilla controla ya más de la mitad del territorio nepalés, especialmente en la zona Oeste, donde ha puesto en práctica un sistema de confiscación de tierras y distribución de las mismas entre las clases más bajas. Su lema: Acabar con la Monarquía, el capitalismo, el feudalismo, las castas y el hinduismo como religión de Estado ¡Feroz tarea! Frente a ellos, un pequeño Ejército de unos 50.000 hombres, mal armados y peor entrenados, en una lucha sin cuartel que a lo largo de nueve años ha causado 11.000 muertos. Y una dinastía corrupta de la que Gyanendra es su actual representante. Prithivi Narayan Shah (1779- 1831) fue el Rey que unificó el Nepal que hoy conocemos. Su descendiente directo, el Rey Birendra, murió en la matanza del 1 junio de 2001, que muchos lectores recordarán. Según la versión oficial- -que nadie se cree- -fue el hijo de Birendra, el Príncipe Dipendra, quien mató a sus padres y a media docena de miembros de la familia en el Palacio Real de Katmandú antes de suicidarse. Providencialmente Gyanendra, el hermano del Rey, era el único miembro destacado de la Familia Real que no se encontraba en el lugar del magnicidio. Se salvó y hoy reina. Un policía monta guardia en Katmandú ante un cartel con el retrato del Rey Gyanendra, tocado con el tradicional topi Nepal es un terreno abonado para el abuso de poder, la injusticia y la explotación humana. Un escenario en el que la Monarquía absolutista dicta sus leyes mientras la guerrilla maoísta intenta ganar posiciones implantando el terror entre los más humildes e ignorantes El Rey, a un lado; la guerrilla, al otro; y en medio, el sufrido pueblo nepalés TEXTO: FERNANDO PASTRANO FOTO: AP País pobre que vive del turismo MADRID. Barati Paneru (nombre inventado, evidentemente, pero no sus circunstancias) no tiene ni idea de lo que es Nepal. Pastor de yaks en una remota región oriental del país, no sabe qué responder cuando le preguntamos qué le parece Nepal, qué le parece su Rey. A sus 35 años no sólo no sabe el nombre de su Monarca sino que no conoce que se encuentra en un país llamado Nepal. Para él, su tierra es Kodari, un tranquilo valle del que nunca ha salido. Analfabeto, como el 60 por ciento de los nepaleses, ni tan siquiera ha estado en Katmandú, lo más lejos que ha llegado es a Dhulikhel. Nepal es pues, un terreno abonado para el abuso de poder, la injusticia y la explotación humana. Un escenario en el que la Monarquía absolutista dicta sus leyes mientras la guerrilla maoísta intenta ganar posiciones implantando el terror entre los más humildes e ignorantes, entre nuestro amigo el pastor de yaks, por ejemplo. El pasado martes, Gyanendra, Rey de Nepal, dio un golpe de Estado al destituir al Gobierno en pleno, asumir todos los poderes y suprimir las libertades. No era algo nuevo, en octubre de 2002 ya había destituido al primer ministro y la justificación, en aquella ocasión como en ésta, era la ineficacia del Gabinete democráticamente elegido para combatir a la guerrilla que desde hace una década intenta de derrocar a la Monarquía, sin demasiado éxito. Se trata de un tipo de guerra popular copiada de la organización peruana Sendero Luminoso e inspirada, como aquella, en las tácticas revolucionarias que Mao Zedong puso en práctica en los primeros años de la revolución china y que hoy no son apoyadas Gyanendra, el Déspota Situación: Nepal se encuentra sobre la vertiente meridional de los Himalayas, limita con China (Tíbet) al norte y con la India al este, sur y oeste. Superficie: 147.000 km 2 Población: 24,7 millones de habitantes, con un 60 por ciento de analfabetos Esperanza de vida: 59 años Capital: Katmandú (1, 5 millones) Idioma oficial: nepalés Religiones: hinduista (cerca del 90 por ciento, religión del Estado) budistas (5 por ciento) musulmanes (2, 7 por ciento) Economía: Casi la mitad de los nepaleses viven por debajo de la línea de pobreza. La agricultura es el primer sector económico, dado que representa un 40 por ciento del PNB y emplea a más del 70 por ciento de las personas económicamente activas. Con todo, el turismo es la principal fuente de divisas. PNB: 240 dólares por habitante (2003, Banco Mundial) Deuda externa: 2.900 millones de dólares (2003) Ejército: 50.000 hombres De todos era sabido que el actual Monarca no se llevaba nada bien con su hermano. Birendra, aún a regañadientes, había consentido que se lavara la cara al absolutismo de la dinastía Shah para cambiarlo por una democracia dirigida que en 1990 dio paso a una Monarquía constitucional en la que cabían los partidos políticos y las elecciones. Pero Gyanendra, en cuanto tuvo el poder recuperó las prácticas totalitarias de sus antepasados. Desde su coronación, marcada por la hostilidad y los abucheos de buena parte del pueblo, la negra sombra de su padre le ha acompañado. Hay quien dice que le ha inspirado. Como él, el Rey Mahendra dirigió en 1960 un golpe de Estado contra la democracia. Gyanendra, al que llaman el Déspota ya le ha superado, va por el segundo. A la derecha, el Rey déspota, sucesor de una dinastía de más de dos siglos. A la izquierda, la guerrilla maoísta con nueve años de historia. Y en medio, viéndolas venir, el sufrido pueblo nepalés. ¡Segundos fuera! De espaldas al mundo Y es que Nepal, aunque nos pueda parecer muy pequeño, muy definido, es todavía un conjunto de valles (quizás de los más bellos del mundo) y de montañas (sin duda las más altas) a menudo inconexos, que se dan la espalda y que ignoran al mundo exterior. Por no saber, no sabe ni que estamos en el año 2005, para él y según el calendario Bikram Sambat, corre el año 2061.