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ABC LUNES 7 2 2005 Nacional 17 GERMÁN YANKE EL PROBLEMA DEL NACIONALISMO VASCO Ibarretxe- ¿por qué negarlo? -le han venido muy bien sus últimos viajes a Madrid. Se le prestó el Palacio de La Moncloa para una primera cita propagandística después de lo que, según cuentan, no fue sino un monólogo ante el presidente del Gobierno. Y, después, la sesión parlamentaria sobre lo que se denomina toma en consideración de su Plan, ahora disfrazado de proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía. Consuélense los que quieran con el contundente voto en contra de los diputados, pero no traten de anestesiar con formalismos (entierro del Plan, fin del mismo, vuelta al punto cero, etc. a quienes muestran ahora, como mostraban antes, la preocupación por lo que el nacionalismo vasco propone hoy. Citó José Luis Rodríguez Zapatero en su discurso a Mario Onaindia y le llamó, sorprendentemente, patriota vasco. Yo no traté tanto como habría deseado a este escritor y dirigente político pero si algo más que Rodríguez Zapatero. Al escuchar al presidente, no pude menos que recordar el último encuentro en A Vitoria, en su casa, ya consumido por la enfermedad. Jamás se me habría ocurrido decir, ni pensar, que había estado con un patriota vasco Puesto a citar a Onaindia más le valdría a Zapatero haber recordado que, con energía y desesperación, solía repetir que no hay ni un solo proyecto nacionalista vasco que sea democrático. Porque debía haberse tomado en consideración que la razón fundamental por la que hay que rechazar el Plan Ibarretxe no es su ajustado respaldo en el Parlamento vasco, ni la división que implica en esa comunidad autónoma, ni las muy razonables sospechas de que podría arruinar económicamente el País Vasco. El motivo básico de la indignación ante tal propuesta es su carácter antidemocrático, esa entraña en la que se opta por un hipotético Pueblo en vez de por la ciudadanía, en la que se distingue entre nacionales y ciudadanos, en la que se pretende dar carta de naturaleza a una casta, los nacionalistas, cuya misión, no en contra de una amplia minoría sino en contra de sus irrenunciables derechos, es administrar un poder totalitario. Lo importante de su anticonstitucionalidad no es el lado meramente formal, lo que podría solucionarse con una reforma procedimental, sino su enfrentamiento radical con los derechos individuales y los fundamentos democráticos que la Constitución recoge. Aludió Ibarretxe en la tribuna del Congreso a un supuesto problema del País Vasco con España que duraría ya 200 años, desde las primeras constituciones. No hay tal problema del País Vasco o de los vascos con la España de la que forman parte sino el del nacionalismo vasco con el sistema constitucional. El problema del nacionalismo vasco es que, practicando ya esa política en la medida que puede- -y puede mucho- quiere ampliar el campo y recibir, vía amenaza, el respaldo de los demás. No es el argumento adecuado aludir a su ajustada mayoría parlamentaria. Sin ella, los vascos precisan el respaldo del Estado a sus derechos individuales y no es de extrañar que reclamen en este empeño la contundencia del presidente del Gobierno. Zapatero, abierta la espita con su complacencia, a la espera de lo que le venga de Cataluña, sustentado por nacionalistas, parece confiar ciegamente en el futuro y pedirnos que confiemos en él. Pero los ciudadanos preferirán seguramente confiar razonablemente en el presente y saber que el presidente, más que en sus virtudes demiúrgicas, confía en la ley, que es lo que habría que tomar en consideración. Los alcaldes del Campo de Gibraltar se unen contra el Sceptre ABC CÁDIZ. La Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar (Cádiz) celebra hoy un Pleno extraordinario para rechazar la llegada de submarinos nucleares a Gibraltar. El presidente de la Mancomunidad, Juan Montedeoca, aseguró que todos los grupos políticos de esta comarca se oponen a la llegada de sumergibles nucleares porque ponen en riesgo la seguridad de los más de 250.000 habitantes de la zona, así como el turismo y la economía Además, señaló que esperan que la presencia del Sceptre en aguas de la Bahía de Algeciras no enturbie la buena marcha de las relaciones entre España, Reino Unido y Gibraltar. Esperamos que el uso conjunto del aeropuerto del Peñón sea una realidad y que se pongan en marcha todo tipo de medidas para fomentar la convivencia entre ambos lados dijo. Fuentes del Gobierno de Gibraltar afirmaron a Efe que esperan que la presencia del Sceptre no sea un obstáculo para la celebración, el viernes, de una nueva reunión de la comisión tripartita