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ABC LUNES 7 2 2005 Nacional 13 TRAGEDIA EN TODOLELLA La fiesta de cumpleaños de Bartolomé iba a alargarse hasta el día siguiente, pero el baile de disfraces de Vinarós, un pueblo cercano, animó a muchos a no quedarse a dormir en el refugio de Todolella; esas ganas de juerga les salvaron la vida Si no hubiera sido Carnaval, tendríamos muchos más muertos TEXTO: ISABEL RODRÍGUEZ TODOLELLA (CASTELLÓN) El alcalde de Todolella, Alfredo Querol, lo tenía anoche muy claro: Si no llegamos a estar en pleno Carnaval, ahora estaríamos hablando de muchos más muertos El regidor fue quien explicó el descubrimiento de la tragedia entre el guarda encargado del mantenimiento del refugio y el hombre que celebró su 50 cumpleaños y que habia congregado en tan fatídico lugar a unos 70 amigos. Bartolomé Meseguer vecino de Herbés, era el anfitrión de la fiesta de cumpleaños y durmió junto a su compañera en una habitación contigua a la que se encontraban los fallecidos, al parecer, por la mala combustión de una estufa. Meseguer y su acompañante son los únicos supervivientes del suceso. Información no oficial El alcalde, quien explicó que su información no tenía carácter oficial y que era fruto de los testimonios de familiares y amigos de las víctimas, afirmó que en la fiesta participaron más de medio centenar de personas. Al finalizar el festejo, veinte personas se quedaron a dormir en el albergue con la intención de pasar juntos el día siguiente, ya más tranquilos, en la zona. El resto abandonó el lugar, la mayoría con la intención de trasladarse al baile de Carnaval de Vinarós (Castellón) lo que, sin duda, les salvó la vida. Cuando Bartolomé se despertó al oír las llamadas y golpes en la puerta del guarda, descubrió los cadáveres de los 18 fallecidos. Entre los muertos se encuentran cuatro o cinco vecinos de Villafranca, otros cuatro o cinco de Morella, uno de Todolella que reside en Vinarós y los cinco integrantes de un grupo de música que participó en la fiesta, vecinos de Alquerías, Burriana y Nules, según el alcalde y el testimonio de familiares. Estos últimos se llevaron la peor parte de la tragedia, por la incertidumbre de no saber quién estaba allí y quién Familiares de las víctimas aguardaban noticias en las inmediaciones del albergue EFE no. De hecho, al cierre de esta edición aún no se había facilitado la identidad de los muertos. Los coches que había en el aparcamiento del albergue y el incesante rastrear por móviles y casas de amigos y conocidos sirvieron de base para suponer, a base de descartes y suposiciones, quiénes eran los que habían perdido la vida. Pero ni la presencia de sicólogos de la Generalitat, ni de tres sacerdotes que se presentaron de inmediato en la zona, ni el esfuerzo de los vecinos de Todolella, que se volcaron con los familiares llevándoles café, alimentos, mantas y cualquier cosa que sirviera para ayudar, conseguían paliar el dolor y la angustia, provocados tanto por la evidente pérdida de un ser querido y por los nervios de no tener una información que tanto necesitaban y que no llegaba. Era su destino Ha sido el destino. Estaba marcado que morirían el sábado aseguraba, entre gritos y lloros una mujer, al parecer la madre de uno de los muertos. Y es que, según explicó el alcalde, la fiesta estaba prevista para el pasado fin de semana, pero al saber que las nevadas de los días anteriores habían inutilizado el sistema de calefacción, decidieron aplazarla siete días para llevar sus propias estufas y poder quedarse a dormir. La Guardia Civil impidió el acceso al albergue, que aparece al fondo CANAL NOU