Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 7 2 2005 Opinión 5 Más o menos No se le ocurrió ayer a Pasqual Maragall otra cosa mejor que comparar los efectos del socavón del barrio del Carmelo con la marea negra del Prestige En pleno baño de masas popular y demagógico, hilando fino y torciendo la costura, el presidente de la Generalitat confundió la naturaleza de un accidente ecológico con una negligencia del tamaño de una manzana de casas. Que cierre el último De forma progresiva e imparable, Cataluña va perdiendo su condición de locomotora industrial y de paso, uno a uno, sus viejos vagones, que se trasladan a países donde resulta mucho más barato producir. Deslocalización se llama el fenómeno, practicado por las compañías multinacionales y, también, por las propias pymes catalanas, que acaban de adquirir en Rumanía un polígono de 80 hectáreas para trasladar sus naves y evitar que sus productos pierdan competitividad. Se van al Este europeo las grandes sociedades extranjeras, pero detrás no se quiere quedar nadie. Ficción cubana En contra de lo anunciado por Manuel Chaves en La Habana, ni Sus Majestades los Reyes ni el presidente del Gobierno tienen intención de realizar una próxima visita a Cuba y entrevistarse con Fidel Castro. Fascinado por la presencia del viejo líder revolucionario, el presidente andaluz se dejó llevar por la utopía e improvisó un inverosímil relato de diplomacia- ficción. Muy habanero. EPA Una ventana a la esperanza. Centenares de fieles se congregaron ayer ante el hospital Gemelli, donde permanece ingresado el Papa, para seguir de cerca su bendición dominical. Desde la ventana de su habitación, Juan Pablo II confirmó la mejoría anunciada por los partes médicos, que días atrás habían asegurado una recuperación en su afección respiratoria. En su mensaje, que fue leído por el arzobispo Leonardo Sandri, Juan Pablo II expresó su reconocimiento por el sincero y partícipe afecto que en estos días he sentido de modo particularmente intenso y dio las gracias de corazón a los médicos, enfermeras y personal sanitario del policlínico Gemelli que le están atendiendo. CIELO ADENTRO J. FÉLIX MACHUCA L mismo espíritu que de joven lo llevó a recorrer los senderos más complicados de las montañas y a enfrentarse sin tibiezas al inflexible sistema comunista que secuestró la libertad de Polonia, esa misma fuerza y entereza es la que vimos pelear ayer en la ventana del policlínico romano Gemelli. Se asomaba Juan Pablo II a la ventana para impartir la bendición después del Angelus y entregarse, durante cerca de diez minu- E tos, a su puntual alocución dominical, trasmitiéndonos un tumulto de emociones contradictorias, donde la tristeza de sucastigada presenciala olvidábamos casi de inmediato, gracias al coraje de su ideario: amar la vida por encima del dolor y la irreversibilidad. Sonaba su voz tan débil como una oración. Pero de aquel convaleciente susurro nacían la fuerza y el coraje de un hombre que no desertó nunca de sus principios morales. En esa ventana de la clínica Gemelli vimos a Juan Pablo II en su estado más puro. No era la imagen delPapa que nos queda. Sino, al contrario, la viva estampa de su espíritu, la más exacta fotografía de su alma corajuda y tenaz que nos maravilla a todos, al margen de nuestras creencias. Allí arriba, en aquella ventana abierta de par en par a las cámaras y a los ojos asustados que reprimían, dificultosamente, su tristeza, se asomó el Papapolaco para animarnos a vivir y a seguir siempre la luz de la fe, esa medicina que dicen lo cura todo. Una vez más la fuerza de su carácter. Una vez más Juan Pablo II en estado puro. Protagonizamos tiempos donde el do- lor y el final se nos ocultan como si fueran lacras insoportables deldestino. Posiblemente lo sean. Pero no hasta el punto de querer esconderlas a nuestros ojos para, ciegos a la realidad, vivir la inconsistente mentira de su inexistencia. El ejemplo del colofón de la vida de Juan Pablo II es también ése: ver y vivir con absoluta conciencia todas las edades del tiempo de su existencia. Una lección tan sincera como insufrible para muchos de nosotros. Llegada hora tan inevitable, pensamos en desenchufar. Él no. Sigue ahí dándole gracias a la vida y, quizás, animando a alguien a hacer una película titulada Cielo adentro