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100 Deportes DOMINGO 6 2 2005 ABC LUIS ARAGONÉS Seleccionador nacional de fútbol Siento el respeto y hasta la admiración de la gente por la calle, nadie me ha llamado racista No se rinde. Se proclama inocente de las acusaciones que le han colocado en la diana de la opinión pública, espera que salga su sanción y pretende olvidarse de todo y hablar sólo de fútbol TEXTO ENRIQUE ORTEGO FOTOS IGNACIO GIL Y REUTERS Me he sentido periodísticamente linchado; mi conciencia me ha ayudado a sobreponerme Es duro declarar ante un juez; no espero más de una multa, he pedido perdón veinte veces y lo volveré a hacer MADRID. Luis Aragonés es un perfecto desconocido para el gran público. Sólo trasciende su imagen oficial, su vida sellada al mundo del fútbol primero como jugador y después como entrenador. Pero en las distancias cortas Luis es totalmente distinto a lo que aparenta. Siempre ha pedido respeto y cuando se trabaja en esos códigos se abre al interlocutor e incluso es capaz de hablar de un asunto que le ha amargado la existencia los dos últimos meses. Aunque ahora diga que no estuvo a punto de dejarlo y marcharse a su casa, la realidad es que a finales de diciembre tuvo un pie fuera y el otro, en el estribo. -Lo ha pasado usted mal, ¿verdad? -Sí, no lo puedo disimular, usted me conoce un poco y hemos hablado. Nunca podía esperar que me podía suceder algo parecido. Mi conciencia me ha ayudado a llevar una acusación que siempre he considerado injusta, pero cosas como éstas afectan. ¿Se ha sentido linchado? -Periodísticamente sí. Hablo en general. Creo que los ingleses os ganaron por la mano. Vinieron a provocar, a sacar un asunto que les interesaba y vosotros, nosotros, les hicimos el agua... -Pero usted fue quien les habló de las colonias, de la historia... -Y nada más. Yo les recordé datos históricos que se leen en los libros. Y ellos me llamaron racista. He leído varios artículos después de todo lo que ha pasado que me han hecho comprender las cosas, sobre todo uno titulado el poder de traducción en el que se habla de cómo se traducen e interpretan las cosas. Muchas veces nos referimos a genios, sabios, gente que destaca en su materia, se habla de su personalidad, se dice que es presuntuoso, egoísta, déspota, creído... pero se termina diciendo ¡qué bueno es el hijo de puta! pintando, escribiendo o lo que sea... A veces la traducción no tiene por qué ser literal... -Ya, pero usted de Henry dijo lo que dijo y no hay interpretación posible. -Fue una destemplanza, he pedido perdón veinte veces y lo volveré a pedir si es preciso, pero es una frase que bien traducida quiere decir que el negro, Henry, es un fenómeno y lo que yo hago es pedirle a un jugador mío que tiene que ser mejor que ése fenómeno. -Estuvo a punto de tirar al toalla... -Lo pasé mal. Lo pensé, mi familia estaba harta. Si por mi mujer y mis hijos hubiera sido lo hubiera dejado. Sufrieron mucho. No podían entender que se me acusara de algo que no era. Ellos me conocen y saben que en mi casa siempre se ha sentado gente de todas las etnias. Mi conciencia no me permitía abandonar. Mi inocencia me animaba a seguir. Todo el mundo que me conoce sabe que no soy racista. La ilusión que tengo por ser seleccionador es mayor que cualquier presión o suceso que me pueda pasar. Yo di un paso y los pasos se dan para cumplirlos, no para abandonar el barco al primer contratiempo que llegue, aunque éste ha sido fuerte, desde luego. ¿Ha tenido problemas en la calle, en los estadios, en algún viaje? -Ninguno, ninguno... Todo lo contrario. La gente me ha ayudado, me ha demostrado su cariño, hasta su admiración. Yo creo que la gente de la calle no le ha dado la importancia que le ha dado la prensa. Como seleccionador estoy sintiendo un reconocimiento que no había sentido como entrenador. Hasta cuando me dicen llama a fulano o a mengano me lo dicen con respeto. ¿Nadie, ni el patoso de turno que está harto de ver la cara de Luis? -Ni eso. A lo mejor alguno lo ha pensado, pero no me lo ha dicho. Lo que sí he recibido es muchas llamadas de gente que he tenido y me conoce, como Mijatovic, Suker, Engonga, Eto o... ¿Es consciente de que su imagen pública ha quedado dañada? -Seguro, eso no lo puedo evitar, pero también valoro que recibo más cariño que desconsideraciones y el apoyo de desconocidos que antes no tenía. Siempre va a quedar un poso en contra mía y eso me parece tremendamente injusto. Yo tengo una forma de ser y de hablar, pero no soy racista. Mire, a mí me podían haber acusado de todo, de maleducado, de feo, de que no me afeito, de que tengo mucho genio, de que visto mal, de que puedo hablar mal... pero racista es lo último que me esperaba. Ser juzgado por racista es incomprensible para mí y los que me conocen. ¿Qué sintió declarando ante el juez instructor? -Me sentí mal, uno no puede sentirse bien cuando te preguntan sobre esas cosas. Yo pensaba que ya me había sucedido de todo en la vida, pero pasar ese trago... Nunca esperaba que se me