Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 6 2 2005 Internacional 31 Santana Lopes, durante la entrevista en el Palacio de Sao Bento ración hacia mí sino que se equivocan mucho. Cuando gané las elecciones como alcalde de Lisboa no hubo un solo sondeo que me diera la victoria sino que hasta daban a mi rival diez puntos de ventaja. Yo ya viví esto. Tengo fama de luchar contra viento y marea y le garantizo que es realmente así. Y contra el frío y la gripe (risas) -La primera polémica de la campaña surgió con la retirada de los carteles ya impresos porque Cavaco Silva (ex primer ministro y líder del PSD que estuvo diez años en el poder) no quiso ceder su imagen. ¿Decepcionado? -No me sorprendió, me quedé triste. Yo no haría eso. Me da pena pero la vida continúa. En las victorias que obtuve, de los llamados notables pocos HERMINIO CLEMENTE me apoyaron. Mis avales son el pueblo. A los notables no les gusto mucho, ¿qué puedo hacer? ¿Quizás porque es un poco heterodoxo como político? -Sí, pero no tanto como ellos piensan. Lo importante en un político son las decisiones, el sentido de responsabilidad con el Estado, con el deber. Nadie me puede culpar de no haber cumplido con mi deber. Es verdad que puedo ser un poco heterodoxo. Entre otras cosas fui presidente de un club de fútbol (del Sporting de Lisboa) Tengo una carrera que crea confusión pero es mi manera de estar en la vida. Si fuéramos todos iguales esto sería inaguantable. -Si sale vencedor de estas elecciones, todo este circo político ¿habrá servido para algo? -Si gano a pesar de todo esto, tendré una legitimidad política incuestionable para continuar el camino que el país debe seguir. No voy a emprender venganzas políticas, pero si gano muchos se van a tener que rendir a la evidencia. -Promete en su programa electoral convertir a Portugal en el mejor país de la UE ¿qué camino ha de seguir para conseguirlo? -No en el más rico; el mejor en calidad de vida. Tenemos buenos recursos naturales. Bajaremos el gasto público y apostaremos mucho en investigación y desarrollo. España ha hecho del turismo su casa y nosotros debemos desarrollar las diferentes vertientes del turismo: golf, caza, vela, sol, cultura... El gran problema de Portugal es la productividad. A partir del 2015 tenemos que pasar a vivir de nuestros propios recursos. En el 2013 se acabarán los fondos comunitarios y tendremos que vivir con lo que producimos. -En caso de derrota electoral, ¿seguiría como líder de la oposición? -Tengo una regla. Para conseguir victorias nunca hablo de la posibilidad de derrotas. Soy realista pero nunca hablo de derrotas porque estoy convencido que va a existir una sorpresa en la noche de las elecciones. Cuando gane, se olvidarán todos los problemas, los sondeos, pasará todo a estar en paz. Pero esta vez yo no voy a olvidar: en la primera todos caen, en la segunda quien quiere y en la tercera el que está distraído. -España y Portugal tienen varios asuntos importantes pendientes acordados por Gobiernos anteriores. Tal es el caso del tren de alta velocidad y del Mibel (Mercado Ibérico de Electricidad) ¿Su posible futuro agilizará su puesta en marcha? -El Mibel es por naturaleza un proceso complejo pero se está ejecutando según los plazos, especialmente por nuestro lado, que tenemos más tareas por cumplir. Y respecto del AVE, lo que nos corresponde a nosotros ya está en pleno cumplimiento. Hubo noticias sobre posibles problemas del lado español pero las últimas noticias que tenemos es que todo marcha bien. ¿Están satisfechos con las inversiones españolas en Portugal, de su comportamiento? -Hubo en un inicio mucho escepticismo, y confieso que yo mismo también estaba preocupado. Pero la experien- cia ha sido positiva. La gente ha entendido que España, con el poder que tiene, es lógico que esté presente en Portugal. En la medida de lo que somos, también nosotros debemos entrar en la economía española. En el 2004 aumentaron las exportaciones a España un 15 por ciento con respecto al 2003. Ha habido prudencia y la noción de que era necesario, de entrada, mucho sentido común. No tengo ninguna queja de la actitud de las empresas españolas. ¿Y con las relaciones gubernamentales? -Cuando fue la cumbre luso española en Santiago, Zapatero y yo acordamos que ninguno de los dos iba a realizar ningún acto que pudiese resultar una interferencia en los asuntos internos del otro país. Yo fui invitado al congreso del PP español y no fui, y le expliqué a Zapatero que esta debía ser nuestra actitud. Así que confieso que quedé sorprendido cuando vi que el secretario general del PSP, José Sócrates, era recibido en la Moncloa. Es un acto que no puedo dejar de registrar porque yo, si gano las elecciones, no haré lo mismo. Pero subrayo que entre nosotros se creó un buen clima que no se ha roto por esa entrevista. Sólo registro el hecho. -Esta normalidad en los intercambios comerciales, ¿ha contribuido a que desaparezcan dos actitudes que lastraban las relaciones entre nuestros dos países: el desconocimiento y el recelo histórico? -Sin duda. Ha sido muy importante que los portugueses se dieran cuenta que España que podía tomar posiciones en la economía portuguesa haciéndolo con respeto. Hoy en día se admira más a España y a los resultados de sus empresas, que son citadas como ejemplo. No hay complejos, sino admiración. Y se debe a la forma inteligente con que los españoles se han relacionado con nosotros. -La presencia de empresas españolas en Portugal ha crecido mucho en los últimos años. ¿Es partidario de que ocurra ahora la contrario, que los portugueses apuesten por el mercado español? -Es importante para nosotros. España es nuestro principal cliente y proveedor, con el 25 por ciento de las exportaciones y el 30 por ciento de las importaciones. Necesitamos equilibrarnos un poco más en un espacio económico común, abierto.