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12 La Entrevista DOMINGO 6 2 2005 ABC (Viene de la página anterior) lo de antes no era la causa. Pero no es momento de ver quién es más guapo o más listo, sino de unidad del país. ¿No queda esa unidad mermada por una cierta fractura interna en el PSE, con Rosa Díez o Nicolás Redondo por un lado, Patxi López por otro... -Vamos intentar aunar lo más posible. La fuerza en estos momentos es la unidad. No la unidad de España en plan imperial, sino la unidad de un Estado de Derecho que no vamos a consentir ni que se privatice ni que se fragmente. Las dos grandes fuerzas políticas tienen que actuar juntas y cuando Ibarretxe diga es que ustedes se han puesto de acuerdo contestarle pues claro, faltaría más ¿Los guiños del PSOE al nacionalismo moderado pueden dar algún resultado? -Hay gente muy destacada del nacionalismo moderado, como Emilio Guevara o Joseba Arregi, que ha cambiado en los últimos años. Hay sectores preocupados y asustados por esta deriva, aunque no lo expresen hacia fuera. Los empresarios están todo menos entusiasmados con el asunto. Hay gente que busca una alternativa y en ese sentido sería bueno arbitrar otra salida, pero no una salida que suponga que de lo que usted quiere yo le doy la mitad, sino de plantear otra cosa contenida en el sistema constitucional. No más autogobierno, sino más Constitución más eficazmente compartida. ¿Se ha creído quizá Zapatero lo de una tercera vía y que él puede ser el Tony Blair español? -Bueno, eso en todo caso hay que tomarlo con todas sus consecuencias, porque Tony Blair es un señor que ha suspendido la autonomía en el Ulster cuando ha hecho falta. En la búsqueda de una salida hay unos principios que no se deben tocar ni dar la impresión al otro de que sería bueno tocarlos pero no se tocan. No hay que transmitir un usted tiene razón, pero mire, de momento tenemos que mantener esto en pie sino decir sencillamente usted no tiene razón Hay que sentar que sus demandas son reaccionarias. Se puede dialogar con ellos pero dejando claro que la otra parte no es la avanzada y la progresista porque esa presuposición, que ha calado mucho entre los jóvenes, es absolutamente falsa. -El encadenamiento del rechazo del plan por el Congreso y el adelanto de las elecciones estaban cantados, para rentabilizar el victimismo de Madrid se cierra en banda ¿Considera que lo sucedido se ha desarrollado en los términos más favorables a los planes secesionistas? -A mí, a priori, lo que más me preocupaba de que se llevara el plan Ibarretxe al Parlamento era la propia dinámica de la sesión, porque aunque una mayoría aplastante iba, obviamente, a rechazar el proyecto, entre los oradores iba a haber más a favor que en contra, con lo que ello supone de falsa impresión de la realidad transmitida a los espectadores ingenuos. Ahora bien, una vez visto cómo discurrió todo, los hechos no alimentaron de ningún modo el pretendido victimismo y a Ibarretxe incluso se le concedió un turno más de ETA ha tutelado todos los nacionalismos de España ¿El papel de ERC en el debate se puede considerar contaminado por la tregua terrorista negociada por Carod para Cataluña? -Hay una cosa indudable que no les gusta oír a los nacionalistas, pero que por eso mismo hay que repetirla. En España todos los nacionalismos han estado tutelados por ETA. No porque los nacionalismos hayan ido a decirle a ETA que les ayude o que les ampare, sino porque se han beneficiado del prestigio o la seriedad que la banda ha dado a ese tipo de reivindicaciones. El separatismo en España ha alcanzado el grado de algo grave, tremendo e importante única y exclusivamente porque el terrorismo ha mantenido esa llama encendida. Así, en el debate parlamentario, en un momento dado, los catalanes se desentendieron de lo que lo suscitaba, el Plan Ibarretxe, para reclamar lo suyo. Vienen a decir que, si hay cesiones allí donde el nacionalismo es violento, con mayor razón donde es pacífico Savater considera una premisa errónea que a más progresismo, mayor autogobierno palabra del que se le debía dar. -En este proceso de creciente rupturismo, ¿cuáles han sido, en su opinión, las más graves dejaciones en que ha incurrido el Estado? -En general, se ha tendido desde el principio a suponer que el hacer concesiones mitigaría la voracidad de las demandas nacionalistas. Sin embargo, el resultado ha sido que en muchos campos se ha llegado al extremo de que no se aplica la misma legislación en el País Vasco que en el resto del Estado. Si hay que enviar un inspector a un instituto se calibra qué follón, tiene que ir acompañado por la Guardia Civil, la que se va a liar... y se deja estar la cosa. O imagínate que las fiestas de Madrid arrancaran plagadas de carteles con los negros huelen mal Pues en esas condiciones se celebran siempre las fiestas de San Sebastián y de todo el País Vasco: los presos, insultos y amenazas a los constitucionalistas... Hasta ahora, del diálogo político con el nacionalismo radical nadie ha conseguido nada excepto Ernest Lluch, que consiguió que le mataran. -Después del discurso de Rajoy, ¿se puede pensar que el PP se ha quedado como único dique de defensa de la Constitución? ¿Los perseguidos y amenazados quizá sólo se sientan defendidos por él? -No, porque tanto Zapatero, de forma más suave, como Rubalcaba, más contundente, recogieron esa sensibilidad, aunque es cierto que no de forma tan explícita como a mí me hubiera gustado. Es verdad que Rajoy habló más de ETA y de las víctimas, aunque también él en menor medida de lo que yo Si se evoca a Tony Blair, hay que recordar que él suspende la autonomía del Ulster cuando es necesario El resto de los españoles lleva mucho tiempo contagiado del deterioro moral de la sociedad vasca desearía. Tenía razón al plantear por qué hay que ofrecer una alternativa a un plan que quiere cargarse la Constitución. -El deterioro moral de la sociedad vasca, ¿se ha contagiado quizá al resto de España a raíz del 11- M, en el sentido de hacernos más proclives a las claudicaciones? -Ese deterioro moral promovido por ETA lleva contagiado al resto de España mucho tiempo, no especialmente desde el 11- M. Esos terribles atentados han introducido elementos nuevos, han desviado la atención del único terrorismo que habíamos sufrido hasta ese momento en España, el etarra, y eso ha derivado en un mayor olvido no sólo de las víctimas, sino también de lo que los terroristas han hecho con la sociedad vasca. Por el 11- M nadie se ha vuelto musulmán ni hay reclamaciones para que se construyan más mezquitas. Sin embargo, ETA sí ha cambiado al País Vasco y su acción se ha traducido en un proyecto político como es este plan. Hay en un primer momento un interés retórico por la víctima sangrando en el suelo, pero luego nadie se preocupaba de cómo se vive en el País Vasco. Tú fíjate en esa bula de la que disfrutan los vascos que se declaran nacionalistas para moverse por España... Los cocineros, los deportistas, el presentador de televisión... Ésos que cuando están allí no dicen la palabra España respaldan a los movimientos más o menos radicales o pagan a ETA. Luego viajan a otras provincias no vascas y todo el mundo los trata maravillosamente, les da trabajo, les pone una alfombra roja... Nadie tiene interés en dejar de ser nacionalista, porque el nacionalismo se convierte en un suculento negocio sin contraindicaciones. Nadie cambia de política porque le vaya mal a otro, sino porque le va mal a uno mismo. Estamos intentando que los nacionalistas dialoguen cuando a ellos les va estupendamente. ¿Cómo se ven desde la plataforma Basta ya los últimos enfrentamientos entre asociaciones de víctimas del terrorismo, de la AVT con la de Afectados por el 11- M? -Creo que se trata de una cuestión puntual a la que no hay que dar excesiva importancia. Además, no se pueden comparar magnitudes, porque la AVT tiene casi siete mil afiliados y la otra asociación trescientos. Los que llevamos mucho tiempo cerca de estos problemas hemos vivido ya otros roces. Las víctimas, por serlo, no dejan de ser ciudadanos como otros. Lo importante es quedarse con su respuesta, su dignidad y su ejemplo de no haber tomado nunca la venganza por su mano. Ahora lo que están es dolidos porque se está hablando de cualquier cosa menos de su problema.