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100 Los sábados de ABC SÁBADO 5 2 2005 ABC LECTURAS María Cristina vivió en un periodo apasionante de la historia de España. Apasionante y trágico, con el telón de fondo de los cambios sociales y la pérdida del Imperio. Y con la soledad de viuda joven, lejos de su familia, en un país que tardó en comprenderla La Reina solitaria ina está a punto de dar a luz. Una muchedumbre impaciente se ha dado cita ante las rejas del Palacio Real de Madrid. El bebé por nacer determinará el futuro de España. Algunas personas del pueblo piensan que, si es niña, los republicanos y los carlistas acabarán con la pobre regente. Pasan las horas y el humo de los cigarros vuelve el aire irrespirable. ¿Hay complicaciones? La puerta se abre y por fin sale la camarera mayor llevando en bandeja de plata al recién nacido, cubierto por un magnífico encaje. En las calles, las primeras salvas del cañón anunciando la noticia hacen que Madrid se paralice. quince salvas querrán decir que ha sido una infanta; veintiuna que ha nacido un rey con la decimoquinta, el tiempo se detiene y, tirada la decimosexta, Madrid estalla en gritos de alegría. LaRe Las vueltas del destino Pocos habrían de imaginar que María Cristina de Habsburgo- Lorena, nacida archiduquesa de Austria el 21 de julio de 1858, en Gross- Seelowitz, en pleno corazón de Moravia, llegaría a ser regente de un país tan lleno de contrastes como España, durante casi veinte años. Hija de los archiduques Carlos Fernando e Isabel de Austria, había visto la luz frente a la cordillera de los Cárpatos, donde la vida era muy apacible. Del segundo matrimonio de Isabel con el archiduque Carlos Fernando, celebrado en 1854, nacerán los archiduques Friedrich, María Cristina, Karl Stefan y Eugen. La futura Reina de España estará sujeta al mismo tipo de disciplina que sus hermanos, destinados todos a la severa carrera militar. desde muy joven aprenderá a hablar italiano, francés e inglés, aparte, por supuesto, del alemán y de las otras lenguas del imperio. Su formación intelectual se completará con el estudio de la filosofía y las ciencias económicas, materias que entonces estaban reservadas casi exclusivamente a la educación de los varones. Su estricta formación, impregnada del rigor del protoco- lo austriaco, influenciará todos los momentos de su vida y su formación en la fe católica determinará en ella unas convicciones firmes y profundas. Pero la verdadera pasión de María Cristina será siempre la música. Su perseverancia- -horas y horas dedicadas a Mozart, Beethoven y Chopin- -hará de ella una buena pianista y una melómana fuera de lo común. En 1876, acompañada por su madre- -viuda por segunda vez- María Cristina pasa un largo periodo en Viena Su visita se produce en concomitancia con su baile de presentación en la corte Desde su trono, Elisabeth de Austria, que entrará en la leyenda con el nombre de Sissi, protege con la mirada los primeros pasos de la joven Crista, que baila un vals en brazos de su primo, el emperador Francisco José. La Emperatriz, cuyo carácter indómito es conocido en toda Europa, se siente muy unida a esta joven prima que de niña solía acompañarla a Hungría, a su castillo de Gödölö, para alejarse del agobiante protocolo de la corte. Fue ella quien le enseñó equitación a María Cristina, deporte en el que la Emperatriz era maestra. En la primavera de 1879, María Cristina oye rumores sobre su probable candidatura a Reina, como esposa de Alfonso XII de España. María Cristina se entusiasma con la idea. Cuando el Emperador Francisco José le confía la noticia a su esposa, la Emperatriz se limita a murmurar: Pobre Crista Elisabeth de Austria conoce mejor que nadie las trampas del poder y los sacrificios que había que rendirle. Memorias de familia La archiduquesa Catalina de Habsburgo es descendiente directa de Carlos V. Radicada en Milán, ha escrito una historia sobre las mujeres de su familia. Mujeres de vidas fascinantes, aunque sólo fuera por los retos que les planteó la Historia. Entre esas figuras está la de la Reina María Cristina, segunda esposa de Alfonso XII, y madre de Alfonso XIII. Título: Las Austrias. Monarquía y razón de Estado Autora: Catalina de Habsburgo Editorial: La Esfera de los Libros Páginas: 328 Precio: 21 euros jestad el deber de dar un heredero al trono. Con tanta resignación como indiferencia, él se limitó a decirle a su jefe de Gobierno: Está bien, me casaré otra vez, pero haga usted el favor de buscarme la novia A este respecto, las Habsburgos tenían óptimas referencias. La impresión del embajador español, don Augusto Conte, tras conocer a María Cristina en Viena, era que la archiduquesa cumplía todos los requisitos. María Cristina había expresado el deseo de encontrarse con el Rey antes de tomar una decisión que pondría en juego toda su vida. Alfonso XII, divertido por esta imprevista resistencia, decidió plegarse a la voluntad de la archiduquesa. Dicho encuentro tiene lugar en Villa Bellegarde, sita en Arcachon, Francia, en el verano de 1879. María Crisitina está acompañada por su madre, la bella archiduquesa Isabel, y el Rey por su inseparable amigo y consejero, el marqués de Alcañices. Cuando Alfonso XII atraviesa el portal de la villa una cálida tarde de agosto, sus ojos escrutan de inmediato a la joven que le hace una profunda reverencia. Su figura esbelta no corresponde con sus cánones de la belleza femenina, que son los de su época, pero no se puede negar que la archiduquesa tiene el porte de una reina. Los ojos de María Cristina, en cambio, se iluminan cuando se posan sobre Alfonso, un hombre de talla pequeña y más bien delgado de constitución, pero cuya expresividad y carácter alegre y campechano lo hacen inmediatamente simpático. La Emperatriz Sissi la quería mucho. Pobre Crista dijo, cuando supo que pensaban en ella como esposa de Alfonso XII El afecto del Rey Cuando la mirada de Alfonso se dirige hacia la foto de María de las Mercedes que se encuentra encima de un mueble, María Cristina, viendo su emoción, le dice: Señor, mi mayor deseo es hacerme semejante a ella, pero no me atrevo a asegurar que pueda nunca reemplazarla. Nunca llegará a amar a María Cristina con la misma pasión que sintió por Mercedes, pero en ese momento la archiduquesa se ganó la admiración y el afecto de Alfonso XII para siempre. María Cristina deja Viena el 17 de noviembre con rumbo a Madrid. En el camino se detiene en Stuttgart, como huésped de los duques Wurttenberg, y luego en París, donde conocerá a su futura suegra. El encuentro entre ambas mujeres resulta cordial. María Cristina queda sorprendida por la rotundidad física de Isabel II, por sus modales sin afectación y por su risa fácil, que contrastan con los vestidos recargados y las pesadas joyas que usa. La Reina Madre organiza banquetes y recepciones en honor de su nuera. Pide a la duquesa de Sesto que ayude a la futura Reina a elegir un nuevo guardarropa. De origen ruso y extremadamente exquisita, la duquesa llama a modistas, joyeros y peluqueros que invaden el palacio Ba- La sombra de Mercedes En 1878, el Rey de España se había casado con su prima, la princesa María de las Mercedes de Orleans, a pesar de la abierta oposición de su madre. El deceso de la joven Reina, seis meses después del matrimonio, terminó por convertir a María de las Mercedes en una leyenda romántica. Ahora bien, los reyes no suelen tener derecho a un duelo prolongado y, de inmediato, se le recordó a Su Ma- Alfonso XII posa junto a María Cristina de Habsburgo