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56 SÁBADO 5 2 2005 ABC Cultura y espectáculos Montaña silenciosa (2001) es un díptico que estudia el comienzo y los resultados de un estallido emocional cuando éste avanza por el cuerpo humano Aparición de 2002, aborda la muerte y la Resurrección a través del agua que da la vida y también la arrebata. Esta obra está basada en La Piedad de Masolino La pasión, según Bill Viola La Fundación la Caixa muestra 13 sobrecogedoras videoinstalaciones que indagan en las emociones b La pantalla digital de plasma sustituye al lienzo; la cámara de vídeo, al pincel... pero Bill Viola escrudiña nuestras pasiones como los maestros del Renacimiento NATIVIDAD PULIDO MADRID. Es ésta una de esas exposiciones que uno nunca debería perderse si tiene la suerte de estar en la ciudad donde se exhibe. No resulta frecuente ver tanta emoción colgada de unas paredes, y menos sin que haya salido del pincel de un maestro y esté encerrada en un marco. Una emoción rodada en 35 milímetros y atrapada en una pantalla digital de plasma por este virtuoso del vídeo, que maneja la cámara con una exquisita sensibilidad. Organizada por el Paul Getty Museum de Los Ángeles y comisariada por John Walsh, director emérito de ese museo, Bill Viola: las Pasiones ha pasado antes de llegar a España por la National Gallery de Londres, donde tuvo un gran éxito de crítica y público. Hace unos meses, los visitantes del Guggenheim de Bilbao pudieron admirar otra gran muestra de Viola. Pero el registro era bien distinto de ésta. En aquella ocasión se reunió una selección de vídeos en gran formato, en un montaje muy efectista y escenográfico, que revisaba su trabajo sobre el agua, el fuego y el tiempo, temas recurrentes en su carrera. Las Pasiones por contra, es una exposición intimista y silenciosa. La luz se ha esfumado de las salas. Sobre las paredes negras, imágenes desnudas filmadas por Viola. Requieren que quien visite la muestra lo haga con tiempo, sin prisas. Y no es una frase hecha gratuita. Cada una de estas trece hipnóticas videoinstalaciones exige una mirada reposada pa- Bill Viola, ayer en la Fundación la Caixa junto a El quintento de los atónitos (2000) ra apreciar la emoción que hay en ellas y a su vez enfrentarse con sus propias emociones. En estos cuadros vivos hay tristeza, alegría, ira, dolor... sentimientos expresados por unos espléndidos actores que traspasan la pantalla, a cámara lenta, muy lenta. Para captar mejor las emociones, Viola ha querido bucear en la pintura religiosa medieval y renacentista. Y así, por ejemplo, su obra Observance (Cumplimiento) se basa en Los cuatro apóstoles de Durero, y Emergence (Aparición) en La Piedad de Masolino. No es una traslación literal de la escena pictórica al vídeo, sino una recreación sui generis y muy personal, cien por cien viola. El cuadro de Masolino muestra a Cristo de medio cuerpo en el sarcófago, sostenido por su madre, a un lado, y San Juan, al otro. Viola sienta a dos mujeres junto a un pozo del que va emergiendo, muy lentamente, en una esce- SIGEFREDO na sobrecogedora y de gran belleza plástica, un joven completamente pálido. Frente a esta pantalla, otras dos de menor formato, que forman un díptico vertical, conponen Surrender (Bendición) las imágenes de un hombre y una mujer, postrados sobre el agua, van distorsionándose poco a poco en un sugerente baile de imágenes. Para Viola, es natural esta comunión con los artistas del pasado: Me di cuenta de que formo parte de una tradición