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18 Nacional SÁBADO 5 2 2005 ABC La colaboración de los guardias marroquíes Hasta el cauce seco del Arroyo de las Bombas baja un furgón de la Policía que, según relatan a ABC los vecinos, también quiere su porción de pastel. El vehículo da media vuelta al rato y asciende por el camino de tierra hacia la carretera que lleva de Castillejos a Tánger. Claro, ellos participan del negocio. Las Fuerzas Auxiliares, los de aduanas y los policías. Los tres cobran su parte explica uno de los encargados de gestionar el transporte de la mercancía desde la valla hasta los almacenes de los mercados del pueblo. Esto es imprescindible para que sobrevivamos. Qué sería de nosotros sin Ceuta... Mira cómo serán las cosas que incluso los propios porteadores están ayudando a los guardias marroquíes a que los inmigrantes subsaharianos no pasen por aquí con las escaleras y acaben cabreando a la Guardia Civil añade otro. Noche del lunes: la frontera entre Ceuta (al fondo) y Marruecos es un trasiego de personas y mercancías L. de V. Cientos de porteadores convierten la valla entre Ceuta y Marruecos en un zoco ante la pasividad de las autoridades ABC asiste al trasiego nocturno en la destrozada frontera de Castillejos noche del lunes, a pocos metros de la garita que en verano era asaltada a la luz del día, cientos de hombres, mujeres y niños pasan sus bultos con total calma LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL CASTILLEJOS (MARRUECOS) Un zoco internacional. Eso es lo que parece el entorno de la valla que separa Ceuta de Marruecos al caer la noche. La doble verja coronada de alambre de espino ha sido prácticamente arrancada y varios centenares de personas trajinan con paquetes de todos los tamaños que circulan de España al Reino alauí. El jolgorio se escucha desde varios centenares de metros y las farolas que marcan el perímetro fronterizo alumbran a los porteadores como si de una manifestación se tratase. Entre la mayoría de hombres se ven a veces a mujeres y niños que apenas pueden dar un paso por el peso de la carga que se han echado a sus espaldas para ganarse un sueldo. La escena, a la que asistió este corresponsal en la noche del lunes al martes pasados, tiene lugar en el paraje conocido como el Arroyo de las Bombas, a la altura de lo que los ceutíes llaman la Finca Berrocal, a un par de kilómetros de la frontera del Tarajal. b En la rreno a muy pocos metros de distancia. Al contrario que otras veces no hay lanzamiento de botes de humo, ni pelotas de goma, ni carreras de los jóvenes de uno y otro lado, ni apedreamiento de los agentes de la Benemérita. Da la sensación de que la celebración de esta especie de mercadillo es gracias a un acuerdo tácito entre las Fuerzas de Seguridad de los dos países y los sectores interesados en el comercio entre la Ciudad autónoma y el norte de Marruecos. El mismo tramo que en verano El punto exacto donde tiene lugar el lanzamiento de la mercancía es el mismo en el que el verano pasado, como informó ABC, los camalos (como se conoce a los porteadores) tomaban al asalto una garita de la Benemérita para arrojar desde ella los paquetes. Entonces se hacía a plena luz del día pero había carreras y cierta tensión, al menos en el lado español, para evitar que los guardias civiles intervinieran los bultos. Ahora, la medianoche en España- -una hora menos en Marruecos- -marca el apogeo del mercado y no se ve que haya ni carreras ni más prisas que la que imprimen a sus piernas los porteadores para dar cuantos más viajes mejor. Ya no ascienden a la garita, que, aparentemente, parece no tener la escalera que utilizaban en verano para tomarla al asalto y lanzar desde allí los bultos. Pero no hace falta, la alambrada está tan agujereada que los jóvenes que operan desde el lado espa- ñol acceden al pasillo central sin dificultad. Es muy difícil que esto se detenga. No hacemos daño a nadie y eso lo saben los mandos de la Guardia Civil, que acaban permitiendo que puedan comer los porteadores y los comerciantes de la zona industrial española y de Castillejos señala uno de los vecinos. Pero de este ir y venir de bultos no sólo salen ganando los chavales que ganan unos dirhams o unos euros acarreándolos a uno y otro lado de la línea internacional. Entre las decenas y decenas de porteadores, hay varios hombres de uniforme. Son los miembros de las Fuerzas Auxiliares de Marruecos que se supone están encargados, como los guardias de la parte española, de mantener el orden y combatir el contrabando. Estos marroquíes, vestidos de verde, charlan con los organizadores del zoco como si estuvieran en la terraza de un café. Se ven cada día, se conocen y todos en Castillejos saben que para que los bultos pasen los comerciantes marroquíes pagan a los agentes de su país. ¿Y el nuevo paso fronterizo que esperan abrir las autoridades de los dos países dentro de unas semanas, entre otras cosas, para impedir escenas como ésta de los bultos saltando la verja? pregunta el corresponsal. ¿Eso? Eso no va a servir para nada. Si los paquetes pasan por encima de la valla es porque lo que nos piden los policías en la frontera del Tarajal es mucho dinero. ¿Usted cree que en ese nuevo paso no nos van a intentar cobrar lo mismo? comentan en un corrillo. Ropa y calzados chinos El caso es que, acostumbrados a vivir en un país donde la corrupción no extraña a casi nadie, los vecinos ven con toda normalidad que haya que pagar a la Fuerzas de Seguridad. Pero saben que a pie de verja se paga menos que en el Tarajal. Claro, que los paquetes que pasan por encima de la valla podrían hacerlo perfectamente por la frontera, pues se trata casi siempre de ropa o calzados de fabricación china destinados al comercio minorista. La apertura del conocido como paso peatonal del puente de Biutz recibió el visto bueno de Interior el pasado noviembre, después de que Madrid y Rabat acordaran dar una salida al gran volumen de paquetes que llegan a Ceuta de manera legal, lo que genera importantes ingresos a la Ciudad autónoma, pero que pasan a Marruecos como contrabando. Las obras se han adjudicado por el procedimiento de urgencia, tienen un plazo de ejecución de dos meses desde enero y un presupuesto de 410.000 euros. Como ha reconocido el propio delegado del Gobierno en Ceuta, Jerónimo Nieto, los porteadores marroquíes serán sus principales beneficiarios. Pero de momento, aunque la apertura del nuevo paso peatonal se acerca, no parece que los compradores marroquíes ni los agentes que cobran su peaje estén dispuestos a pasar por el aro de la legalidad. La Guardia Civil, a escasos metros Lo curioso, además, es que todo esto ocurre ante la mirada de las patrullas de la Guardia Civil, que se encuentran apostadas en los asientos de su todote- Todos en Castillejos saben que para que los bultos pasen los comerciantes marroquíes pagan a los agentes de su país