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ABC SÁBADO 5 2 2005 Opinión 7 CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN El líder propicia la Constitución Europea y afirma que toda España está con Madrid 2012, pero olvida a sus propios socios de Gobierno VÉRTIGO OSÉ Luis Rodríguez Zapatero prometió: el poder no me va a cambiar Su compromiso es difícilmente refutable, porque nadie sabe cómo era antes. De momento ha cambiado el peinado, pero no su apego y el de su Gobierno a la contradicción más vertiginosa. El líder propicia la Constitución Europea y afirma que toda España está con Madrid 2012, pero olvida a sus propios socios de Gobierno. Es proteccionista y defiende la PAC, pero lagrimea sobre el hambre en el mundo. Huyó de Irak, y para colmo invitó a todos los demás a hacer lo mismo, pero ahora quiere colaborar, y todo el progresismo se felicita por el heroísmo del pueblo iraquí. La ministra Trujillo aseguró que su misión no era abaratar la vivienda pero proclamó que la Operación Campamento la abaratará. Y, naturalmente, un submarino es un submarino y otro submarino es otro submarino. ¿Cómo impugnar tanta coherencia? Acaso con el pluralismo y el buen talante, como el de Juan Campmany, empresario de publicidad, autor de la campaña gracias a la cual ganó Rodríguez Zapatero las elecciones (bueno, también tuvo alguna otra colaboración) que declaró sin titubeos: Sólo se es de derechas por interés económico Dirá usted, vértigo y disparate no son españoles sino planetarios. Vale. Juran que el Foro de Davos y el de Porto Alegre son opuestos. No sé yo. En el bullicio progresista brasileño brindaron las ONG porque su lucha logró que no se extendiera tanto el libre comercio, es decir, que se perjudicara a millones de trabajadores. Y en Suiza, Jacques Chirac reveló su clave genial para acabar con la pobreza: hay que subir los impuestos sobre los billetes de avión, es decir, empobrecer a millones de ciudadanos que viajan. Vuelvo a España y veo al abnegado Caldera envuelto en el salario mínimo, algo que si no causa más daño es porque aún no lo ha subido todo lo que desea, y porque afortunadamente no se cumple (si se cumpliera aumentaría todavía más el paro) porque es eludido prolongando la jornada laboral- -la izquierda cuida de la clase obrera, evidentemente- Y sobre los nacionalistas aseguró el líder tomando café que el pasado quedará atrás y él desfacerá entuertos con un estilo nuevo no crispador: el diálogo sin principios. Dios Santo, qué vértigo; Babilonio, qué mareo. Busco sosiego en la flamante edición de Ortega en Taurus, y leo en la página 893 del Tomo I: Sí; la vida, sobre todo la vida política es pacto, es compromiso. ¿Quién no lo sabe? Mas, por lo mismo, hay últimos reductos, que no es lícito comprometer. El absoluto compromiso no es ni compromiso; el pacto supone la reserva de algo en beneficio de lo cual se rinde alguna otra cosa. Precisamente, porque la vida es compromiso, no es la vida entrega, renuncia ni absoluta sumisión. Ahora bien, si el liberalismo pacta en este punto cardinal, última esencia de su espíritu, no cabe decir que pacta, sino que lo ha perdido todo, muy especialmente el honor J JUAN MANUEL DE PRADA Si el próximo 20 de febrero usted se niega a comulgarla reverentemente, será tachado de extremista radical o retrógrado ultramontano o agitador panfletario. Así que, hala, a votar todos que sí, como mandan los mayorales del rebaño ¿QUÉ TAL SI VOTAMOS NO? L OS pronunciamientos a favor de la llamada Constitución Europea se sostienen siempre sobre brumosos pronunciamientos idílicos; basta, sin embargo, leer el farragoso texto que se somete a nuestra consideración para hallar decenas de especificaciones que desmienten esa presunta Arcadia del tamaño de una rueda de molino con que pretenden hacernos comulgar. Habría, en primer lugar, que establecer la verdadera naturaleza jurídica del bodrio. En la asignatura de Derecho Político estudié que toda Constitución emana de un poder constituyente que radica en el pueblo o Nación. Dicho poder se articula a través de una Asamblea o Parlamento elegido mediante sufragio popular, o bien a través de una comisión representativa de los distintos sectores sociales, encargada de elaborar un texto provisional que después se somete a referéndum. Pero en el caso que nos ocupa la articulación de la voluntad popular como poder constituyente ha sido suplantada por unos cuantos tecnócratas comandados por mon ami Giscard d Estaing, quienes, tras redactar su bodrio, lo han entregado a los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros, para que lo sometan a su discrecional maquillaje corrector. Que yo sepa, en Derecho a estos bodrios se les denomina cartas otorgadas, no constituciones. La lectura escrupulosa del bodrio nos depara algunos hallazgos estupefacientes. Así, el artículo 41.3 establece que la Unión podrá recurrir al uso de medios militares en misiones fuera de la Unión que tengan por objetivo garantizar el mantenimiento de la paz, la prevención de conflictos y el fortalecimiento de la seguridad internacional, conforme a los principios de la Carta de Naciones Unidas Nótese que ni siquiera se exige conformidad con resoluciones positivas de Naciones Unidas; bastaría la apelación a brumosos principios que es exactamente lo que Bush hizo para meter los tanques en Bag- dad. La llamada Constitución Europea autoriza, pues, la guerra preventiva. ¿La refrendarán los pacifistas de pancarta que se manifestaron contra la invasión de Irak? Tratándose de una carta otorgada por una junta de mercaderes, la llamada Constitución Europea exhibe ostentosamente una desenfrenada vocación economicista, plasmada en la obsesiva repetición de la palabra competencia En su artículo 3, cuando define los objetivos de la Unión, esta obsesión deviene omnipresente, hasta el extremo de llegar a acuñar una expresión rocambolesca, economía social de mercado altamente competitiva en la que uno no sabe si la interpolación del epíteto social constituye un mero aderezo lingüístico, un rasgo de recochineo o un brote de mala conciencia. Si avanzamos en la lectura del bodrio nos tropezamos con aberraciones jurídicas como la que se intercala en el artículo 83: El principio de igualdad en materia de empleo, trabajo y retribución no impide el mantenimiento o la adopción de medidas que supongan ventajas concretas en favor del sexo menos representado Lo cual quiere decir que los trabajadores serán seleccionados, remunerados y promocionados no en virtud de sus méritos ni de su cualificación, sino de lo que escondan en la entrepierna. Sólo son unas cuantas perlas entre el cúmulo de incoherencias, contradicciones, aberraciones jurídicas, ambigüedades y silencios ominosos que registra e institucionaliza el bodrio. Taras que consideraríamos inadmisibles en un texto nacido de un proceso constituyente, pero que, desde luego, resultan veniales en una carta otorgada del tamaño de una rueda de molino. Si el próximo 20 de febrero usted se niega a comulgarla reverentemente, será tachado de extremista radical o retrógrado ultramontano o agitador panfletario. Así que, hala, a votar todos que sí, como mandan los mayorales del rebaño.