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24 VIERNES 4 2 2005 ABC Internacional Bush anima a Egipto y Arabia Saudí a que emprendan reformas democráticas El presidente hace nuevas advertencias a Irán y a Siria en el discurso del estado de la Unión Bush rechazó las presiones que exigen una gradual pero pronta salida para las tropas del Pentágono desplegadas en territorio iraquí PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. A tenor del icónico ejemplo de Ronald Reagan- -que durante su primer discurso sobre el estado de la Unión acuñó en 1982 la costumbre de ilustrar sus palabras con héroes de carne y hueso- -la Casa Blanca ha orquestado una de las viñetas más sentimentales de este solemne ceremonial político para compartir anualmente la agenda presidencial con el Congreso de Estados Unidos. Hacia el término de su alocución, George W. Bush presentó a un matrimonio de Texas, cuyo hijo de veinticinco años alistado en los marines falleció en acto de servicio el pasado 13 de noviembre durante la toma de Faluya. Junto a la pareja, en la tribuna de invitados encabezada por la primera dama Laura Bush, se encontraba Safia Taleb al Suhail, una mujer iraquí cuyo padre fue asesinado durante la dictadura de Sadam Husein y que por primera vez el pasado domingo pudo ejercer su derecho democrático al voto. Con diferencia, el abrazo entre la esperanzada Safia y la dolorida madre del sargento Norwood resultó mucho más elocuente que las más de cinco mil palabras pronunciadas por Bush en un discurso que terminó ayer de madrugada en España. En el colmo del simbolismo, la chapa de identificación del sargento Byron Norwood en manos de su madre Janet se quedó enredada durante unos fortuitos segundos entre los botones de la chaqueta que lucía la mujer iraquí. Ilustrando una conexión emocional, sangrienta, polémica, inacabada, tan decisiva como imperfecta, entre la democracia más veterana del planeta y la más incipiente. Momento humano que llegó a superar con creces el ingenio de algunos de los mejores asesores de imagen y especialistas en propaganda política, que para esta ocasión se tuvieron que conformar con el detalle de teñir en color morado los dedos índices de la audiencia parlamentaria como homenaje a las elecciones celebradas pese a todo en Irak. b George W. Sobre la misma tribuna utilizada cada año desde el 11- S para avanzar su doctrina del eje del mal y ataques preventivos, además de justificar el uso de la fuerza contra el régimen de Sadam Husein, George W. Bush rechazó las presiones que exigen una gradual pero pronta salida para las tropas del Pentágono desplegadas en territorio iraquí. Según el presidente, que relegó la política exterior para el final de su discurso como signo de sus renovadas prioridades domésticos, no tiene ningún sentido establecer un calendario artificial que sólo serviría para animar a los terroristas que operan en Irak. Bush durante su discurso. Tras él, Cheney y Hastert, presidente de la Cámara baja Hiperpotencia honesta Coreando los ideales esbozados en su toma de posesión, Bush volvió a vincular la seguridad nacional de EE. UU. con la expansión de la libertad y la democracia por todo el mundo. El presidente, que durante su primer mandato se ha inhibido del conflicto en Oriente Medio, esta vez ha emplazado a su gobierno para mediar entre palestinos y judíos en busca de una paz, que a su juicio se encuentra al alcance de la mano. La Casa Blanca, además de recuperar su papel de broker honesto con una gira de la flamante secretaria de Estado Condoleezza Rice, solicitará al Congreso una partida cuadriplicada de 350 millones de dólares para ayuda directa a los palestinos. En su limitado repaso internacional, el presidente animó a los gobiernos de Arabia Saudí y Egipto- -tradicionales aliados de Estados Unidos en el mundo árabe- -para que adopten reformas democráticas, además de expresar solidaridad al pueblo de Irán en su búsqueda de libertad. Pero sin entrar en ningún momento al terreno de las amenazas o las consecuencias. Bush sí que advirtió a Irán y Siria por su patrocinio del terrorismo internacional. La ausencia de ataques verbales contra Corea del Norte ha sido interpretada como confirmación de que la Casa Blanca quiere volver a la mesa de negociaciones con el régimen estalinista de Pyongyang. Para avanzar en la transición de Irak, el presidente se comprometió a redoblar esfuerzos para organizar viables fuerzas de seguridad locales que permitan al Pentágono y sus aliados adoptar un papel secundario. Según Janet Norwood, madre de un soldado muerto en Irak, se abraza en el Congreso a la iraquí Safia Taleb al Suhail, tras ser citada por Bush en su discurso Bush, Estados Unidos permanecerá en Irak hasta lograr un país democrático y representativo de todos sus pueblos, en paz con sus vecinos y capaz de defenderse En su turno de respuesta, Nancy Pelosi, líder demócrata en la Cámara Baja, criticó tanto la posibilidad de una permanencia indefinida en Irak como una salida precipitada declarando victoria en falso