Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 3 2 2005 Cultura 57 El académico, en su despacho de la Complutense, con la magna obra que acaba de publicar: REDES idioma. Es cierto, se impone el uso, pero con prudencia. Las acepciones no se recogen inmediatamente. Se dejan reposar y se incorporan cuando están ampliamente documentadas. ¿Se empobrece el idioma o se renueva con las jergas de los jóvenes? ¿Se habla peor que antes? -El peligro no son las jergas, sino el desinterés por el idioma. Le pongo un ejemplo: las actas de las Cortes de la República. Había oradores que no cometían un solo anacoluto en larguísimos parlamentos. Eso se ha perdido por completo. El idioma se ve como algo ajeno, distante, impuesto, casi nunca como un patrimonio personal y colectivo. Es terrible que para los hablantes comunes la lengua no sea un patrimonio a la vez personal y colectivo, sino una especie de sistema externo al que hay que acceder por obligación. -Usted pasa por ser el mejor gramático actual de España. ¿Está de acuerdo? -No. Eso es un disparate. Yo soy uno de los muchos que trabajamos en esto. ¿Cómo va el proyecto de la gramática oficial de la Real Academia? ¿Ha servido de base su magna gramática descriptiva en tres tomos de 1999? ¿La de la Real Academia será como un resumen de la suya? -No. No. No tiene nada que ver. La nueva gramática académica es una obra consensuada. La hacemos las 22 Academias conjuntamente. Yo soy el ponente, y hago el primer borrador de cada capítulo, que revisan primero algunos especialistas, y luego ese esbozo va pasando por todas las Academias de América, y por la RAE, por supuesto. La Gramática que menciona de 1999 era una obra colectiva, pero de otro tipo. Cada autor escribía sobre un tema diferente. Violeta Demonte y yo éramos los coordinadores y trabajamos mucho unificando estilos y terminologías, pero cada autor firmaba su capítulo. -La Gramática Descriptiva de 1999, ¿es sólo para lingüistas? -También para estudiantes de lingüística, filólogos, en general, para todos los que tengan alguna relación profesional con el idioma, incluyendo por supuesto los profesores de Secundaria y Bachillerato, a los que puede dar muchas ideas para sus clases. Por cierto, los periodistas tienen una relación profesional con el idioma. -La de la Real Academia, ¿cómo va a ser? -Mucho más sencilla. ¿Más pobre, entonces? -No. Más accesible. ¿Como la de Emilio Alarcos? -Ésta será bastante más larga. Va a ser una gramática normativa y descriptiva a la vez. Tendrá dos versiones: una será más extensa, unas mil páginas, y luego se publicará un compendio dirigido a todo el mundo, que será un resumen de la obra principal. Queremos que en esta gramática haya descripción, reflexión y norma. Una gramática que no resulte difícil, pero que tampoco simplifique en exceso o esconda la enorme riqueza de las construcciones. -Parece que las Humanidades están, en general, de capa caída. ¿Podría dar alguna razón por la que estudiar, por ejemplo, Filología Hispánica? -Muchas. Teóricas y prácticas. El español es uno de los idiomas con mayor expansión en el mundo. Las posibilidades son muy grandes y el futuro es muy esperanzador. Hay mucho que hacer: obras didácticas, investigación en un gran número de campos, aplicaciones tecnológicas al procesamiento del lenguaje natural en las que los informáticos han de contar necesariamente con lingüistas... ¿Recomendaría usted que se estudiara Latín y Griego en el Bachillerato? -Sin duda. Creo que la base de Latín y Griego es fundamental. Por lo menos que todo el mundo hiciera un curso básico, al menos uno. -Estamos en el año Cervantes y se publican muchos libros, hay muchas conmemoraciones, exposiciones y conferencias. ¿Sirve todo eso para algo o se circunscribe al interés de un grupo específico? -Si sirve para que un buen número de ciudadanos se anime a leer el Quijote, si no lo ha leído, pienso que todo eso ya habría valido la pena. Si no se consigue este objetivo, las celebraciones habrán sido en balde. -La Academia, en cuestiones de ortografía, también desconcierta a veces. Por ejemplo, las normas sobre el uso de mayúsculas y minúsculas son, en mi opinión, caóticas; las reglas de acentuación, a veces cambiantes, también, por ejemplo, la de demostrativos, la de solo En mi trabajo como periodista veo que ingleses, franceses y alemanes transcriben con método y coherencia de otras lenguas como el árabe, el hebreo o el ruso, y en castellano cada uno hace de su capa un sayo... -Se está intentando corregir todo eso. Con el Diccionario de Dudas, que está a punto de publicarse, una obra de gran envergadura y utilísima en mi opinión, y con la nueva edición de la ortografía. -El otro día discutíamos en la redacción de ABC si titular El bebé italiano que había sufrido siete operaciones, murió ayer o La bebé porque era una niña. (Se ríe) El bebé, el bebé. Bebé es un nombre epiceno. -Pero ya sabe usted que antes se decía sólo el juez y ahora también la jueza -No es el mismo caso. Desde luego, yo no diría la bebé Por cierto, en el Diccionario de Dudas hay una entrada para bebé ¿Y Tel Aviv está dispuesto o está dispuesta -Diría que se aceptan los dos. Muchas veces vale más de una solución. Por ejemplo, todo Sevilla o toda Sevilla En principio, todo Sevilla pero a algunos toda Sevilla les suena mejor. Son muchos los casos en los que la lengua ofrece más de un camino. REDES ofrece algo que no dan los demás diccionarios: explica cómo se combinan las palabras En la nueva gramática de la Real Academia queremos que haya descripción, reflexión y norma