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ABC JUEVES 3 2 2005 55 Entrevista a Ignacio Bosque, que ha publicado REDES, un innovador diccionario combinatorio de palabras Thessa Herold, de París; Gmurzynska, de Colonia; o Bruno Bischofberger, de Zurich, ausentes Este año habrá presencia de galerías de países como Etiopía, Tailandia, Corea, Eslovenia y Estonia teresa mucho el mercado español, han decidido asistir, pero compartiendo stand con una galería española, Oriol Galería d art de Barcelona. Responsables de esta galería confirmaron ayer a ABC que lo de compartir stand ha sido una decisión de ambos por razones logísticas. Krugier no iba a acudir a ARCO y ellos le animaron. Pero no deja de ser significativo que no con stand propio. Pero siempre nos quedará México, país invitado este año a ARCO, que desembarcará con 17 galerías. Un proyecto, patrocinado por el BBVA y Aeroméxico, que mostrará lo mejor del arte de ese país. Las vanguardias históricas, cuyos maestros son los más demandados en las ferias de arte contemporáneo, quedan un tanto eclipsadas en esta edición por una apuesta más innovadora y arriesgada que, sin embargo, está más alejada del mercado real. Entre las novedades de ARCO 05, proyectos como The Black Box ARCO- -donde tendrán cabida propuestas especializadas en proyecciones computerizadas, inteligencia artificial, proyectos en 3 D, net art... -que se unen a los ya tradicionales Project Rooms y Nuevos Territorios. Un momento del espectáculo Mamá, quiero ser famoso ABC La Cubana pone en pie una parodia del mundo del famoseo televisivo Mamá, quiero ser famoso se estrena hoy en el teatro Gran Vía año cumple veinticinco años de vida, regresa a la cartelera madrileña después de una ausencia de casi ocho años JULIO BRAVO MADRID. Mamá, quiero ser famoso es una revista de plumas Así define Jordi Milán, su director, el nuevo espectáculo de La Cubana, con el que el grupo catalán vuelve a Madrid después de casi ocho años de ausencia, cuando triunfaron con Cegada de amor Se trata de una parodia sobre ese fenómeno televisivo del famoseo. España es la reserva espiritual del famoseo aseguran los miembros de la compañía- -una decena de actores y tres técnicos- que tiene previsto en principio estar dos meses en Madrid, aunque todo dependerá, dicen, de la respuesta del público. De momento, en la gira que ha realizado La Cubana por toda España, han visto el espectáculo 190.000 espectadores. Mamá, quiero ser famoso -una idea original del propio Milán, que cuenta con música de Joan Vives- -convierte el escenario del teatro Gran Vía en un plató de televisión; más concretamente, de la cadena brib El grupo catalán, que este tánica CBN, que exporta a España uno de sus programas estrellas, Mummy, I wanna be famous Se trata de un reality show presentado por Jimmy Taylor y creado para dar sus minutos de gloria televisiva a los aspirantes a famosos. Estos han de firmar con la cadena un contrato, que entre otras cláusulas obliga al aspirante a famoso a que durante la emisión del programa deberá esforzarse en dar la sensación de estar disfrutando, mostrando su felicidad continuamente, pues las cámaras le pueden mostrar en cualquier momento como candidato a Famoso por un día (se aconseja una media sonrisa) también establece el contrato que en caso de ser elegido Famoso por un día el Aspirante a Famoso y su familia se comprometen a dejarse asediar y ser observados por periodistas y cámaras durante quince días, para comprobar su aceptación de la fama No es la primera vez que la televisión sirve como objeto de parodia tea- EFE El final de la obra- -dice su director- -es un cachete para que los espectadores salgan pensando del teatro tral. En Londres triunfa desde hace casi dos años un ácido musical, Jerry Springer: The opera basado en uno de los más populares realitys de la televisión norteamericana. Dice Jordi Milán que hemos hecho una revista a la antigua, con mucho color, mucha risa y mucha música sobre ese delirio del famoseo. No se trata de una parodia de la televisión, ni siquiera de los famosos que salen, porque eso ya lo hace la propia televisión; se trata de una parodia sobre nosotros mismos, que protestamos sobre lo que vemos, pero sin soltar el mando a distancia. La televisión no es más que el escenario en el que se desarrolla esa parodia Por este estudio desfilan desde tertulianos hasta periodistas del corazón, pasando por artistas, niños prodigio o famosos sin motivo. No hay parodias de personas- -explica Milán- sino de géneros. Queremos hacer reír, pero también que el público reflexione a partir de la risa. Tiene un final un poco anormal, que es un cachete para que los espectadores salgan pensando del teatro Mamá, quiero ser famoso es, según Jordi Milán, el espectáculo con menor participación de todos los que hemos hecho; el público ya hace de público del programa