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26 Internacional JUEVES 3 2 2005 ABC ELECCIONES EN IRAK La CIA admite que Sadam carecía de programas para fabricar armas no convencionales ABC WASHINGTON. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha desclasificado un informe, fechado el pasado 18 de enero, que concluye que Irak abandonó su programa de armas nucleares en 1991, afirmaron funcionarios de Inteligencia citados ayer por Los Angeles Times. En cuanto a otro tipo de armas no convencionales, el informe, que forma parte de una serie de actualizaciones que la agencia realiza para corregir sus documentos respecto al presunto programa de armas nucleares iraquí, concluye que Irak probablemente no persiguió la producción de armas químicas después de 1991 El documento reconoce que estas conclusiones difieren significativamente de afirmaciones anteriores de la CIA, debido a los acontecimientos posteriores y al acceso directo a funcionarios, científicos, instalaciones y documentos iraquíes La CIA afirmó en su día que Irak almacenaba armas biológicas y que había reiniciado su programa de armamento nuclear. Mujeres iraquíes miraban ayer en una calle de Bagdad a un hombre de la Guardia Nacional estadounidense AP El velo se ha convertido en un aditamento imprescindible para la seguridad de la mujer. En una ciudad donde la medida más eficaz de protección es la invisibilidad, llevar el rostro cubierto puede ser muy útil Conviene ponerse el velo en Irak TEXTO ALBERTO SOTILLO. ENVIADO ESPECIAL BAGDAD. En el mundo musulmán las mujeres llevan el velo para ocultar su belleza, y evitar así el deseo desordenado y el pecado en el hombre. En Bagdad, las mujeres portan el velo como medida de protección. Para intentar ser invisibles en un lugar donde abundan maleantes y fanáticos. En una ciudad donde la medida más eficaz de seguridad es pasar siempre inadvertido, el velo puede ser muy útil. Lo último que deseo es llamar la atención de nadie. Con el velo me siento más cómoda. Más protegida. Vivimos en una situación muy especial. No es como antes de la guerra confiesa Raiqa, universitaria cubierta con un discreto pañuelo. Las periodistas occidentales saben muy bien lo mucho que conviene aparecer cubierta en Bagdad, pues ellas no es que se pongan el velo, es que van tapadas hasta las cejas con la abaya de las chiíes, ese manto de luto riguroso, con el que pasan inadvertidas hasta para sus colegas varones. Incluso las cristianas llevan el velo, como elemental medida de seguridad. Muy lejos están los tiempos en los que las cristianas iraquíes caminaban tan ufanas con sus escotes atrevidos, su melena al aire y sus muy saturados maquillajes. O con sus hábitos de monja y su cruz al pecho. En estos días, pasearse por la calle con tal porte sería toma- do como una extravagancia suicida. Todos los partidos políticos- -y los religiosos con más énfasis que ninguno- -subrayan que quieren un Irak plural y tolerante. Y lo dicen con sinceridad. Pero la guerra es mala maestra de costumbres. Y en una ciudad plagada de secuestros, integristas de todo pelaje y pistoleros insensatos, las mujeres dejan los bienintencionados discursos a un lado, y se ponen el velo. En los viejos- -muy viejos- -tiempos, tanto cristianas como musulmanas iban con el pelo descubierto, a menudo teñido con dorados atrevidos, la falda a la altura de la rodilla y el escote ceñido y osado. Hoy, el velo y la abaya no sólo se imponen como medida de seguridad, también por convicción. Ha sido elocuente, por ejemplo, la imagen de Bushra Zamili, jefa de la comisión electoral de Nayaf, vestida ante las cámaras con su abaya rigurosa. Tal vez ésta sea una estampa que se multiplique en el futuro: la de la mujer que participa en política, pero asume Los partidos religiosos vinculados al ayatolá Sistani no tienen la menor intención de imponer la abaya el rigorismo social e indumentario del Islam más anclado en la tradición. Ya el velo se había extendido en la sociedad iraquí en los últimos años de Sadam, cuando el régimen se aproximó a los religiosos suníes y asumió un mayor puritanismo social. Hoy, muchas mujeres insisten en que se cubren por voluntad propia, por decoro y respeto al Islam. Tanto las que llevan el velo por deseo propio como quienes lo consideran una elemental prenda de prudencia coinciden en que, en la calle, se sienten más cómodas con él. Ahora que es inminente la proclamación de la victoria electoral de los partidos religiosos chiíes, mucho se habla de que podría venir una época de luto y velo para la mujer. Pero lo cierto es que, vista la situación desde fuera, no puede haber realidad más integrista que la actual, en la que una universitaria se pone el velo porque teme ser secuestrada si va con el cabello al descubierto. Los partidos religiosos vinculados al ayatolá Sistani no tienen la menor intención de imponer la abaya en Bagdad. Al contrario, estas organizaciones se guían en estos momentos por un inmenso pragmatismo. Intentarán conceder un papel más islámico a la mujer y aplicar más extensamente la sharía o ley islámica. Pero el imperio del velo ya existe en Irak.