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24 JUEVES 3 2 2005 ABC Internacional Bush presenta una agenda de gobierno planeada para eclipsar a los demócratas La Casa Blanca anuncia que retomará el proceso de paz en Oriente Próximo reitera sus planes de privatizar una parte de la Seguridad Social, reducir el gasto federal, con excepción del Pentágono, y controlar la moda de litigar PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Cumpliendo con el mandato constitucional que exige a los ocupantes de la Casa Blanca informar periódicamente al Congreso sobre el estado de la Unión George W. Bush presentó anoche una agenda de gobierno que, con el objetivo de consolidar una duradera mayoría conservadora, amenaza los pilares políticos y financieros del Partido Demócrata. Una ambiciosa ofensiva legislativa cuyo diseño es atribuido en buena parte al gurú electoral Karl Rove y que tendrá su primera escaramuza en la reiterada privatización parcial de la Seguridad Social. Durante este esperado discurso anual, el presidente ha insistido en la urgencia de reformar el sistema de pensiones en Estados Unidos que se enfrenta a la jubilación en bloque de la masiva generación nacida tras la Segunda Guerra Mundial. Según Bush, la Seguridad Social- -un símbolo de la confianza entre generaciones- -neb El presidente cesita una reforma sabia y efectiva, ya que al ritmo actual se encamina hacia la bancarrota George W. Bush también ha propuesto lo más parecido a una congelación del gasto público federal con la excepción de partidas relacionadas con defensa y seguridad, ya que según el presidente durante este tiempo de guerra, debemos continuar respaldando a nuestros militares y darles las herramientas para la victoria Una disciplina fiscal en línea con el compromiso de reducir a la mitad en cinco años el déficit sin precedentes estimado para el 2004 en 521.000 millones de dólares. De prosperar en el Congreso federal toda la ambiciosa agenda de gobierno esbozada anoche por Bush, se anticipan implicaciones a largo plazo para el balance político en Estados Unidos. Como ejemplo más destacado se cita el deseo de la Casa Blanca de limitar la explosión querellas civiles, reduciendo el monto de las millonarias compensaciones que producen estos litigios. Lo que a su vez mermaría los ingresos de los abogados especializados en este tipo de procesos y que figuran entre los más generosos donantes del Partido Demócrata. En el capítulo de reforma de las pensiones, emblemático frente de las salvaguardias sociales auspiciadas por Bush, ayer en la Casa Blanca, ensaya el discurso sobre el estado de la Unión El diseño de esta ambiciosa campaña legislativa es atribuido en buena parte a Karl Rove, el gurú electoral del presidente estadounidense los demócratas desde hace setenta años, también se teme que de prosperar la reforma auspiciada por la Administración Bush se estimule toda una generación de inversores bursátiles más en sintonía con el ideario de los republicanos. Dentro de esta panoplia de reformas en detrimento del Partido Demócrata también figura una reforma de inmigración encaminada a regularizar a millones de indocumentados a través de un programa de temporales permisos de trabajo. Una medida que no cuenta con el respaldo de los sectores más conservadores del Partido Republicano por considerarla una amnistía encubierta. Ante todas estas ambiciones trascendentales, no faltan advertencias de los peligros que asume la Administración Bush con reformas radicales para las que quizá no exista una mayoría suficiente en el Congreso federal y donde el Partido Demócrata conserva una minoría de bloqueo en el Senado. Dentro de la decisiva Cámara Alta, se requieren 60 senadores para eliminar maniobras RAMÓN PÉREZ- MAURA BUSH DESPUÉS DE IRAK ras el discurso inaugural y el del estado de la Unión de esta madrugada, las grandes líneas de la segunda administración Bush están marcadas. Entre ambas intervenciones, un hecho de enorme trascendencia: las elecciones legislativas de Irak el pasado domingo demostraron que los iraquíes sí quieren ser regidos por las urnas y que los atentados que allí se producen no son actos de resistencia sino puro terrorismo contra el potencial sistema democrático que la mayoría de los iraquíes quiere para sí. El ministro Moratinos se ha apresura- T do a apuntarse el éxito de la consulta en la que no creía el Gobierno español. Bush no debe de compartir su punto de vista, porque en su visita a Europa de este mes tampoco tendrá tiempo para saludar a Rodríguez Zapatero. Paciencia. El éxito de Irak da alas en la Administración Bush a los sectores que defienden la promoción de la democracia por el mundo- -los denostados neocons- Quedará mucho por hacer, pero ya no es cuestionable que una amplia mayoría de los iraquíes está dispuesta a arriesgar su vida por ejercer el derecho al voto. A partir de ahora se abre una nueva etapa en la que puede imponerse el deseo de acabar con las tiranías afines, dando paso a sistemas democráticos. También en esto Bush puede ser un continuador de su mentor ideológico, Ronald Reagan. Reagan- -como otros presidentes antes que él- -aceptaba la teoría roosveltiana del es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta siempre que la alternativa fuese peor: Hitler o Stalin en 1941, Brezhnev o Mao en 1972, Somoza u Ortega hasta 1979... Pero esterilizada la amenaza, bajo Reagan se gestó el fin de las dictaduras de Chun Doo Hwan en Corea del Sur, de Ferdinand Marcos en Filipinas o de Augusto Pinochet en Chile. En este momento, con la amenaza transferida a los movimientos islamistas, hay algunas dictaduras que cuentan con amplio apoyo de Washington. Pakistán es el mejor ejemplo. Pero lo sucedido en Irak y Afganistán es un aviso para todos. La alternativa a un tirano enemigo no es un dictador amigo. La opción es la búsqueda de la implantación de sistemas democráticos y la ayuda necesaria para que se consoliden. Anoche pudimos ver a un presidente Bush pletórico, aclamado por todo el Congreso. A este lado de Europa, algunos ya lo han entendido. El presidente Chirac se apresura a realinearse, Schröder intenta que los cristianodemócratas no puedan sacar partido, Berlusconi saca pecho... Mientras, el Gobierno español sigue haciéndose el ofendido porque Bush no ha devuelto la llamada del pasado 3 de noviembre. Esperamos un gesto... es el argumento. Pues vamos a seguir esperando mucho tiempo. Este Gobierno decidió, libremente, dar la espalda y dinamitar lo hecho por Aznar. No esperen que Bush lo vaya a reconstruir.