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ABC JUEVES 3 2 2005 Opinión 5 Blindado No hay mano tendida que, para tratar de variar su política, le valga a Fidel Castro, que acaba de responder con una sobredosis de inmovilismo, y cierto recochineo, a los últimos gestos diplomáticos de la Unión Europea. Ahora nos quieren perdonar unos mesecitos dijo el dictador, orgulloso de mantener el asfixiante blindaje de un régimen que responde al diálogo con desprecio. Una mano inocente Con el lendakari replegado en sus cuarteles de invierno- -siempre inquietante, pero fuera ya del Congreso- Gobierno y PP volvieron ayer a la normalidad parlamentaria para enzarzarse en una nueva disputa, en esta ocasión a propósito del sospechoso movimiento registrado alrededor de empresas como el BBVA o Aldeasa. Toda su retórica tuvo ayer que amasar José Luis Rodríguez Zapatero para rechazar la existencia de una mano que pretende mecer la cuna de estas compañías. Debate casi metafísico, si no fuera porque hay cuna, hay movimiento y parece que hay mano. Con soltura No quiso pasar por alto Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente extremeño y experto en nacionalismos, la sesión parlamentaria del pasado martes, en la que sobraron- -dijo- reverencias al que se quiere ir de España Ya va siendo hora de levantar la voz añadió Ibarra, cuyo linaje socialista le permite manifestarse con inédita soltura. Si algún dirigente del PP dijera la mitad, se lo comían. AP Juegos de guerra. La fotografía difundida a través de un sitio islamista de internet, recogida por Al Yasira, distribuida después por algunas agencias internacionales y publicada por numerosos medios occidentales- -entre ellos ABC, que en su segunda edición de ayer cuestionó la veracidad de la imagen- -resultó ser de un muñeco y no de un soldado secuestrado en Irak, aseguró ayer la propia empresa que fabrica estos juguetes. Liam Cusack, director comercial de la compañía Dragon Models USA, señaló que el de la imagen es un muñeco de la serie Special Ops Cody Creí que era una broma al principio, pero después de verlo vi que sí se parecía a uno de nuestros muñecos añadió. MUÑECOS INFERNALES FERNANDO R. LAFUENTE UANDO en 1936 el director Tod Browning filmó su magistral película Muñecos infernales pensaría, el pobre, que rodaba una ficción, un inocente juego diabólico. Bien lejos de la realidad. Hoy la ficción es la realidad o, mejor, la realidad se ha pasado a la ficción. Todo es mentira, y esta semana, carnaval. Debe de ser por eso que no sea una casualidad, sino una previsible coincidencia, que fuera ayer cuando la C CIA anunciaba que Husein no tenía armas de destrucción masiva desde 1991; las había empleado todas contra los kurdos, dicen. Pero con el siniestro jueguecito de las dichosas armas se armó una guerra. Uno no sabe muy bien ya quiénes son los muñecos infernales, si los de verdad o los de mentira. Sobre todo, ¿cuáles son los de mentira? Se ha justificado una guerra por una causa cuando el perso- nal sabía, y tenía su lógica, que era por otra; por cierto, si desde el principio lo hubieran dicho, se habría entendido mejor. Es como si para echar a Hitler se hubiera justificado la invasión porque tenía armas peligrosas y no por haber gaseado a millones de personas. Pero los tiempos cambian. Hoy la mentira vende, el engaño tiene su público. Es más burdo que los de antes. Uno recuerda cómo el Servicio Secreto británico, cuando era un Servicio, ideó la muerte de un capitán en las costas de Cádiz, le metió en una pulcra cartera unos supuestos documentos de alto secreto y los alemanes, con la colabora- ción franquista, se lo tragaron igual que ayer la cadena Al Yasira se tragó, sin filtro, y por todo el gaznate informativo, al madelman norteamericano. Se juega tanto al engaño que cuando te quieren contar la verdad nadie la encuentra. Alguien debería advertir a los de la cadena árabe que un espacio informativo no es un buzón donde se cuelan todos los vídeos que se envían sin mayor reparo que la duración. Cuando Browning rodó su película estaba más o menos claro quiénes eran los muñecos, por cierto, seres humanos reducidos a un tamaño minúsculo; ahora, gracias a la guerra y Al Yasira, no lo sabe nadie. Como todo.