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ABC MIÉRCOLES 2 2 2005 49 Un aluvión de sentencias refuerza el derecho de los padres a elegir colegio para sus hijos Los médicos catalanes aceptan recetar cannabis, pero temen que se banalice su uso entre los jóvenes Último cigarro en la cafetería de un Altaria comprueba cómo las adicciones se trasladan del tabaco a los móviles (quién sabe si serán también perjudiciales para la salud) Compulsivamente, Borja, un joven donostiarra, envía y recibe mensajes, y los acompaña con caladas. Es muy radical que no existan espacios para fumar, aunque si puedo voy en no fumador Puedo aguantar y lo abandonaré en mes y medio. Dejarlo es fuerza de voluntad y cojones Un matrimonio, en el vagón de fumadores, junto a su bebé. Sólo fumaba el padre prohíben las tabacaleras? A su lado va Jesús. Ya es ex fumador convencido. Como Marina, viaja en fumador porque no encontró otra plaza. Me da igual, pero será una medida de difícil cumplimiento, la gente lo hará donde pueda Los fumadores no suelen viajar en las plazas reservadas. Lo hacen en espacios limpios; el vicio lo dejan para la cafetería, como si fumar tuviese una finalidad social. Y es la última noche que podrán hacerlo. Allí hay tiempo hasta para el peloteo. Javier, por ejemplo: A mí me parece bien que mi jefe pueda fumar. Debería haber zona de fumadores, pero no en el bar Y el patrón, Jesús: Te acostumbras a fumar donde te dejan, posiblemente ahora vendré menos al bar y estaré más en el asiento, pero sin traumas Quien siente de forma diferente es Valentín. Regenta el bar, atiende al público, pero no ha recibido curso alguno de formación, reservado a los interventores. Está contento: Me parece muy bien que se prohíba, a veces hay tanto humo que no se puede respirar Valentín tendrá que encararse con algún fumador que no quiera renunciar al café con nicotina. Les diré que no pueden y les ofreceré un cenicero para apagarlo. Si no acceden, lo comunicaré al interventor Primer viaje sin humos A la llegada al cajón de la intermodal de Zaragoza, su bar apura las horas con 74 sillas para fumadores y 18 para el resto. Once horas después, casi a las ocho de la mañana, se respira olor a café africano y a tabaco. Ninguna mesa sin cenicero está ocupada. Pero el AVE con destino a Madrid ha llegado desde Lérida. Es el segundo en salir y el segundo donde ya no se fuma. En Zaragoza poca gente fuma en el andén, último reducto de las estaciones donde se permite, siempre que no estén cerrados. El frío cala como el alquitrán en los bronquios. De sus 107 plazas para fumadores no queda ni rastro, pese a que no ha dado tiempo para la nueva señalización. Sólo la megafonía avisa a los 309 pasajeros: Está expresamente prohibido fumar en todas las zonas dicho en tres idiomas por si alguien no lo entiende. En la Multas de hasta 6.000 euros ¿Y qué hará el responsable del convoy? Se llama Jesús y lo tiene claro, pese a que fuma: Le invitaré a apagarlo. Espero que atienda. De lo contrario tomaré medidas Portavoces de Renfe aclaran cuáles son: Si el fumador persiste en su actitud se informará al centro de gestión, que determinará el criterio. Lo más probable es que se indique al interventor que rellene un boletín de denuncia, que se trasladará a la Delegación del Gobierno para que decida si se sanciona la falta. Sólo en casos extremos se avisará a la Policía La sanción puede llegar hasta los 6.000 euros. El tren va llegando a Zaragoza y se Jesús, interventor del Altaria y fumador cafetería un día antes había niebla, hoy sólo se habla del cannabis experimental y de que ya no se fuma. Dos sonrisas reparten café, las de Noelia y Ana, las dos camareras, una adicta al tabaco y otra no, pero con la misma opinión: El humo me molestaba mucho, sobre todo en los ojos. Estamos muy contentas. En este recorrido no pasará nada Ya, pero ya veremos en el de Sevilla advierte otra empleada del bar, Yolanda. Nadie fuma. Ni en los baños ni en las plataformas. A nadie le molesta respirar sólo aire puro, excepto a una persona, sorprendida en un rincón del bar por el fotógrafo de ABC. El anónimo parece haber visto al diablo de la vergüenza: No lo haré más, no lo sabía No hay tiempo para una foto. Nadie le recriminó, pero apagó el cigarro sin dudarlo. El tren sigue su camino, la mitad del pasaje dormita y un político, Juanjo, viejo en las cosas del comunismo y el socialismo, dice: Hace años se hubiera montado Cuando el tren deja ver las columnas de Atocha, Noelia sale del compartimento club con el abrigo ceñido, maleta a cuestas y cajetilla de rubio en la mano. Es una de las diez personas que cuando pisa el andén enciende el cigarro, sin esperar a dar ni tan siquiera dos pasos. De esta lo dejo Mientras, en el mismo andén, Juan espera otro AVE que le llevará a Sevilla. El cigarro pegado a los labios, la mirada huidiza ante el objetivo, y la voz segura: Aprovecho el último. Me da igual que lo prohíban, no me voy a tirar por la ventanilla Bar del segundo AVE con salida de Zaragoza y llegada a Madrid. Fumar no está permitido, y habrá señales como éstas en todos los trenes esta semana