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ABC MIÉRCOLES 2 2 2005 27 El primer ministro turco, Recep Tayip Erdogán, advierte sobre la deriva kurda en Irak Grave crisis en Nepal al destituir el Rey Gyanendra al Gobierno y asumir todos los poderes Electricistas, jueces, policías, albañiles, chóferes, ingenieros, empresarios o catedráticos, todos ellos se han convertido en empleos con riesgo de muerte por el mero hecho de cumplir con su trabajo e intentar sacar adelante a la familia Parado, el único oficio seguro para los iraquíes TEXTO: A. SOTILLO AP En buena parte, la clave la tienen los partidos kurdos. Al- Hakim insistió en que no habrá problemas: Es conocida nuestra alianza con los kurdos, que se mantiene y se mantendrá Esa alianza, sin embargo, era más sólida en los tiempos de la dictadura que en la actualidad. Los partidos kurdos se ven presionados por la fuerte corriente independentista existente en su región. Los moderados creen que ése es un camino sin salida, pero, a cambio, necesitan algo más que autonomía para salvar la cara. Y los partidos chiíes no son nada favorables a preservar el veto a cada comunidad nacional ni a una libanización de Irak, que creen que les dejaría a merced siempre de EE. UU. BAGDAD. Después de la entrada de las tropas norteamericanas en Bagdad, cuando acudíamos a alguna mezquita a entrevistar a un imán o a seguir el sermón del viernes, nuestro traductor insistía en que nos acompañase un iraquí muy devoto que tenía una gran amistad con todos los clérigos de Bagdad. Al hombre le gustaba acompañarnos, y se apuntaba siempre que podía en nuestras giras. Era un personaje de un gran candor. En cierta ocasión estuvimos en una central nuclear que había sido saqueada, escuchando terroríficas historias de barriles de uranio que habían sido utilizados como contenedores de agua. Ya había empezado el verano. Hacía un calor sofocante. Y los vecinos de la central nos ofrecieron unos vasos de agua para refrescarnos. Nosotros nos negamos. Se nos ponían los pelos de punta sólo de ver aquel líquido, pero nuestro acompañante se bebió tan campante un par de vasos. La última vez que le vimos fue en la zona verde donde nos contó tan contento que se había colocado como intérprete con los norteamericanos, aunque su inglés dejase bastante que desear. Unos meses después, el hombre era asesinado por la insurgencia a la puerta de su casa. Es el caso de los policías asesinados a diario. La inmensa mayoría son chiquillos chiíes de los barrios más pobres de Bagdad, que jamás habían imaginado que su futuro estaría en la milicia, pero que se dieron cuenta de que éste era el único trabajo al que podían acceder en el Irak de la ocupación. Cuando la sublevación del clérigo antinorteamericano Al- Sadr, varios de ellos se cambiaron de bando al dárseles la orden de disparar contra sus vecinos, contra sus amigos de Sadr City. Hoy, pasada la crisis, son asesinados a mansalva por la insurgencia suní. Al principio, también los iraquíes más humildes creyeron que podrían trabajar como limpiadores, cocineros, lavanderas o planchadoras en los cuarteles norteamericanos. Hasta que empezaron a ser tiroteados. Las tropas recurrieron entonces a los ser- vicios de inmigrantes chinos, paquistaníes o nepalíes, que también eran secuestrados y asesinados. Si un iraquí es electricista y se le envía a reparar una central o una torre de alta tensión, se expone a ser acribillado por una guerrilla que ha hecho del sabotaje uno de sus principales objetivos. Lo mismo se puede decir de albañiles, trabajadores de obras públicas o empleados en el petróleo. Jueces y fiscales saben que se la juegan con cada caso que cae en sus manos. E incluso honorables catedráticos de Universidad son sometidos a amenazas de uno u otro bando por el mero hecho de haber ejercido en la época de Sadam o de haber sido promocionados en los nuevos tiempos. En Irak, el único oficio seguro es el de parado. Pero esto muy pocos iraquíes se lo pueden permitir. Mantener a la familia Su caso es uno más de los miles de iraquíes asesinados por una insurgencia que les acusa de colaboracionistas o traidores por el único delito de encontrar un puesto de trabajo para sostener a su familia. Porque en Irak es muy difícil encontrar un empleo en el que no se corra peligro de muerte sólo por cumplir con el oficio: electricistas, jueces, policías, albañiles, chóferes, ingenieros, empresarios o catedráticos, todos se han convertido en oficios con alto riesgo de muerte. En esta guerra feroz, la insurgencia se ha propuesto que Irak sea un infierno mientras sigan aquí las tropas norteamericanas, y asesina a todo aquel al que crea más o menos vinculado con la reconstrucción del país. El problema es que, aunque la mayoría de los iraquíes estén contra las tropas extranjeras, se han dado cuenta también de que buena parte de los oficios de este mundo tienen que ver con la construcción de un país, y que algo habrá que hacer para ganar el pan de cada día. Los partidos kurdos Los partidos kurdos, no obstante, también han tenido fuertes enfrentamientos con Alaui. Sobre todo por Kirkuk, donde se encuentran los principales yacimientos de petróleo del norte, ciudad habitada por árabes, turcomanos y kurdos, que estos últimos querrían ver integrada en su territorio. La integración de Kirkuk en el Kurdistán, de hecho, podría convertirse en el primer gran paso hacia la ruptura del país. Son prolijas negociaciones, que se desarrollan sobre el telón de fondo de una violencia que no remite, pese a que ayer las calles de Bagdad volvieron a su habitual rutina tras las excepcionales medidas de seguridad adoptadas en estos días. AFP ¿Broma macabra? Un grupo que dice llamarse Batallón Yihadista anunció ayer a través de internet la captura de un soldado norteamericano, a quien amenaza con decapitar en 72 horas si EE. UU. no libera a prisioneros iraquíes. El comunicado incluye una fotografía del militar- -arriba- Pero anoche, el portavoz de una empresa de juguetes apuntó que la imagen podría ser un trucaje con uno de sus muñecos, llamado Cody El Pentágono intenta aclarar si se trata de uno de sus hombres o de una broma macabra.