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ABC MIÉRCOLES 2 2 2005 Nacional EL CONGRESO TUMBA EL PLAN IBARRETXE 13 problema porque es normal que una decisión clara e inequívoca de una sociedad sea tenida en cuenta. El tercer mensaje iba dirigido a la sociedad española. Ibarretxe quiso trasladar al resto de Comunidades autónomas que es posible encontrar un modelo político para convivir y participar juntos en Europa En este punto, el lendakari sostuvo que hay mucha gente en España que entiende que el futuro de Euskadi lo deben decidir los propios vascos. Quiero agradecer, en nombre del Parlamento vasco, la enorme cantidad de muestras de cariño que hemos recibido de todos los pueblos de España, y muy especialmente desde el pueblo andaluz, el pueblo gallego y el pueblo catalán De nuestro puño y letra El lendakari quiso que el último mensaje lo recibieran los ciudadanos de su Comunidad autónoma, con el objetivo de negar las acusaciones sobre limpieza étnica lanzadas contra los nacionalistas vascos. Estoy orgulloso del pueblo vasco, de nuestra historia milenaria, de nuestra lengua, el euskera, una de las más antiguas de Europa. Pero estoy aún más orgulloso de nuestros hombres y mujeres, de todos los vascos y vascas que hoy vivimos y trabajamos en Euskadi, hayamos nacido donde hayamos nacido y votemos al partido que votemos subrayó Ibarretxe, que añadió a continuación: Es fundamentalmente a vosotros a quienes quiero dirigirme para deciros que el futuro nos pertenece y que lo escribiremos nosotros, pactando con los demás, pero lo escribiremos nosotros con nuestro puño y letra En su turno de réplica, Ibarretxe señaló que si el Congreso decide dar un portazo a la sociedad vasca, yo seguiré adelante y trasladaré la palabra al pueblo para que se vea el clamor de que es necesario buscar una salida al problema vasco En respuesta al presidente del Gobierno, el lendakari sostuvo que tenemos que poder decidir vivir juntos ya que la convivencia no se puede imponer a nadie, tiene que ser aceptada voluntariamente Ibarretxe instó a Zapatero a que sea valiente y explique a la sociedad española la necesidad de negociar con las instituciones vascas, pese al acoso de los señores del Partido Popular Ibarretxe saluda a Rajoy, en presencia de Acebes, poco antes de sentarse en los escaños populares IGNACIO GIL La decisión de Marín de conceder un turno de réplica al lendakari hizo que Ibarretxe se sentase en un escaño reservado a los parlamentarios autonómicos que acuden a la Cámara. Se da la circunstancia de que ésa es la zona que ocupan los diputados más revoltosos del PP De Ajuria Enea a la bancada del PP TEXTO: J. L. LORENTE FOTO: IGNACIO GIL MADRID. La decisión del presidente del Congreso, Manuel Marín, de conceder a última hora turno de réplica a Juan José Ibarretxe en la sesión sobre su plan soberanista motivó un importante problema logístico en el Congreso de los Diputados. ¿Dónde se debía sentar el lendakari dentro del hemiciclo? No existían precedentes en la Cámara, ya que nunca antes se había visto a un presidente autonómico dirigirse a sus señorías desde la tribuna de oradores. La propuesta inicial de Marín de conceder la palabra a Ibarretxe para que defendiese su plan soberanista sólo en una primera intervención no ocasionaba dificultades. El lendakari, tras su discurso, subiría a la tribuna de autoridades, desde donde seguiría el debate. El cambio de postura de Marín abrió un largo debate en la Junta de Portavoces que se celebró horas antes de la sesión. Una discusión centrada en la posibilidad de habilitar un pupitre y una silla en el centro del hemiciclo, justo en el espacio reservado a los servicios taquigráficos de la Cámara. El presidente del Congreso zanjó el debate con el argumento de que adoptaría una decisión tras revisar los vídeos de otras sesiones plenarias en las que hubieran intervenido diputados autonómicos. Escorado en su asiento Y así fue. A las cuatro de la tarde se despejó la incógnita. Ibarretxe se sentó en los escaños que ocupan los representantes regionales cuando se debaten en la Cámara propuestas enviadas por las Asambleas legislativas de las Comunidades autónomas. Ocupó un asiento reservado al PP, el partido más crítico con el proyecto secesionista. Más en concreto, se sentó en el escaño de Soraya Sáenz de Santamaría, la mano derecha del presidente del PP, Mariano Rajoy, y una de las personas- -junto con otras doce- -que colaboraron en la redacción del discurso del líder de la oposición. No quedó ahí la cosa. Esa zona del hemiciclo (justo a la derecha de la Presidencia de la Cámara y encima de la tribuna para redactores gráficos) es la que ocupan los diputados más revoltosos del Grupo Popular, a los que Marín suele llamar la atención con más frecuencia durante los debates. Con Héctor Esteve, Alejando Ballestero y Juan Santella- -a la izquierda de Ibarretxe- -y Jesús Mancha y Juan Carlos Guerra Zunzunegui- -detrás- el lendakari siguió con atención la sesión plenaria, tomando notas de las intervenciones de los portavoces. Esta vez, los llamados diputados hooligans del PP estuvieron tranquilos, quizá por el hecho de que la dirección del principal grupo de la oposición ordenó que no se fomentase la bronca en el hemiciclo. Para más inri, la presencia de los fotógrafos hizo más incómodo el seguimiento del debate para Ibarretxe. Los redactores gráficos disparaban continuamente sus flashes a menos de un metro de él y le obligaban a escorarse en su asiento para poder ver a los oradores en la tribuna. Ante tal situación, Marín no tuvo más remedio que ordenar a los fotógrafos que no molestasen al lendakari. no, en un referéndum. Es participar en la definición del marco que regula la convivencia. Lo de vivir juntos no es, pues, una simple cuestión de mayorías, sino de consensos, acuerdos y pactos. Dijo también que vivir en democracia significa saber renunciar, renuncia de la que surge la limitación impuesta por la Ley igual para todos. No se trata, pues, de una limitación injusta, sino de una limitación democrática, de una limitación que posibilita la libertad. Y el líder de la oposición subrayó permanentemente la idea de que en democracia nada es posible fuera de los límites establecidos por la Ley. En democracia no existe legitimidad contrapuesta a la legalidad. En democra- cia la legalidad es legítima, especialmente la legalidad básica, la legalidad establecida en los marcos jurídicos fundamentales. Si esa legalidad es legítima, no puede haber una legitimidad que se le contraponga. Y nada se puede negociar fuera de esa legalidad legítima. Fuera está el caos. Las constituciones no se inventan los países, ni las libertades, ni los individuos. No nacen en el vacío histórico. Pero son democráticas en la medida en que conducen todo lo preexistente, la geografía, la historia, los derechos históricos, las culturas, las identidades y los individuos al ámbito de los derechos definidos constitucionalmente. Todo lo demás es antidemocrático. Manos estrechadas La jornada de Ibarretxe en Madrid comenzó al mediodía, cuando llegó a Madrid tras presidir el Consejo de Gobierno de su Comunidad autónoma. Minutos antes de las cuatro de la tarde, el lendakari recorrió en coche- -acompañado del presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa- -los escasos cien metros que separan el Congreso de uno de los hoteles de la plaza de las Cortes. Recibido por la vicepresidenta primera de la Cámara, Carme Chacón, Juan José Ibarretxe accedió al hemiciclo y subió hasta el lugar que le habían asignado estrechando las manos de varios diputados del PP, incluido el presidente de este partido, Mariano Rajoy. Los flashes de los fotógrafos obligaban a Ibarretxe a escorarse en su asiento para poder ver a los oradores en la tribuna