Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 2 2 2005 Opinión 5 Distinciones Sin modificar sus principios, fue el diputado de la Chunta Aragonesista en el Congreso, José Antonio Labordeta, el encargado de romper ayer el frente nacionalista, alineado con la propuesta soberanista de Ibarretxe. A fuerza de recorrer España con su mochila, el cantautor conoce de primera mano terrenos y gentes, modos y maneras, diálogos y planes... También sabe distinguir churras de merinas. Mudanzas por decreto No se mordió ayer la lengua el presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, Carlos Bustelo, a la hora de calificar la operación de traslado de la entidad que dirige a Barcelona. Habló de deportación término que define un traslado cuyas únicas motivaciones son políticas, derivadas de la manifiesta dependencia del Gobierno hacia sus socios del tripartito catalán. No es habitual que un alto cargo denuncie comportamientos totalitarios en la Administración; tampoco que ésta subaste sus sedes, por flaquezas e intereses, como en una partida de palé A mitad de camino Superada- -con nota- -la prueba de las elecciones del pasado domingo, el presidente interino de Irak, Ghazi alYauar, anunció ayer su plan para la paulatina retirada de los soldados extranjeros. Lo hizo, eso sí, con la boca pequeña, consciente de que las tropas son una carga demasiado pesada para la incipiente democracia iraquí, pero un mal menor en un escenario plagado de terroristas. IGNACIO GIL Nuevas realidades. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió ayer a Juan José Ibarretxe que interprete el rechazo del Congreso a su reforma estatutaria como un sí a una posible nueva realidad más integradora, en la que quepamos todos Tras la intervención del lendakari vasco en el pleno parlamentario de ayer, Zapatero dijo que es deseable que abramos el tiempo de un acuerdo histórico y definitivo mientras que Mariano Rajoy, líder del PP, aseguró que los promotores del plan Ibarretxe no buscan el diálogo, sino el acatamiento; no reclaman un debate, sino la claudicación En la imagen, Zapatero abandona el hemiciclo tras el pleno. EL TORERO ZEN J. FÉLIX MACHUCA N las vísperas, la afición, que es alegre y confiada por naturaleza, nos la prometíamos muy felices, sabiendo que Madrid es plaza grande donde hay que torear de verdad. Torear de verdad significa ponerse delante del toro y parar, mandar y templar. Y ayer había que parar, mandar y templar un rato grande en el coso político de los leones del Congreso, donde un toro de la ganadería de Ibarretxe, sangre pura y malas ideas de pitón a pitón, salió a la arena con un plan en la testuz: empitonar a España por donde la Constitución se hace arteria femoral de un país diverso, soli- E dario y moderno. Semejante embestida no es para que se luzca ni el bombero torero, ni para hacer el dontancredo. Por el contrario, animales con trapío tan prehistórico, exigen lidiadores con tanta esgrima como valentía, para que el gusto final del combate no se quede, en la afición que lo sigue, sin llegarnos al paladar, tan leve y breve como el de una oblea. Pero las vísperas son mejores que las fiestas porque, hasta los besos soñados, aseguran, suelen ser los mejores. No cuajó el maestro Zapatero su mejor tarde en el coso de los leones de la carrera de San Jerónimo. Soñamos con ella. Creímos que el presidente iba a bajar la mano y mancharse la taleguilla de la realidad de las cosas. Y, qué quieren que les diga, hubo momentos en los que casi nos levanta de los asientos cuando, sin complejos y con el valor que se le presupone a los maestros, habló de España, de patriotismo, de esa implicación colectiva capaz de llevarnos a ser y dar los mejor de nosotros mismos. Pero qué va. Inmediatamente había que sentarse sobre la almohadilla para evitar tentaciones arrojadizas. Porque el maestro sucumbía al vano estilismo que lo define y se remontaba en un vuelo casi celestial, ingrávido y gentil, como pompa de nirvana. Quedaba embelesado con lo que por ahí arriba pudiera ver. Ángeles, arcángeles, serafines y cutifinos, vaya usted a saber. Pero en esos círculos celestiales se nos quedó enganchado, olvidando, con tan luminosa visión, los terrores de los malos, el miedo de las pistolas, el dolor de las víctimas, tan nuestras que aún nos acongojan, y eso no es plan. Es verdad que Rajoy contaba con un lote más claro. Tenía su sitio asegurado en una lidia más fácil. Lo suyo era ponerse delante del toro y jalearle cada embestida, espetándole Constitución, Autonomía y libertad para los constitucionalistas en las tierras del Norte. Pero también había que torear. Y lo hizo. El que lo hizo a medias fue el maestro Zapatero, empeñado en ponerse delante de semejante morlaco vestido de budista y con un manual Zen por capote. Así no se torea ni en Portugal, donde el toro, como ayer en Madrid, se devuelve vivo al corral...