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ABC MARTES 1 2 2005 Cultura 53 TEATRO Historia de una vida Autor: D. Margulies. Dir. T. Townsend. Esc. y vest. R. Garrigós. Ilum. J. M. l Guerra. Int. L. Martín y S. Abascal. Lugar: Teatro Muñoz Seca. Madrid. Castilla- La Mancha abrió ayer los actos del IV Centenario de El Quijote GUADALAJARA. El presidente de Castilla- La Mancha, José María Barreda (en la imagen, con José Bono) inauguró ayer, en el Palacio del Infantado de Guadalajara, Don Quijote de la Mancha, la sombra del caballero la primera gran exposición del IV Centenario. La muestra está integrada por 188 obras de más de medio centenar de instituciones y colecciones privadas de toda España. MOMENTOS DE VERDAD JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN a simple exposición del argumento de esta comedia dramática delestadounidense Donald Margulies podría hacer pensar una aproximación de Eva al desnudo al universo literario o en una obra sobre la recóndita cotidianidad de los animales de pluma, y no haría justicia a la riqueza de un texto irrigado por más complejas corrientes subterráneas. Sucintamente, la trama es ésta: una escritora de éxito recibe la visita de una de sus alumnas, que la admira y que, tras convertirse en su ayudante, terminará consagrándose a su vez como escritora de éxito después de haber vampirizado novelísticamente las enseñanzas y las confesiones biográficas de la primera. Margulies, que obtuvo el premio Pulitzer en el año 2000 por Cena entre amigos pone sobre el tapete en Historia de una vida el relato de un relevo generacional en el que se despachan algunas recetas de ligera cocina literaria, pero asimismo despliega el tema del necesario asesinato del padre para el desarrollo independiente del hijo, cebado con la sangre de quien lo adiestró que era secretamente consciente de formar parte de un proceso eternamente repetido; irrumpe en la selva de los afectos y las heridas inevitables, y se enfrenta, al cabo, con la dolorosa mueca de la muerte. La extraordinaria labor de Luisa Martín y Silvia Abascal, como maestra y alumna respectivamente, llena la representación de emocionantes momentos de verdad; tanto, que en una escena en que la primera, celosa por el reconocimiento literario que obtiene la segunda, exclama que la verdadera cuestión que las enfrenta es el paso del tiempo, una señora de mediana edad sentada justo delante de quien firma estas líneas no pudo evitar que se le escapara un sincerísimo y sonoro: ¡Es verdad! al reconocer sin duda en carne propia los ecos de lo representado, la constatación de las sutiles inclemencias que la edad nos va suministrando mezclada con la nostalgia por lo jóvenes que fuimos y la envidia por lo jóvenes que son los que aún lo son. Tamzin Townsend realiza una ajustada dirección transparente, que deja fluir y encauza con astucia el tumultuoso caudal que late bajo la tranquila superficie de la pieza. Y, ya se ha dicho, las dos actrices que mantienen el hermoso mano a mano en escena, en un prodigioso ejercicio de interpretación in crescendo, están soberbias. L EFE