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48 Cultura XIX PREMIOS GOYA MARTES 1 2 2005 ABC La coquetería de la ministra La ministra de Cultura, Carmen Calvo, tuvo sus dosis de protagonismo en la ceremonia y demostró tener oficio y coquetería. Cada vez que alguien la nombraba sobre el escenario, y ante la posibilidad de ser enfocada entonces por las cámaras de televisión, se quitaba las gafas. Lo que no tuvo es velocidad para que no le pillaran. Trabajo e inteligencia Manuela Sanle, la cuñada de Ramón Sampedro, dijo haber seguido la gala con una gran emoción No pudimos contener las lágrimas, fue impresionante, pero yo ya lo esperaba dijo, para añadir que el éxito de la película se debe a la inteligencia de Sampedro (encarnado por Javier Bardem) y al trabajo del equipo de la película. Las películas más premiadas Catorce Mar adentro (2005) de Alejandro Amenábar Trece ¡Ay, Carmela! de Carlos Saura (1991) Nueve Belle Epoque de Fernando Trueba (1993) Ocho El Rey pasmado de Imanol Uribe (1992) Días contados de Imanol Uribe (1992) Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto de Agustín Díaz Yanes (1996) Los otros de Alejandro Amenábar (2002) Siete Tesis de Alejandro Amenábar (1997) El perro del hortelano de Pilar Miró (1997) La niña de tus ojos de Fernando Trueba (1999) Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar (2000) Te doy mis ojos de Icíar Bollaín (2004) Seis Remando al viento de Gonzalo Suárez (1989) El sueño del mono loco de Fernando Trueba (1990) Tirano Banderas de José Luis García Sánchez (1994) El día de la bestia de Álex de la Iglesia (1996) Cinco El bosque animado de José Luis Cuerda (1988) Mujeres al borde de un ataque de nervios de Pedro Almodóvar (1989) Canción de cuna de José Luis Garci (1995) La buena estrella de Ricardo Franco (1998) Solas de Benito Zambrano (2000) Goya en Burdeos de Carlos Saura (2000) You re the one de José Luis Garci (2001) Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa (2003) Cuatro El viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez (1987) Divinas palabras de José Luis García Sánchez (1986) Secretos del corazón de Montxo Armendáriz (1998) El Bola de Achero Mañas (2001) La gran aventura de Mortadelo y Filemón de Javier Fesser (2004) Lola Dueñas, tras anunciarse su premio como mejor actriz protagonista, abraza a Pilar Bardem JAIME GARCÍA La única explicación que se encuentra para que la Academia haya tenido esta actitud tan roñosa y se haya olvidado por completo de la película de Alejandro Amenábar, Mar adentro es la inquina personal o unas aviesas intenciones políticas La Academia nos da una lección de estrategia y un abanico E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Francamente, no hay quién entienda a esta Academia nuestra del Cine. Se veía venir, pero uno nunca se acabó de creer que tuvieran el valor de hacerlo. Por muy mal que les caiga a los académicos Alejandro Amenábar y por muy en contra que estuvieran del fondo de su Mar adentro no se puede ningunear de esa manera a la película que, se quiera o no se quiera, ha sido la más importante del año, la que más ha dado que hablar y la de mayor éxito en la esquiva taquilla. Y no es la primera vez que ocurre eso de que la Academia muestre su aparente interés por algún título y lo señale como finalista en varias candidaturas (lo que llamamos nominaciones y luego, a la hora de la verdad, mire para otro lado, lo castigue con la total indiferencia y no le dé ningún premio. Unos años le ha tocado a Almodóvar; otros, a Garci; y éste la víctima de esas técnicas de tortura académica del palo y la zanahoria ha sido el pobre Amenábar, a quien tampoco le sobran años ni experiencias decepcionantes como para asumir estos duros golpes. Pero la vida es así, unas veces se pierde mucho y otras veces se pierde todo. Que no haya sido premiado ninguno de sus actores ni actrices, que no se le haya reconocido a Amenábar con el galardón de director del año, que ni siquiera se haya tenido la sensibilidad de animarlo a seguir haciendo la música de sus películas dándole un Goya... que ni el guión, ni la excelente fotografía de Aguirresarobe, ni la compleja producción, ni nada de nada haya merecido un simple y (dadas las circunstancias de película hipernominada sencillo Goya, parece muy raro; muy, muy raro. Podrían, al menos, haberse dignado a premiar lo obvio, el maquillaje y la peluquería, que hasta en la Academia de Hollywood se han dado cuenta y la han seleccionado en este capítulo para sus Oscar. La única explicación que se encuentra para esta actitud tan escandalosa de olvido para es- De este modo tenemos todo un abanico de propuestas para ir a ver cine español: abaniquémonos, pues ta película es la inquina personal o unas aviesas intenciones políticas. De todos modos, queremos animar desde aquí al joven Alejandro Amenábar a que continúe, el tiempo y el talento están de su parte... Ganar premios tampoco es lo más importante, no molesta, pero no es lo más importante. Tiene mucho más valor mantenerse firme en la decepción y en la perseverancia. Claro que hay que ver todo esto desde su lado práctico: ¿Qué impresión hubiera dado el cine español, que con tanta pompa se anuncia a sí mismo, si una sola película se hubiera llevado todos los premios? ¿En qué se habría quedado una de las funciones primordiales de los premios Goya, que es la de promocionar películas y darles un primer o un segundo aliento en taquilla, si todos los premios hubieran sido para Mar adentro en vez de, como ha ocurrido, repartirlo entre el buen cine del año, entre El séptimo día entre Héctor entre Tíovivo c. 1950 o El lobo De este modo tenemos todo un abanico de propuestas para ir a ver cine español: abaniquémonos, pues.