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32 Madrid MARTES 1 2 2005 ABC MADRID AL DÍA COMPACIDAD IGNACIO RUIZ QUINTANO os peces gordos del comité olímpico, hadas madrinas del negocio de la construcción, vienen a pasar revista a Madrid por lo de la candidatura del 2012, y a Gallardón no se le ocurren ya más discursos para engatusarlos. Con la mosca cojonera de Barcelona en contra, la candidatura de Madrid está más perdida que don Beltrane en la grande polvareda, pero Cobo, ese San Pedro municipal sobre el cual Gallardón pretendía edificar su iglesia, cree que todavía hay probabilidades de organizar en la Plaza Mayor los Juegos Olímpicos de 2012. Los tenemos impresionados- -ha dicho- Nunca habían visto una ciudad tan compacta. ¿A que nadie había reparado en la compacidad madrileña? Cobo, sí. Y el comité de recepción a la inspección del comité olímpico atacará el Qué alegría cuando me dijeron de Gobarain con idea de subrayar el concepto de compacidad. Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor... ¡Jerusalén! ¿No es a Jerusalén a donde los carcamales progres de Davos quieren trasladar la sede de la Onu? La razón debe de ser la misma que ha dado Cobo para traer a Madrid los juegos olímpicos: la compacidad del paquete madrileño. La propaganda promete un Endowment pad es decir, un aumento del paquete, como los famosos gayumbos con aumento de paquete incorporado de la Super Shaper Briefs americana. La compacidad, pues, es un valor en alza. En Madrid, ahora mismo, lo más compacto que tenemos es el delegado Méndez, juez y guardia en un mismo cargo, martillo de reaccionarios, que al frente de sus mejores hombres ha conseguido descabezar a la hidra del fascismo que operaba disfrazada de señorina del Rastrillo. Méndez es valiente. Méndez es audaz. Méndez es patriota: el español de toda la vida al que la lotocracia con que nos gobernamos ha bendecido con un cargo que conlleva ponerse una gorra. A ver qué aspirante a capital olímpica ofrece más garantías de orden que este Madrid con un Beria como Méndez, en cuyas manos están los apuntes de Derecho que perdió Pepiño Blanco, que ya no pudo acabar la carrera. L DIMES Y DIRETES JOSÉ CABRERA FORNEIRO PSIQUIATRA LA ESPAÑA ADOLESCENTE Cuántas veces nos han preguntado a los psiquiatras en la consulta: qué le pasa a mi hijo doctor? Y cuantas habremos respondido: su hijo está pasando la adolescencia. La adolescencia no es una enfermedad, no es un vicio, ni una forma de ser, la adolescencia es una fase de la vida que en forma de transición transforma lo biológico y lo psíquico de la persona y la introduce en la edad adulta para lo bueno y para lo malo. La adolescencia es una fase estrictamente necesaria en la que cambian las hormonas, las células, los tejidos y cómo no el propio cerebro, y de su paso va a depender en gran manera el futuro de la persona. El o la adolescente están llenos de contradicciones, no saben cual es el camino, no se aguantan a ellos mismos, les repele el mundo de los adultos y sus hipocresías (y no es para menos por cierto) quieren ser diferentes y por eso se visten con pantalones que arrastran, zapatillas con agujeros, pelos de colores, piercings varios y cara de enfado habitualmente. Además tienen un lenguaje verbal propio: kely, pibe, mazo, tia, tio, colega, ¡no te rayes un lenguaje telefónico sincrético (sin vocales por ejemplo, por cierto al principio en el origen de las lenguas no había vocales, ¿lo sa- bían Udes? y un idioma informático inescrutable lleno de logos y expresiones tales como ji, ji, ji... bla bla bla... porfa porfa... y finalmente una conducta rígida e intolerante (por miedo la mayor parte de las veces al entorno que para ellos es casi siempre hostil) con incapacidad para aceptar un no y pegados literalmente a una música de moda ya sea en su mp- 3, en su ordenador, discman o cualquier otro artilugio. Forman además grupos a manera de subcultura: raperos, pijos, bakalas, heavis, ultras, ...y así un sin fin de ellos. El paso a la adolescencia supone para los padres el encuentro por primera vez con la idea de que los hijos no son de nuestra propiedad, que no van a hacer siempre lo que les digamos y que necesariamente se irán tarde o temprano porque es ley de vida. Y esto resulta bastante duro e incómodo. El paso de papi o mami a oye tio es abismal y lo solemos sentir con agresividad sobretodo en la medida en que significa la vuelta a nuestra propia soledad de adultos, e incluso para algunos la soledad metafísica ya que pusieron su único objetivo vital en la cría de los hijos En cualquier caso la adolescencia de nuestros hijos siempre se vive como peor que la nuestra: nosotros éra- mos más buenos, más sacrificados, hacíamos caso a nuestros padres, estudiábamos más, en definitiva éramos un ejemplo vivo de adolescentes. ¡Bienvenidos al siglo XXI ¡Bienvenidos a la España adolescente Es cierto que nuestros hijos adolescentes se acuestan tarde, se levantan más tarde, estudian poco, nos dan respuestas agrias, y no hay manera de acertar con ellos. Pero también es cierto que los adultos de hoy a pesar de haber sido los adolescentes ideales del pasado nos lo hemos montado mal, les hemos dado de todo menos tiempo y ejemplo: cosas, comodidades, medios materiales, pero estamos muy ocupados en salvar el mundo y nos hemos olvidado de los nuestros. Yo creo que la España de hoy es en cierto modo una España adolescente. No se quiere a sí misma, está desorientada buscando su lugar en el mundo, tolera mal que se hable mal de ella y se mira mucho el ombligo como si tuviera miedo a la responsabilidad de la edad adulta, y los gobernantes juega a ese juego adolescente de igual forma. Demasiados gran hermano, la casa de tu vida, aventura en África, crónicas marcianas, programas rosas, y muy poco sentido, muy poco ejemplo y pocas ganas de compartir tiempo y responsabilidad con los que van a ser por fuerza nuestro futuro. Yo creo que los adolescentes no son tan malos y que España a pesar de sus gobernantes tampoco, solo es cuestión de cambiar la perspectiva, enseñar, acompañar, sancionar si es necesario y en cualquier caso mirarnos menos en el espejo y más en los demás.