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22 MARTES 1 2 2005 ABC Internacional ELECCIONES EN IRAK Dos iraquíes saludan a un convoy militar británico a su paso, ayer, por la localidad de Al Kala, en el sur del país AP La coalición de los partidos religiosos chiíes se considera vencedora en los comicios Alaui aboga por un Gobierno con representantes de las tres etnias haber ganado la mitad de los votos, lo que le permitiría formar el nuevo Ejecutivo pero no le garantiza el puesto del primer ministro ALBERTO SOTILLO. ENVIADO ESPECIAL BAGDAD. La coalición de partidos religiosos chiíes auspiciada por el ayatolá Sistani se considera la triunfadora de las elecciones iraquíes, en las que espera haber ganado la mitad de los votos. No obstante, los resultados oficiales aún pueden tardar más de una semana en llegar, a la vista de que el recuento se hace papeleta a papeleta, y muchas veces a la luz de una vela por los continuos apagones. La coalición chií basa su confianza en la victoria en sus propios recuenb La coalición chií confía en Estos resultados convertirían a la coalición chií en la fuerza encargada de formar Gobierno, pero no garantizan que el primer ministro salga de sus filas. Las negociaciones se prometen prolijas y pueden crear fuertes tensiones en el seno de la coalición, en la que conviven desde seguidores del clérigo rebelde Moqtada al- Sadr hasta el antiguo protegido del Pentágono, el fluctuante Ahmed Chalabi. Combinaciones posibles Es más, no se descarta que, si el juego se complica, termine repitiendo Alaui como primer ministro al frente de alguna insólita combinación. Ayer, en unas declaraciones muy propias de quien no pierde la esperanza de seguir al frente del Gobierno, Alaui hizo un solemne llamamiento a favor de un diálogo nacional para que chiíes, suníes y kurdos se unan en el futuro Ejecutivo. Lo sencillo sería un acuerdo entre la coalición chií y los kurdos, pero son muchas las diferencias que les separan. En asuntos como la estructura del Estado federal o la presencia de tropas norteamericanas, éstos se entenderían mejor con Alaui. En principio, el candidato natural a primer ministro es el actual ministro de Finanzas, Adel Abdel Mahdi, número dos de la coalición chií, religioso moderado, defensor de la economía de mercado y con tos, realizados por sus 13.000 monitores; es más, un miembro independiente de la coalición señaló que representantes norteamericanos les han asegurado que, muy probablemente sus cálculos no van muy descaminados. Y lo cierto es que la amplísima participación en los feudos de los partidos religiosos chiíes apunta a un seguro buen resultado. Ahora bien, su victoria se habría quedado lejos de la mayoría absoluta que le garantizaría el control de la Asamblea Nacional. Una posibilidad, por otra parte, no deseada por la propia coalición chií, que insiste en que prefiere un gobierno de coalición que refleje la pluralidad de la sociedad iraquí. Según los cálculos de los partidos religiosos chiíes, en segundo lugar se situaría el bloque kurdo que, como todos esperaban, habría ganado un 20 por ciento de los votos. En tercer lugar figuraría el partido del actual primer ministro, Iyad Alaui, que habría ganado en el bastión chií laico de Nasiriya, en algún barrio de Bagdad e incluso en ciertas zonas suníes. Se espera también que en la Asamblea tengan su propia voz el partido comunista, el partido del suní prooccidental Adnan Pachachi y la organización del actual presidente, el también suní Ghazi alYauar. Los líderes religiosos insisten en que no desean un Estado como el iraní, pero sí más peso para la Sharía