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8 Opinión MARTES 1 2 2005 ABC Cartas al director ¡Increíble! Según publica la Prensa valenciana, un informe que presentó el ministro de Asuntos Exteriores, señor Moratinos, en la Unión Europea sobre las lenguas españolas podría, en caso de aprobarse, obligar a los valencianos a reconocer el catalán como lengua oficial en su Estatuto. Estamos hasta el gorro de escuchar barbaridades de los políticos, pero que un informe de un señor, por muy ministro que sea, pueda echar por tierra siglos de cultura valenciana, sin respetar el sentir de los valencianos y el amor por sus raíces, es el colmo de la injusticia, de una falta de respeto a este pueblo y a sus antepasados, que de ninguna manera se puede tolerar. ¿Dónde están nuestras autoridades? Ya está bien de echarse insultos los del PP contra el PSOE y el PSOE contra el PP. ¡Hagan algo, muévanse! Cumplan lo que prometieron cuando nos pidieron el voto. ¿Para que están la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Europeo? Vayan donde haga falta, pero hagan algo, por favor. A los valencianos nos da la impresión de que estamos indefensos ante tanto ataque a nuestra Comunidad. Jesús Miquel Pascual. Algemesí (Valencia) Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es bros del PSOE, ya ministros algunos de ellos, que ponen ahora al Santo Padre a bajar de un burro por emitir su opinión sobre el reparto del agua, algo que parece muy propio de la labor de un religioso, esto es, opinar sobre la solidaridad entre los hombres. Está claro que esto del talante el Gobierno lo practica sólo con los que le dan la razón. Como se te ocurra discrepar vas listo. Yo sólo espero que la publicación de mi nombre bajo estas líneas no provoque mi inmediata detención como sospechoso de ultraderechismo Ricardo López de Guereñu. Madrid. ETA, Carod, Zapatero ETA atenta de nuevo. En Denia esta vez, no hace mucho lo hacía en Vascongadas. El pacto ETA- ERC sigue, por lo visto, vigente. ETA sigue sin atentar en Cataluña. Lo peor de todo esto es que no debemos olvidar que ERC forma parte del Gobierno de la Nación. Por tanto, señalar que la estabilidad del Gobierno del PSOE está basada en una formación como la de Esquerra que se permite el lujo de pactar con ETA en Perpiñán. ETA, por otro lado, vuelve a hacer su campaña electoral como sabe, con bombas, días antes de que se debata en el Congreso el plan Ibarreche, y ya sabemos que con estos actos ETA hace referencia a esas tortas de las que hablaba el lendakari si no se negocia su plan. Y en el Gobierno de España, el señor Zapatero tampoco se entera. No se entera de que para gobernar no sólo basta el dialogo, hay que actuar. No se entera de que con ETA no tiene cabida pacto alguno. No se entera de que la banda terrorista ha vertido en España la sangre de cientos de personas, incluida la de muchos compañeros suyos de partido, y eso, todo eso, exige un respeto. Respeto que no se tiene pactando con los asesinos, respeto que es violado acercando los presos etarras a Vascongadas y respeto que deja de existir haciendo posible la financiación, con fondos públicos españoles, de partidos y asociaciones que brindan con champán cada asesinato de ETA. Y de lo que tampoco se entera mucha gente es de que los españoles, madrileños, gallegos, andaluces, vascos, murcianos, catalanes, castellanos, etcétera, pueblo soberano, lo que queremos es vivir en paz y libertad. Juan Pablo López. Móstoles (Madrid) La política del eslogan Eslogan es una frase llamativa o con gancho que sirve para atraer la atención del publico e incitarle a adquirir un determinado producto. Hoy en día no hay marca que se precie que no tenga uno. Esta moda de eslóganes hace tiempo que llegó a las esferas de la política, así cuando Almunia fue vapuleado en las elecciones de 2000 no le dolió tanto ya que iba en positivo y nos enteramos de que Gaspar Llamazares es muy educado el pedirnos la palabra para las últimas elecciones. Lo alarmante del asunto no es que nuestros políticos hagan uso de este instrumento, sino el abandono absoluto de las cuestiones de fondo. En veinte días se celebra un referéndum que puede marcar un hito en la historia de España y Europa y la campaña prácticamente se limita a un grupo de famosos, algunos de dudosa cultura política, leyendo los artículos más llamativos (eslóganes) de la Constitución y el reparto de ejemplares en partidos de fútbol, habiendo ido a parar inevitablemente al portero contrario o a algún mal arbitro. Nadie explica en qué es mejor para España esta Constitu- ción que el actual sistema de Niza, por qué debemos acatar el sistema de doble mayoría y cuáles son las consecuencias reales de un posible no mas allá de tremendismos apocalípticos, entre otras cuestiones. Leopoldo Juan Reaño García. Madrid. El Papa, a veces Recuerdo hace unos meses a algunos miembros del PSOE que ahora se sientan en el Gobierno, alabando y poniendo como ejemplo de moralidad y razón las palabras del Papa, situándose en contra de la guerra de Irak. Los mismos miem- El cine español El glamour de la gala de los Goya no puede disimular la baja calidad, salvo excepciones, del cine español. El hecho de que casi todos los premios se los lleve una sola película puede ser un síntoma de ello. Otro, el que durante el pasado año haya perdido tres millones de espectadores, entre los que me encuentro. Por eso me ha molestado que la ministra de Cultura, Carmen Calvo, primero, y ahora el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, nos digan qué tipo de cine debemos ir a ver, como si los españoles no tuviéramos cultura ni criterio. Yo voy a ver el cine que me gusta; el que considero bueno, sea éste francés, argentino o norteamericano. Y, lamentándolo mucho, el cine español no me gusta. Lo considero demasiado escorado política e ideológicamente en una determinada orientación; como lo corroboran también las manifestaciones de apoyo de los cineastas a determinados posicionamientos partidistas, y el que el presidente del Gobierno asista a estrenos o a la entrega de los Goya para agradecer ese apoyo. Tampoco me gusta la excesiva abundancia en las películas españolas de determinados temas, como el humor de sal gruesa, la homosexualidad, la ridiculización de la Iglesia católica o la Guerra Civil. Tratados además de forma sectaria o revanchista. Y lógicamente no me hace gracia que ese cine esté subvencionado con mis impuestos. Al menos el cine americano es independiente y no necesita de subvenciones para triunfar. Antonio García Ramoneda. Sabadell (Barcelona)