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ABC LUNES 31 1 2005 Economía 85 JUAN VELARDE FUERTES PERSPECTIVAS ANTE 2005 (Y III) UNA EVIDENTE PREOCUPACIÓN SOBRE LA POLÍTICA ECONÓMICA l panorama mundial que nos puede afectar no es precisamente amable. El tercer trimestre de 2004 cerraba un año en el que el déficit norteamericano por cuenta corriente alcanzaba la cifra colosal de 603.200 millones de dólares. En esa misma fecha, el PIB alemán crecía a una tasa anual del 1,3 la de Francia, era del 1,9 la de Italia, del 1,3 y por lo que se refiere a nuestros grandes clientes, la única excepción era la tasa de incremento del PIB británico: un 3,1 La media del conjunto de la zona del euro era sólo del 1,8 El paro se consolida en Europa: en diciembre de 2004 era del 12,8 en Bélgica y del 10 en Alemania. En Francia, en noviembre de 2004, era del 9,9 España, con un 10 de tasa de desempleo, ha dejado de ser una excepción. También es clara la mala situación exterior de España. En los doce meses que finalizan en octubre de 2004, el déficit por cuenta corriente español era 43.300 millones. Dentro del grupo de los quince países industriales más importantes con mayor déficit que España, únicamente están Estados Unidos y Gran Bretaña. Pero estos dos países poseen, a corto plazo, atractivos para atraer capitales foráneos que no tiene España. Es más; la corriente de inversiones extranjeras que se dirige hacia nosotros ofrece claras cifras en descenso. Es bastante lógico. Un inversor extranjero observa que, ahora mismo, los pronósticos de The Economist para nuestra economía en el año 2005, son de un menor incremento del PIB que en el 2004, y también de un mayor déficit, en porcentaje del PIB, para el saldo de la balanza por cuenta corriente y que problemas estructurales, como el de la flexibilización del mercado laboral, parecen soslayarse. Añadamos una penosa situación inflacionista. En noviembre de 2004, en tasa anual, los precios industriales habían crecido un 5,2 Nos encuadramos así en el grupo de los países adelantados inflacionistas por precios industriales, que es tanto como decir, en el grupo de los crecientemente poco competitivos. Todo se ratifica con el excelente trabajo de Estela S. Mazo, aparecido en Expansión el 19 de enero de 2003, bajo el título, referido a la evolución de los precios en la Unión Económica y Monetaria, de España es el país donde más ha subido la inflación desde la entrada el euro El incremento medio de la eurozona, desde enero de 2002 a diciembre de 2004 fue del 6,3 En España, del 10,2 En el mismo trabajo se indica que los expertos, lo mismo que el Banco de España, co- E Pedro Solbes Existe un déficit de competencia en mercados poco liberalizados, y falta transparencia en el proceso de formación de precios en algún sector inciden en que para atacar el núcleo duro de los precios es necesario, además de realizar políticas de oferta y mejorar la productividad, impulsar el proceso de liberalizaciones, promocionar las nuevas tecnologías y tomar medidas que fomenten la internacionalización Existe un déficit de competencia en mercados poco liberalizados, y falta transparencia en el proceso de formación de precios en algún sector. El Banco Central Europeo achaca sistemáticamente la inflación a los elevados márgenes (de beneficios de las compañías) y a la insuficiente productividad de las empresas La situación coyuntural inflacionista no nos puede, tampoco, dejar tranquilos. En el Informe Mensual correspondiente a enero de 2005, del Servicio de Estudios de La Caixa se puede leer: El diferencial de inflación de España con la zona del euro aumentó de nuevo en una décima en noviembre y se situó en 1,3 puntos porcentuales, según el IPC armonizado... Por componentes, el crecimiento de los precios era superior en España en todos los casos, excepción hecha de los precios de los servicios médicos. Los diferenciales más amplios siguieron registrándose en la alimentación, el transporte y las comunicaciones A la pregunta de qué se está poniendo en marcha en este sentido, han de confesar, los optimistas, que nada, y los pesimistas, que medidas que son en este sentido contraproducentes, como las relacionadas con los horarios comerciales, aparte de toda la escandalera organizada en torno al intento de cambio en los órganos de dirección de empresas importantes que marchaban muy bien, lo acaban perturbando todo. Los casos especialmente destacados son los de Repsol YPF y del BBVA, e insinuaciones en torno a Telefónica, y no concluye desgraciadamente con eso la relación. Es malo que el sector público parece no abandonar la idea, que se atribuye a Fouché por Stefan Zweig, de, en cualquier situación política, tener las manos en la masa Pero, peor aún es frenar la competencia, en horarios o en cualquier otra ventaja para los consumidores. Esta inflación y los problemas procedentes del exterior se unen a dos importantes complicaciones estructurales. La primera se deriva de la falta de solución del problema energético, agravado además por las consecuencias derivadas del protocolo de Kioto. Como señala María Teresa Estevan Bolea, en sus declaraciones a Crónica Virtual de Economía de 19- 25 enero 2005, es necesario señalar en relación con la energía, al lado de las altas tasas de crecimiento de la demanda en los últimos años, con incrementos anuales del orden del 6 y el minúsculo grado de autoabastecimiento de energía primaria: Dependemos de los abastecimientos externos en un 75,8 frente a la media del 50 de la Unión Europea Y he ahí cómo en el mismo número de esta publicación, Juan E. Iranzo destaca, en su artículo Kioto resucita la Energía Nuclear que es obligado replantearse la opción nuclear como una alternativa disponible a medio y largo plazo De todo esto, complicado porque la apuesta por el gas choca con la indexación de éste con los crecientemente más caros precios del petróleo, nada parece atenderse. Finalmente, el tener una democracia apacible es algo fundamental para que el desarrollo se produzca. Las convulsiones políticas que amenaza en el País Vasco y Cataluña atentan a esa apacibilidad. El fantasma que surgió en The Wall Street Journal Europe de 10 de enero de 2005, bajo el título de Balkan Spain se concretaba en estas palabras: se trata probablemente de la peor crisis política desde que España restauró la democracia hace unas tres décadas Sin plantar cara, con contundencia a esto, que afecta a dos regiones económicamente muy importantes de España, es imposible imaginar un 2005 con un importante avance económico. Si a todo esto sumamos la confusión que reina en el mundo laboral y el freno a las infraestructuras, parece muy difícil creer que 2005 pueda ser un buen año.