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ABC LUNES 31 1 2005 Cultura XIX PREMIOS GOYA 55 Amplias sonrisas y ni rastro de tarjetones de protesta de otros años en los prolegómenos de los Goya del talante, cuyo emperador, como todos esperábamos, no fue otro que Alejandro, por tierra y también Mar Adentro El imperio de Alejandro y lo demás figurantes, figurines, figurones... TEXTO: JAVIER CORTIJO MADRID. Antes de llegar ya barruntábamos que era la noche de Alejandro, Magno del cine español, como los Goya han puesto en evidencia. Fuera de este detalle, y aunque suene desactualizado constatábamos que, enfilando hacia el portón de entrada de los premios, corría un biruji que le cortaba la barba hasta al busto de Melvin Jones, el de los Leones. Pero no a la pancarta escarpada de un grupo de valientes del sindicato de extras, figurantes y auxiliares artísticos, los únicos en dar la nota tímidamente y desgañitarse pidiendo su poquito de por favor mientras servían de involuntario comité de bienvenida al Gran Cañón del escote de Elsa Pataki (o al mesetario y quijotesco de la ministra) En ese momento nos empezábamos a oler que, en esta edición, el nivel protestón iba a ser de serie B o C, curiosamente como la poco relumbrante naturaleza del gremio reivindicador. Con esa agridulce sensación (y ahora, ¿de qué escribo? nos dirigimos a la garita de acreditaciones, canturreando inconscientemente una arrabalesca cancioncilla infantil: En la calle de no sé dónde mataron a no sé quién, el vivo cayó en el suelo y el muerto se echó a correr Que no vuelen juntos Allí, nos mezclamos con la multitud, y más calentitos, oímos el runrún y farfulleo de veteranos y noveles, productores con alfiler de corbata con rubí gota de sangre y caciquillos que vestían como Miguel Gila y tal meollo se centraba, cómo no, en dónde estará el carro de los tres millones de espectadores perdidos, tralará. Y, para dejar en evidencia a los críticos, esas malas personas, aportamos soluciones prácticas y todo, aunque sean a toro pasado: que Florentino Pérez emulase a su colega Enrique Cerezo y nos trajera algún galáctico a la industria; que la Academia hubiese tenido más ancha la mano con las promesas y, para el Goya al actor revelación, hubiera propuesto a Pozí por FBI Coto Matamoros por Plauto Raulito por Frankie Banderas y el Mono Burgos por Isi Disi También que nuestros cachorros se pasen al doblaje de videojuegos (como hicieron Fele Martínez en Vexx o la Watling en El príncipe de Persia 2 a ver si así practicaban en la cosa de la dicción; y que, sobre todo, Amenábar y Segura no viajen en el mismo avión bajo ningún concepto porque, si hubiese una desgracia (que Dios no quiera, desde luego) el cine español se nos va literalmente al garete. Y, entre tanto, ni rastro de adhesi- Zapatero y su mujer, Sonsoles Espinosa, anoche junto a Carmen Calvo vos, pegatinas o pins feriantes, oiga. Ni siquiera un mísero Visite Puerto Hurraco una chapa de la Asociación de Amigos del Cianuro o un carnet de socio del club de críticos fans de Garci. ¿Dónde estarán los tres millones de No a la guerra de hace un par de temporadas? Y eso que, por si acaso, nos habíamos preparado con celo e imperdible nuestro preferido, rememorando aquella famosa pancarta que asomó cuando a nuestra selección de baloncesto la dio para el pelo cierto equipo africano en Barcelona 92: Sí al tercer angoleño Lástima, con lo pretecnológico que nos quedó. Un nuevo murmullo hipermusculado nos catapultó a la entrada de famosos y figurines (los figurantes estarían ya al nivel de estalactitas con moco de pavo) ¿Es un pájaro? ¿Un pajarraco? Sí, digo no. Es el figurón de Javier Bardem, de negro Buenafuente, como Super- Amenábar. Descamisado pero formal. Al ratito entró otro que tal bailaba hace nada: Guillermo Toledo, más buenecito y talantoso que Bambi. Bueno, quien dice Bambi dice Dumbo, que tampoco hay que leer entre líneas. Seguidamente apareció Juan Diego, sin una mala faltriquera que ocultase pegatinas ni bulto parecido o sospechoso. Buah, pues si éste no patrocina algarabías ni correveidiles, apaga y vámonos a por los canapés de entreplanta (los montaditos de chorizo, como piedras pómez este año; se van superando) Justo cuando sonaba la campana de último minuto, apuren el intercambio de currículos y móviles localizamos a un caballero barojiano con boina con guarnición de caspa fosilizada que llevaba prendido en el ojal un Sí a la paz Como en los viejos tiempos. Casi. Ahora, siempre positivos, nunca negatifos Ay cuánto hemos cambiado para seguir siempre igual. Y al final me he perdido a Dafne y su no- vestido, mecachis. Ana Belén y Pastora Vega Victoria Abril cantó en la ceremonia El runrún farfullero aportaba soluciones a la pertinaz crisis: que Florentino traiga algún galáctico o que Amenábar y Segura no compartan avión, por si hay alguna desgracia