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52 LUNES 31 1 2005 ABC Cultura y espectáculos Lola Dueñas (a la izquierda) recibe el Goya como mejor actriz; a la derecha, Alejandro Amenábar con Javier Bardem Mar adentro con 14 goyas, se convierte en la película más premiada por el cine español No hubo sorpresas en la gala más rápida de los galardones de la Academia b José Luis Rodríguez Zapatero presidió la ceremonia, que recuperó la normalidad cinematográfica y abandonó las pegatinas y las reivindicaciones políticas JOSÉ EDUARDO ARENAS MADRID. Alejandro Amenábar hizo ayer historia en el cine español, al lograr la cifra más alta de premios en la historia de los Goya: catorce galardones, de los quince a los que optaba, que supera a los trece logrados en 1991 por ¡Ay, Carmela! Había mar calma en los Goya. La XIX edición de los premios de la Academia de Cine, que por primera vez se celebraba en domingo y no en sábado, no tuvo este año pegatinas ni mayores reivindicaciones políticas (aunque en la puerta del Palacio Municipal de Congresos del Campo de las Naciones hubo un par de manifestaciones) En el patio de butacas, José Luis Rodríguez Zapatero- -acompañado por su mujer, Sonsoles Espinosa- -se convertía en el primer presidente del Gobierno que acudía a la gran fiesta del cine español. La alfombra roja, abierta desde dos horas antes del comienzo de la gala, y donde la crisis del sector, la piratería y la pérdida de tres millones de espectadores eran comentario general, reunió a los rostros habituales de estos acontecimientos y las mujeres pudieron lucir sus modelos sin tener que adornarlos con las antiestéticas pegatinas de ediciones anteriores. Antonio Resines- -maestro de ceremonias junto a Maribel Verdú y la soprano Montserrat Caballé, una presencia tan ilustre y risueña como exótica- -abrió la velada y prometió que la Mercedes Sampietro hizo constantes alusiones al Quijote, la piratería y la excepción cultural en su discurso gala sería, como había anunciado la víspera su director, Juan Luis Iborra, la más rápida de la historia. La razón, hacer caso a los espectadores, que habían protestado por la larga duración de la ceremonia en ediciones anteriores. Los presentadores de los premios no contaban con guión, y el micrófono de los ganadores descendía cuando uno de los premiados se alargaba. Se quejó de ello, con cierto enfado, Belén Rueda. La gala tenía desde antes de empezar (y lo contrario hubiera sido una sorpresa mayúscula) un ganador: Alejandro Amenábar y su película Mar adentro que con quince candidaturas dejaba casi sin emoción la pelea por los galardones. No obstante, no golpeó el primero, ya que el primer premio de la nl de la mejor dirección artística, se lo llevó el veterano Gil Parrondo (uno de los pocos españoles con un Oscar en sus vitrinas) por su trabajo en Tíovivo, c. 1950 Después, la película de Amenábar empezó a cosechar premios, comenzando por el de mejor actor revelación, que se llevó un emocionadísimo Tamar Novas, intérprete del sobrino de Ramón Sampedro. Fue él quien- -entre sonoros exabruptos- -primero sufrió los azotes del micrófono de sube y baja. Vendrían después un premio tras otro: sonido, actriz revelación, actriz de reparto, dirección de producción, actor de reparto, maquillaje y peluquería, guión original, fotografía, actor protagonista, actriz protagonista, música original, dirección y película. Así hasta catorce. Mercedes Sampietro, presidenta de la Academia de Cine, realizó un discurso muy al gusto de José Luis Rodríguez Zapatero y de su ministra de Cultura, Carmen Calvo- -también presente en la sala- ya que hizo numerosas alusiones al Quijote y abogó por la excepción cultural para defender al cine nacional de la competencia con el cine norteamericano. Los aplausos distrajeron sin embargo a la actriz, que en un momento determinado no encontró el hilo y dijo entre risas: He perdido la línea Antes, la presidenta de la Aca-