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38 Madrid LUNES 31 1 2005 ABC MADRID AL DÍA INGLÉS IGNACIO RUIZ QUINTANO rimero fue Beckham. Luego, Owen y Woodgate. Después vendrá Gerrard. Y al final, los taxistas de la capital. Es propósito de Gallardón que en el año 2012 todo el mundo ande por Madrid hablando en inglés. Y todo el mundo es todo el mundo. Si lo hablan los taxistas, que son los profesionales de dar conversación, ¿qué remedio les quedará a los demás? Cómo será de importante el inglés que Raúl, por no hablarlo, se quedó sin Balón de Oro el año en que Owen, que sí lo habla, se lo llevó. Una película como Mar adentro le va a venir muy bien a los Estados Unidos ha dicho, en serio, Amenábar. No; no ha dicho que a una película como Mar adentro le van a venir bien los Estados Unidos. Ha dicho lo que ha dicho, lo cual es señal de que en España nos vamos sacudiendo los complejos. ¿Toreros americanos y cineastas españoles? era una vieja frase hecha de Olano para expresar perplejidad. Bueno, pues adiós a la perplejidad. Desde lo de John Fulton, toreros americanos todavía no han salido, pero en cineastas españoles ahí tenemos el caso de Amenábar, que, con eso de que habla inglés, ya ha avisado a los Estados Unidos de lo bien que les va a ir con Mar adentro título, por cierto, de una película que debe de estar a punto de estrenarse en España. Algo así como si John Fulton hubiera llegado a Sevilla diciendo que su toreo iba a venirles muy bien a los Domingos de Resurrección de Curro en la Maestranza. Una vez en este punto, hemos de hablar de William Tyndale, el primer inglés que dio su vida por el inglés (estrangulado y quemado en la hoguera en 1536) Tyndale tradujo el Antiguo Testamento al inglés, y con esa obra se constituyó, según Steiner, en el engendrador de la lengua inglesa tal como la conocemos: Ningún acto de traducción, con excepción del de Lutero, ha sido tan generador de toda una lengua Lo que pasa es que Madrid es hoy una ciudad en cuarentena laica, y no quiere uno ni pensar si en manos de Méndez, el delegado pesquisidor, cayeran unas fotografías de taxistas leyendo la Biblia de Tyndale. Thy navel is like a round goblet, which wanteth not liquor... P DIMES Y DIRETES CARLOS BERZOSA. RECTOR DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE MADRID Y LOS VASOS COMUNICANTES El Rector de la primera universidad española acude a leyes de la física para explicar fenómenos urbanos lgunos fenómenos urbanos que ocurren en Madrid tienen similitudes con otros descritos por las leyes de la física. Por ejemplo, el que todo espacio libre dejado por un vehículo aparcado sea ocupado inmediatamente por otro me hace recordar el principio de Arquímedes y la teoría de los vasos comunicantes. Pascal también serviría para ilustrar- -insisto, solo a modo de ejemplo- -algunos aspectos del funcionamiento del organismo vivo que es la capital. El principio pascaliano nos dice que cualquier presión ejercida sobre cualquier partícula de un fluido confinado se transmite por igual en todas las direcciones. El magma que fluye por la ciudad no es exactamente un líquido y la presión no es constante en todos sus puntos, pero en muchas ocasiones vemos que la ciudad funciona como un estanque o una ratonera en la que quedamos aprisionados, sin que las válvulas vías de salida nos permitan escapar de la encerrona. La presión producida por un accidente en la A M- 30 repercute en todas las vías de acceso de la capital, y ya conocemos que cuando el tráfico de la Cibeles estornuda, Madrid se constipa. Incluso el conjunto histórico de la Ciudad Universitaria de Moncloa, que sobrevive como una isla verde dentro de la ciudad, se resiente de las presiones urbanas. Citaré un par de casos. El estacionamiento de vehículos en el centro de Madrid se ha regulado, se han instalado parquímetros y los vigilantes denuncian cada día a centenares de automóviles. La medida era necesaria, no cabe duda. Pero su aplicación ha producido que muchos conductores que antes entraban con sus vehículos hasta el centro ahora los dejen en la Ciudad Universitaria, y a las ocho de la mañana los alrededores del metro de la Avenida Complutense ya están saturados por coches ajenos a la Universidad. Los foráneos ocupan aceras, pasos de peatones y otros espacios prohibidos impidiendo el paso de ambulancias y coches de bomberos, lo que algún día nos puede ocasionar algún disgusto. Pondré otro ejemplo. Las reuniones multitudinarias de jóvenes durante los fines de semana en la Plaza de Barceló o el Parque del Oeste en torno al famoso botellón provocaban la queja de los vecinos. El ruido, la suciedad, los plásticos y vidrios rotos ofrecían un espectáculo desolador. Había que hacer algo y el Ayuntamiento aplicó con ayuda policial la ordenanza que prohíbe el consumo de alcohol en la calle. Pero la medida, en vez de acabar con el botellón, lo que ha ocasionado es que éste se traslade, y como una plaga de langostas ha ido a posarse en los espacios verdes del recinto universitario. En este caso, la mayor presión sobre los vasos de Barceló y Parque del Oeste ha desplazado el líquido- -nunca mejor dicho- -al otro vaso con el que están comunicados. Personalmente no estoy en contra del botellón si entendemos por éste que los jóvenes se reúnan al aire libre, interactúen, se relacionen y disfruten de su tiempo de ocio; es más, creo que hay escasez de espacios de encuentro y que a nuestro carácter latino le van bien zonas de reunión como las plazas mayores, parques y calles principales de nuestros pueblos y ciudades. Pero con lo que no puedo estar de acuerdo es con los efectos de estas concentraciones, que obligan a las brigadas de limpieza a emplearse a fondo tras cada fin de semana para dejar recogido el lugar. Lo cierto es que para hacer frente a estos excesos la Universidad apenas tiene recursos, por lo que junto a la necesaria pedagogía sobre comportamientos sociales, el concurso del Ayuntamiento en la conservación de la Ciudad Universitaria a todos nos vendría bien.