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ABC LUNES 31 1 2005 Madrid 35 festival de reclamaciones. Unas veces porque los dispositivos fallan y otras porque los efectos personales que desea trasladar el pasajero no cumplen con los cánones ideales Por ejemplo, una simple mochila, que suele acompañar a la mayoría de los turistas y que por su diseño- -unas correas bastante largas- -se engancha con frecuencia en la cinta de transporte. En ocasiones, el proceso es a la inversa y son los bultos que factura el pasajero los que determinan al final el tipo de instalaciones. Algo parecido ha ocurrido en Málaga, dicen en la compañía, donde el 30 por ciento del equipaje lo constituyen palos de golf. Esto ha obligado a los responsables de facturación a diseñar cintas transportadoras más amplias para evitar problemas con el equipaje. Con los vuelos procedentes de Sudamérica también se tiene especial cuidado. El problema en este caso es el peso de algunos bultos, que pueden alcanzar tranquilamente los 100 kilos ante la ausencia de limitaciones en el país de origen y que provocan el colapso de las cintas. Cuando el equipaje se pierde La otra cara de la moneda es el equipaje que se pierde, que no llega al vuelo programado. Los pasajeros reclaman, las compañías aéreas se excusan y mientras, las maletas se quedan en tierra. Basta con que nuestro equipaje bloquee las cintas o que pierda su tarjeta identificativa para que esté en peligro de perder su vuelo. El consuelo que nos queda es mirar las cifras de pérdidas que barajan los aeropuertos europeos para darnos cuenta de que en nuestra Comunidad aún tenemos suerte. Según los datos hechos públicos el pasado verano por la AEA, Asociación de Aerolíneas Europeas, Barajas es el aeropuerto que mejor se ha comportado, con 13,5 maletas extraviadas por cada 1.000 facturadas. Le sigue el aeropuerto de Munich, con 16 maletas perdidas, y el de Frankfurt, que tiene 22 pérdidas por cada 1.000 equipajes que se facturan. La media europea, señalan en la compañía, se situaba bastante por encima de estas cifras, con un promedio de 30- 40 bultos que no viajan en el avión programado. A los extravíos se suma además el deterioro. A veces, una maleta nueva puede envejecer varios años en un sólo vuelo. Desde Siemens Dematic se insis- te en que la industria tecnológica sigue buscando nuevas fórmulas para reducir daños. Por ejemplo, la sustitución de los empujadores mecánicos por desviadores horizontales, un dispositivo que ya existe en Barajas. Con el sistema antiguo, un conjunto de brazos hidráulicos empujaban el equipaje para desviarlo a su vuelo correspondiente. Ahora, han sido sustituidos por puertas de alta velocidad que se abren y se cierran de forma automática para dirigir con un leve movimiento el equipaje. El resultado, dice la compañía, menos golpes y más rapidez. b c Si el escaneado encuentra algo, se reúne la maleta con su propietario en una habitación especial y se le hace abrirla Si lo que tiene es un explosivo, se carga en un vehículo especial y se hace explotar en un lugar acondicionado 9 IB 8544 IB 8544 Avión Por fin, después de 12 kilómetros de cinta transportadora, las maletas descansan en la bodega del avión AV 2 44 AV 442 IB 1 7 A partir de aquí, todas las maletas que hay están revisadas y limpias 45 IB 174 5 6 IB 1 745 Las plataformas van dejando caer las maletas en sus correspondientes terminales (hipódromos) 7 IB 1745 Cada hipódromo corresponde a un vuelo determinado. De esta forma no hay equivocación al cargar el transporte. El tiempo total del recorrido es de unos 6 minutos desde que se factura Transporte 8 El transporte una vez cargado se dirige al avión asignado IB 174 5 Hipódromos IB 174 5 IB 1745 IB 174 5 AV 442 2 44 AV AV 44 2 INFOGRAFÍA: JAVIER AGUILERA CARLOS AGUILERA IB 1 74 5 FUENTE: SIEMENS DEMATIC