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ABC LUNES 31 1 2005 33 Madrid Zapatero advierte a los especuladores que la operación Campamento se destina a los más necesitados La nueva terminal resolverá en tres horas la facturación actual de un día en Barajas El moderno sistema de tratamiento de equipajes instalado en la T- 4 estará listo en marzo b Las tres terminales operativas tratan actualmente cerca de 50.000 maletas al día. El nuevo edificio tendrá capacidad para facturar más de 16.500 a la hora SARAH ALLER MADRID. Cerca de 50.000 maletas recorren cada día el laberinto tecnológico que se esconde en las tripas de Barajas. Por sus oquedades, ocultas a ojos del viajero, discurren kilómetros de cintas, hipódromos y clasificadores dispuestos siempre para atender al segundo pasajero de un vuelo, el equipaje. En Siemens Dematic conocen a la perfección este viaje paralelo que se inicia en los mostradores de facturación. Esta empresa fue la encargada de instalar entre el año 2000 y 2003 el sistema automático de transporte de equipajes que funciona en el aeródromo madrileño. Ahora están ultimando un sistema similar en la T- 4, la nueva macroterminal del aeropuerto, que podría entrar en servicio a finales de año. Chequeo en unos 6 minutos Aunque la filosofía que se ha seguido es la misma, la ampliación realizada en la cara norte de Barajas contará con unos equipamientos de mayor envergadura y que dispararán la capacidad de facturación del aeropuerto. Para hacernos una idea sólo hace falta conocer un dato: actualmente, las tres terminales operativas- -T- 1, T- 2 y T- 3- -tratan cerca de 50.000 maletas al día. Cuando se ponga en marcha la ampliación, los nuevos sistemas de la T- 4 tendrán capacidad por sí solos para facturar de 16.500 a un máximo de 18.500 bultos, no al día, sino a la hora. Los equipos se adaptarán así al volumen de pasajeros que se prevé utilicen las instalaciones, cerca de 70 millones cada año. Los mostradores de facturación son el punto de arranque de un amplio dispositivo para revisar el equipaje El dispositivo se repite siempre. Mientras los usuarios se dirigen hacia las puertas de embarque, sus pertenencias recorren el largo trecho que les separa de las bodegas de las aeronaves. En total, 12 kilómetros de cintas transportadoras que realizan el chequeo de los bultos en una media de seis minutos. El trayecto está lleno de controles, aunque los responsables de las instalaciones se reservan algunos detalles para no entorpecer las labores diarias de inspección. Provistas de un código de barras identificativo, las maletas comienzan su viaje por la terminal a través de las cin- CHEMA BARROSO tas. El primer obstáculo, una máquina de rayos X, que detectará cualquier objeto sospechoso en el interior del equipaje. En conjunto, hay 42 aparatos de este tipo repartidos actualmente por todo el aeródromo y de su visualización dependerá en buena medida el destino (Pasa a la página siguiente)