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30 Internacional LUNES 31 1 2005 ABC Chávez anuncia una lucha contra el latifundio ABC PORTO ALEGRE. El presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció ayer que su Gobierno se propone recuperar este año la propiedad de unos tres millones de hectáreas que en este momento están en poder de latifundistas dentro de una vasta campaña para la redistribución de la tierra en Venezuela. Chávez hizo este anuncio en un acto enmarcado en el Foro Social Mundial, en Lagoa de Junco, a 120 kilómetros de Porto Alegre, en un campamento del Movimiento de Trabajadores sin Tierra (MST) la organización social más activa de Brasil, empeñada en la reforma agraria. En el acto apoyó la decisión del MST de presionar al Gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva para acelerar la reforma agraria en Brasil y exponer un contraste con Chávez, comprometido con una rápida reversión de tierras bajo control privado en Venezuela para distribuirlas entre campesinos. En Brasil todo está al revés dijo Silvana Noreira da Silva, una campesina de 20 años, que hizo un viaje en autobús durante seis horas para llegar al campamento. Aquí hay que cambiarlo todo. (El presidente) Lula pudo venir porque nosotros lo pusimos ahí (en la presidencia) pero en Porto Alegre no lo pudimos ver (cuando habló ante en un coliseo deportivo, el jueves) Pero Chávez sí vino hasta nosotros dijo. Superada la crisis diplomática entre los Gobiernos de Venezuela y Colombia La mediación de Castro fue decisiva para la reconciliación Uribe y Chávez se reunirán el próximo jueves en Caracas para hacer las paces y reanudar las relaciones económicas rotas hace dos semanas LUDMILA VINOGRADOFF. CORRESPONSAL CARACAS. Los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez se reunirán el próximo jueves para hacer las paces y reanudar las relaciones económicas bilaterales suspendidas hace dos semanas, a raíz de la captura en la capital venezolana del guerrillero Rodrigo Granda, alias el canciller de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Las cancillerías de Colombia y Venezuela declararon superada la crisis diplomática, la peor en 40 años, mediante la emisión este fin de semana de sendos comunicados, en los que expresan su disposición a buscar la reconciliación y el respeto a la soberanía nacional. En el documento colombiano el Gobierno de Uribe no presenta disculpas ni pide perdón, como exigió HugoChávez, pero manifiesta su mayor disposición para revisar los hechos relacionados con la captura del guerrillero para que, si han resultado inconvenientes ante el examen de Venezuela, no se repitan En dicho comunicado también subraya la necesidad de diseñar una estrategia binacional para combab Los presidentes sean de la naturaleza que sean Según El Tiempo de Bogotá, la clave para resolver la crisis entre Colombia y Venezuela fue la mediación del presidente cubano, Fidel Castro. Tan pronto como Chávez ordenó suspender los acuerdos y negocios con Colombia, el pasado viernes 14, y exigir disculpas y rectificación por el caso de Granda, el presidente Uribe comenzó a llamar a sus colegas latinoamericanos en busca de solidaridad. Álvaro Uribe habló con casi todos los mandatarios, según afirma el diario bogotano. Cada uno respondió y comenzaron a actuar, entre ellos Fidel Castro, quien conversó con los dos protagonistas del conflicto y sirvió de mediador con el envío del canciller cubano, Felipe Pérez Roque, a Bogotá, y del vicecanciller, Abelardo Moreno, a Caracas. Chávez se dirigió ayer a unos obreros AFP en Lagoa de Junco (Brasil) tir el terrorismo, el narcotráfico y otros delitos, aplicada con estricto respeto a la legalidad y la soberanía de ambos países. Por su lado, la cancillería venezolana calificó de gesto positivo la respuesta de Bogotá a la crisis. Manifiesta de buena fe su esperanza en que no se repetirán bajo ningún respecto hechos como el que causaron el conflicto, o que afecten la confianza mutua. Su comunicado rechaza la presencia de grupos ilegales en el territorio venezolano Limar asperezas Sus gestiones lograron limar asperezas entre ambos mandatarios andinos y fijar una reunión para hablar cara a cara sin que ninguno se ponga de rodillas en la búsqueda de un acuerdo de reconciliación. Los que sí han perdido en la crisis son las comunidades de ambos lados de la frontera. Con la amenaza de Chávez de romper las relaciones con Colombia por la captura del guerrillero, el comercio bilateral sufrió una caída del 15 por ciento en sólo dos semanas. El intercambio comercial fue de 2.400 millones de dólares en 2004. CHÁVEZ Y LA PRÓXIMA GUERRA LATINOAMERICANA CARLOS ALBERTO MONTANER s posible que se desate una guerra latinoamericana en los próximos años. Detrás de esa probable desgracia, como indican todos los síntomas, estará la irresponsable actuación del presidente Hugo Chávez, un caudillo iluminado que se empeña en reconstruir el Continente de acuerdo con sus fantasías revolucionarias. El reciente episodio de Rodrigo Granda es sólo una muestra. Granda, uno de los líderes de las narcoguerrillas comunistas de las FARC colombianas, fue secuestrado en Caracas por militares venezolanos que cobraron por su entrega una millonaria recompensa del Gobierno de Uribe. Granda era uno de los centenares (o quizás miles) de subversivos colombianos que han obtenido refugio y ayuda en Venezuela. El teniente coronel Chávez, airado, le pidió explicaciones a Uribe, pero lo razonable es que las hubiera dado en lugar de solicitarlas. Venezuela ha re- E emplazado a Cuba como cuartel general de la izquierda violenta. Hace pocas semanas un ex oficial peruano de las fuerzas armadas, Antauro Humala, tras autodesignarse como discípulo de Hugo Chávez, acompañado de varias docenas de insurgentes tomó unas instalaciones militares, asesinó a cuatro policías e intentó sin éxito desatar una revolución nacional. En octubre de 2003, el presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Losada fue obligado a dimitir tras una serie de desórdenes populares organizados por grupos radicales aparentemente financiados desde Venezuela. Al frente de las protestas marchaba Evo Morales, un dirigente cocalero indigenista profundamente antioccidental. Simultáneamente, Chávez utiliza el río de petrodólares que le está entrando al país como resultado del precio de los combustibles para fortalecer la capacidad ofensiva de su ejército. Se pre- vé la compra de 50 aviones Mig- 29 a Rusia y de una cantidad importante de tanques, helicópteros y material blindado. El destino de esos equipos es fácil de adivinar: un eventual enfrentamiento con Colombia, encaminado no sólo a liquidar al gobierno oligárquico y pronorteamericano de Álvaro Uribe, sino a iniciar la reconstrucción de la Gran Colombia, esa patria grande intentada sin éxito en el siglo XIX, que también incluía a Ecuador. Pero ese peligroso sueño imperial bolivariano tiene otra deriva aún más peligrosa: la guerra con Chile para destruir el bastión del neoliberalismo Bolivia y Perú son el camino elegido por Chávez para agredir a Chile. Su estrategia consiste en reabrir las viejas heridas de la Guerra del Pacífico Chávez utiliza el río de petrodólares que le está entrando al país como resultado del precio de los combustibles para fortalecer la capacidad ofensiva de su ejército (1879- 1883) y la pérdida de territorios que entonces sufrieron estas dos naciones, para crear una alianza que restaure la vieja cartografía decimonónica de la zona. Se trata de un plan alocado, pero no nuevo. A mediados de la década de los setenta, Fidel Castro ideó un proyecto similar para derrocar a Agusto Pinochet, tras el golpe contra Salvador Allende de 1973. Castro entonces contaba con la complicidad del dictador izquierdista peruano, general Juan Velasco Alvarado. Este poco conocido episodio de la Guerra Fría abortó con el golpe militar del general Morales Bermúdez, quien en 1975 puso fin al gobierno de Velasco Alvarado y Perú retomó el camino de la democracia. Para conjurar estos peligros va a ser necesaria una intensa labor diplomática de Estados Unidos, México y la OEA, mientras países como Brasil y Argentina deciden si se van a dejar arrastrar al conflicto de la mano de Chávez, o si van a actuar con sensatez. Si la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932- 1935) se saldó con noventa mil muertos, la que el caudillo venezolano se trae entre manos puede triplicar esa cantidad. Dios nos coja confesados.