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ABC DOMINGO 30 1 2005 Los domingos 67 ...Y tras la faena, la satisfacción del padre que, con la mano en el pecho, parece decir: Éste es mi cachorro dad (una verdad de boca chica, creo) Pensaba que en cuanto le pegaran cuatro o cinco trechas iba a correr como un conejo. Pero me sorprendía que en lugar de correr se arrimaba más, y venga leñazos y cardenales. A mi me ha sorprendido como aficionado y como padre. Quiere ser torero de verdad, porque para unos huevos fritos tiene. No necesita coger las gallinas como yo las cogía Le apostillo que meterse así en esta profesión tan dura eleva el mérito, que una cosa es por apreturas, para evitar dormirse cada noche con el estómago vacío, y otra hacerlo por pura vocación. A Julio yo no lo entiendo. Soy noble. Se ha metido en unos terrenos que incluso se lo he dicho: Julio, ¿tú para qué quieres esto Y me contesta: Papá, tú tienes finca, esto, lo otro. Y eso es tuyo, yo quiero ganarlo yo, que no tengo un duro mío Y me desarma En este punto toma la palabra el joven Cordobés, por alusiones directas: Creo que lo bonito de la vida es ganarlo tú mismo, no que te lo den todo hecho. No tiene ningún chiste. Hay que luchar por las cosas y por lo que quieres, ser alguien en lo que a tí te gusta. Yo no era muy buen estudiante, aunque aprobaba. Siempre me había gustado el toro. Antes de decidirme, durante mis estudios, pensé en hacer veterinaria o algo El salto definitivo a los ruedos lo afrontó hace apenas un año, cuando empezó a ponerse delante y sentir la mirada del animal más bello, con permiso de Ava Gadner, que estás en los cielos. Es lo más bonito Pasa a la página siguiente De robagallinas a V Califa o de cómo un flequillo incendió la Fiesta en los años de la beatlemanía Sólo desde la perspectiva de la historia se puede entender, y no en toda su magnitud, la leyenda que se forjó en torno a la figura del desharrapado, del maletilla que huye y salta cercados y roba gallinas, del humilde y despojado espontáneo que saltó al ruedo empujado por el hambre a finales de los años cincuenta y cuyas trazas en la cara del toro distaban millones de kilómetros de los conceptos de ortodoxia y torería. En cualquier caso un fuera de serie, como escribió Tico Medina, indiscutible y discutido al mismo tiempo Su descubridor, Rafael Sánchez El Pipo intuyó el magnetismo de El Cordobés, su arrolladora personalidad, y lo lanzó al estrellato con una campaña que ya quisieran idear hoy las más audaces agencias de publicidad: Solo ante el peligro Supone tal convulsión en la España del desarrollismo, en la época esplendorosa de los Beatles, de los flequillos en plan McCartney- -el propio Cordobés cae en la moda- que de novillero ya arrastra a las masas y supera las cien novilladas en una misma temporada. Las volteretas, los percances, se suceden: Véalo hoy, mañana puede que lo mate un toro Franco se interesa por el personaje autodidadacta y organiza un festival benéfico en El Pardo en el que el patetismo de un hombre constantemente cogido impacta como su valor. Su fama crece como la espuma. El 4 de septiembre de 1961 hace el paseíllo en la bilbaína Vista Alegre. Los tendidos no albergan la suficiente capacidad para semejante tirón: por la noche arde la plaza. La leyenda crece, los éxitos se repiten, las cornadas también. En 1962 la película Aprendiendo a morir de Pedro Lazaga, basada en su vida, hace que su talante populista se incremente aún más. En 1963 toma la alternativa en Córdoba. Un año después el toro de su confirmación en Madrid le hiere gravemente. La fotografía, que da la vuelta al mundo, es portada de ABC. La mayo kilo por tarde, y le agarra un pitón- -cuenta Cañabate- -colocado frente a él, y luego el otro pitón, y luego le acaricia la testuz, y luego le da unos cachetes, y luego le da unas vueltas Pero es el torero del pueblo. Los aficionados clásicos se irritan; la calle sin embargo es suya. Emilio Romero escribe en 1970, un año depués de la guerrilla con Palomo y de que la Prensa lograse de aquella guerra la victoria del toro de cuatro años para la década entrante: De El Cordobés se dice que no sabe torear, que es un payaso, pero es quien únicamente llena las plazas, paraliza insólitamente al país ante las pantallas de televisión y es personaje universal Dominique Lapierre y Larry Collins sacan un best- seller mundial, ...O llevarás luto por mí Treinta y tantas temporadas después Benítez se convirtió en el V Califa cordobés, el primer Califa vivo, que Lagartijo, Guerrita, Machaquito y Manolete se coronaron muertos. ría de la crítica denosta sus modos y sus métodos. Julio de Urrutia explica que no inventó la picaresca, simplemente abusó de ella. La contra cree que la Maestranza se convertirá en su tumba, y corta un rabo. Ordóñez jamás quiere torear con él. Nada le hunde. En 1968 Miguelín se tira de espontáneo en Las Ventas para poner en evidencia lo que mata El Cordobés, el primer torero de la historia que gana un