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ABC DOMINGO 30 1 2005 Los domingos 65 La fuerza de los negocios es más poderosa que políticos o religiones, y si no adquiere un código moral de conducta, que Dios nos coja confesados Ni izquierdas ni derechas, sólo el justo centro -Estuvo en Seattle durante la batalla campal contra la OMC. ¿Cómo vende a sus colegas que el capitalismo del que se ha valido no es tan malo? -No fui a Seattle a vender ninguna idea sino a retar al sistema. Mientras en el edificio de la OMC andaban gestionándose el plato, nosotros contábamos a la gente lo que pasa de verdad. No trato de desafiar al mercado económico sino denunciar la dictadura de un mercado económico que no tiene corazón, ni memoria, ni tiene en cuenta a las personas y sólo va a hacer dinero. Cuando yo era pequeña, el comercio internacional se hacía de otra forma y cuando uno llegaba a otro país empezaba hablando con pequeñas empresas autóctonas para enterarse de su cultura y se daba un intercambio. Se comerciaba sobre la base del honor, calculando cuál era el precio justo. En un mundo globalizado, la gente ya no mira ese tipo de cosas, sino que va a obtener mayores beneficios recortando salarios y aumentando jornadas. Por un lado, está la extrema izquierda, el socialismo duro e incluso los anarquistas, que dicen que todo el comercio es malo y que toda organización es nefasta, y eso no es más que porquería, una equivocación absoluta; por otro, se da la derecha demasiado conservadora que propugna que todo el comercio es bueno, da igual a costa de qué, y que también es basura. Tiene que haber un punto intermedio donde se haga un comercio más justo. La fuerza de los negocios es mucho más poderosa que cualquier político o religión, y si no adquiere un código moral de conducta que Dios nos coja confesados porque son ellos los causantes de las tensiones en el mundo. al que tiene las manos llenas y no lucha por un mundo mejor para todos. -Se ha hecho multimillonaria con su marca. ¿Qué piensa de ello Naomi Klein, madre del No Logo y colaboradora suya en el libro? -Soy reacia a hablar por ella porque es difícil saber lo que piensa realmente, pero intuyo que sí puede tener una actitud un poco crítica hacia The Body Shop, pero no en el sentido que usted se imagina. Verá: estoy segura de que ella piensa que The Body Shop está intentado al menos hacer algo. Segura- mente diría no es suficiente pero las dos sabemos que el verdadero cambio tiene que venir de las instituciones financieras y no de una compañía. Para Naomi Klein, que está en una posición muy académica, es muy fácil adoptar esas posturas al no tener que llevar una compañía ni dar de comer a unos trabajadores. Tampoco creo que la riqueza sea mala cuando su objetivo es crear y compartir; lo malo es la avaricia. Tal vez hable desde mi educación católica que me inculcó la idea de compartir, pero acumular para uno sólo masas de dinero es una obscenidad. -Idolatró a James Dean. ¿Quedan hombres así? -Es que tan sexy como Dean... Hay muchos estupendos, por ejemplo Antonio Banderas, que tiene un gran corazón y que ha donado el dinero de su anuncio de perfume a un pequeño teatro para que se puedan desarrollar nuevos talentos. Este matrimonio se molestó en reunir en su casa de Hollywood a todas las celebridades para que escucharan mi conferencia y reunir dinero para uno de mis proyectos en Kosovo. Pero no basta eso para ser un ídolo, tiene que ser un activista... Me encantaría conocer al comandante Marcos. Hay algo tan increíblemente emocionante en la acción y en la pasión... Las mujeres amamos las palabras y el zapatista hace sus discursos en verso. Pero, sin embargo, lo que de verdad me encantaría sería quedarme encerrada en un ascensor con el presidente Bush y una grabadora escondida. Le voy a contar una anécdota. Mi hija, que es mucho más activista que yo, tiene un sex shop en el centro de Londres al que acuden Madonna, Angelina Jolie y otras estrellas, y cuando empezó la guerra de Irak montó la gorda con 30 strepers y otras 60 mujeres de la industria del porno que llevaban pintados en su piel elementos bélicos. En el escaparate puso un gran vello púbico artificial y bajo él, el eslogan Fock Bush -Se celebran los sesenta años de la liberación de Auschwitz. Usted vivió en un kibutz y desde muy pequeña se rebeló contra el holocausto. ¿Qué sentimiento le provocan los campos de refugiados donde viven confinados miles de palestinos? -Cuando yo era pequeña tanto Israel como Cuba se nos presentaban como héroes, y no hablo de sus líderes sino del país entero; todo estudiante inglés se moría de ganas de ir allí y conocer esos principios de igualdad que tanto anunciaban. Nadie en un millón de años hubiera siquiera atisbado que la cosa iba a terminar así, tanto en un caso como en otro. Hoy la gente más va- liente de Israel son los que están plantando cara al Gobierno, aunque es indudable que las dos partes se tienen que sentar a negociar una paz. Ése, más que por la tierra, es un conflicto por el agua, y eso nos lleva a mi próximo libro Aguas turbulentas -Precisamente el Papa acaba de decir que el agua es la causa de enfrentamiento entre los españoles. ¿Y por qué habríamos de tener en cuenta lo que dice el Papa sobre el agua o sobre la anticoncepción? -Ha sido elegida por Time Magazine miembro de su lista de héroes europeos 2004, junto a las simonas italianas secuestradas en Irak y el doctor Corral, jefe del Samur durante el rescate a las víctimas del 11- M. ¿Qué tiene con ellos en común? -La acción. No son tiempos para hablar sino para actuar.