Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
64 Los domingos DOMINGO 30 1 2005 ABC ENTREVISTA ANITA RODDICK Fundadora de The Body Shop y activista antiglobalización Éstos no son tiempos para hablar sino para actuar Dama del imperio británico, multimillonaria, fundadora de una de las empresas trasnacionales más rentables del Reino Unido (The Body Shop) y, paradójicamente, una de las mayores activistas del movimiento antiglobalización. Hoy, entre Davos y Portoalegre, Anita Roddick no se casa con nadie TEXTO: VIRGINIA RÓDENAS FOTO: IGNACIO GIL A dos días del Foro Económico Mundial de Davos, Anita Roddick irrumpe en Madrid para presentar su libro Tómatelo como algo personal (Icaria Editorial) un glosario de reflexiones lapidarias contra la apoteosis de la economía global, la injusticia social y la insolidaridad mundial. Y por encima de todo, un antídoto contra la pasividad. Acción, la acción es lo único que importa insiste frente a un balcón privilegiado sobre la calle de Alcalá, en donde las grúas apenas dejan ver la ciudad. Viéndola se entiende que haya hecho de la sentencia de Dotothy Sayers a una mujer de edad avanzada no la para ninguna fuerza terrenal su credo. Sin una gota de maquillaje, viste un suéter de cuello alto y falda de lana marrón; por todo adorno, unos pendientes largos que tapan una melena sin concierto, un abalorio de cuero de estética tribal, y un pequeño reloj de los que sólo sirven para dar la hora. Uñas cortísimas y cuadradas, por supuesto sin laca, para unas manos de dedos desnudos que no paran de expresarse y de tocar. La creadora del imperio cosmético The Body Shop, tras el cruce de unas frases de cortesía, hace un guiño de complicidad a la entrevistadora: Las mujeres bajitas- -me dice- -nos llevamos bien -En su libro proclama que es la hora de la revolución de la bondad mientras golpea el terrorismo y la guerra. ¿En qué mundo vive? -Por eso debemos empezar aplicar la bondad y la compasión hacia los que nos rodean. Es un camino de espiritualidad, como el que proponía Gandhi, que trata de devolver nuestra mirada hacia el débil. No creo que el terrorismo sea sólo causa de la falta de igualdad o de solidaridad, sino que hay muchos más motivos implicados. Por ejemplo, en Occidente queremos que todo nos salga barato y eso se consigue con fábricas en donde se trabaja en condiciones de esclavitud, así que habrá que empezar a librar una batalla contra ello, volvernos hacia nuestros propios países y culturas y preguntarnos qué podemos hacer para cambiar este sistema. En España tuvimos un ejemplo perfecto de a lo que debemos aspirar cuando, en el siglo XII, Toledo se convirtió en modelo de convivencia de las tres culturas, un paradigma histórico de cómo es posible la armonía entre diferentes. Esa convivencia, palabra que adoro, hizo que todo en Toledo se volviera más prolífico, desde la gastronomía a las ideas, que todo fuera más creativo, y hoy necesitamos de ese impulso creador e imaginativo. ¿Y para cuándo deja esa revolución inacabada de la mujer? ¿Inacabada? ¡Pero si ni siquiera ha empezado! Hace precisamente dos años Naciones Unidas publicó un informe que concluía que harían falta quinientos años para que la mujer alcanzara el mismo nivel político que el hombre, y sobre esos quinientos años habría que sumar otros setecientos cincuenta parque lograra su mismo nivel económico. Yo estimo que harían falta dos mil años para ese punto, así que no espero verlo ni tampoco creo que esté ocurriendo en este momento. -No le debe faltar razón cuando pese a la ola de frío polar el 99 por ciento de las chicas van por la calle con los ombligos al aire. -En todo el mundo las mujeres de 40 a 60 años se están haciendo la misma pregunta: ¿Qué hacen todas esas chicas muertas de frío pero con la tripa al aire? Cincuenta años después del movimiento feminista, del que tan poco se ha escrito, vemos que el rol que se sigue aplicando a las mujeres es el mismo, el de pasividad, de coquetería. Na- FEMINISMO Según la ONU, harían falta 1.200 años para que la mujer se equiparara al hombre. Yo estimo que 2.000, y aún la revolución no ha empezado GLOBALIZACIÓN No me opongo a la globalización en general, sino a la económica, en pro de veinte multinacionales y no de un mundo mejor RESPONSABILIDAD Para Naomi Klein (No Logo) es muy fácil hablar así porque ni está al frente de una compañía ni da de comer a unos trabajadores da ha cambiado excepto la definición de feminismo que implica ahora libertad y justicia sociales, mientras que antes iba por otros derroteros. Y esto se debe a que por un lado, en las instituciones educativas no se enseña a las chicas a que hagan oír su voz reproduciendo el modelo de toda la vida; y por otro, está la publicidad. Si una chica ve 60.000 anuncios al mes que le dicen qué tiene que comer, usar, pensar, acaba siguiendo esa influencia. -Funda su primera tienda para poder sobrevivir con dos bebés mientras su marido se va de paseo por América. ¿Sigue casada con él? -Y desde hace treinta y cuatro años. ¡Un milagro asombroso! -Se lee en la primera página de su libro nuestro problema es la obediencia civil ¿Venden más cosméticos con esta demagogia? -Este libro lo escribí cuatro años después de dejar de estar al frente de la compañía, así que ha tenido poco que ver con la venta de cosméticos. No se puede atribuir a The Body Shop ese radicalismo liberal. De todas formas, cuando presidía la empresa hice una gran campaña transformando las tiendas en escenarios vivos con grandes carteles sobre los derechos humanos y la educación y eso nunca sirvió para aumentar las ventas porque si hubiera sido así otras compañías se hubieran subido al carro de esa estrategia. Lo que sí consiguió es que los trabajadores se sintieran mucho mejor, fue como una elevación espiritual de su cometido y eso era más interesante que vender crema hidratante. Pero ya antes de The Body Shop yo era una activista de manera que, al principio, la compañía se convirtió en mi alter ego, en donde se reflejaba esa manera de ser y de ver las cosas, lo que provocó que la prensa financiera me odiara. -No cuadra esa actitud contestataria con la de una dama del imperio británico. -Dice un verso que la mujer es capaz de domar a multitudes enteras. Es verdad que las mujeres somos pura contradicción y eso de dama del imperio británico impresiona en algunas partes del mundo. Si ese título me facilita el trabajo y contribuye a propagar mi actitud contestataria, bienvenido sea. -Entonces forma parte de una contradicción asumida que una empresaria global como usted, con 2000 tiendas en 52 países, abandere el credo de la antiglobalización. ¡52 países y no 49! No estoy en contra de la globalización en general, sino en contra del corporativismo globalizador, de la globalización económica. Una dictadura económica que ampara